De la pericia que tengan los empresarios para orientar a la cadena
textil confeccionista dependerá que esta industria tome la
delantera para sacar ventaja del ATPDEA.
El mercado textilero y de la confección debe aprovechar las
preferencias arancelarias otorgadas por el Atpdea. De esta manera,
podrá llegar al 2006 con mejores niveles de competencia y así
beneficiarse, posiblemente, del convenio bilateral con los Estados
Unidos.
Aunque para la mayoría de las empresas del sector les falte
preparación para enfrentarse al Atpdea y algunos líderes
consideren que se puede resentir un poco el mercado nacional al desplazar
esfuerzos para posicionar compañías y producción
en Norteamérica; las oportunidades de ingreso al mercado norteamericano
significan un buen reto para Colombia.
Son tres años en que la competencia no va a estar mejor, porque
el arancel para textiles de otros países estará elevado
y será un período privilegiado para la cadena textil-confeccionista
que tendrá más competitividad vía calidad y oportunidad
de entrega.
Por otra parte, aunque los empresarios temen por lo que pueda ocasionar
el ALCA, este acuerdo tendrá una desgravación arancelaria
gradual, y ello permitirá que el país pueda tomarse
un tiempo para igualar las condiciones de las que gozan otros países
dispuestos a sacar provecho del mercado norteamericano que demanda
tanto telas como confecciones.
Las condiciones de competencia pueden ser más complejas para
los confeccionistas que para los textileros. De hecho, los laneros
tienen la producción de este año prácticamente
vendida, pero los confeccionistas tienen más competencia y
deben implementar a las prendas buenos precios, valores agregados
y entregas oportunas para sostenerse en el mercado internacional.
Las metas exportadoras bajo la sombra del Atpdea, incluyen además
el impacto social del sector textil-confeccionista, debido a que por
cada 100 millones dólares que logre incrementar las exportaciones
se emplean 22.000 operarios en forma directa en Colombia. Para este
año, las expectativas de generación de empleo podrían
cumplirse porque la cadena textil-confección sumará
exportaciones a los Estados Unidos, aproximadamente, de unos 450 millones
de dólares frente a 330 millones de dólares realizados
en 2002.
Hasta el primer trimestre, las exportaciones del sector sumaron 170
millones de dólares, de los cuales 90 millones fueron vendidos
en Estados Unidos y de este total, cerca de 45 millones de dólares,
se realizaron bajo las preferencias arancelarias del Atpdea. Por ello,
la obligación histórica del empresario es prepararse
para competir en el 2006 y derrotar la mentalidad cortoplacista, máxime
en un sector cuya oferta
textil y confección es vital paral el Producto Interno Bruto.
Por ejemplo, en 2001, la cadena del PIB superó los 3.000 millones
de dólares, de los cuales 1.400 millones de dólares
representan el valor agregado generado en el país. Aunque en
2002, las exportaciones del sector sumaron 734 millones de dólares,
para la vigencia del año 2003 se espera alcanzar exportaciones
totales en textiles y confecciones de 850 millones de dólares.