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| Diseño de María Luisa. Cuero, a manera
de delantal. |
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| Las telas son de San Jacinto y el sombrero es de
Sandoná, Nariño. |
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| Amelia Toro usó madera para crear sus accesorios. |
La rebelión de los artesanos
Amelia Toro trae las molas, con su colorido, para volverlas elegancia.
María Luisa
Ortiz moverá su colección al ritmo de Rebelión, de
Joe Arroyo.
Esta noche se abren
las pasarelas de Colombiamoda con Movistar.
Por
Sergio Villamizar D.
Colprensa, Bogotá
Aunque las dos diseñadoras, Amelia Toro y María Luisa Ortiz,
tienen en común sus trabajos con las comunidades de artesanos del
país, cada una guarda un concepto y una filosofía de trabajo
diferente en esta unión, siempre con el propósito de cuidar
su legado, pero a la vez permitirles mejores espacios de comercialización.
Así, durante más de seis meses han estado trabajando en
la colección que presentarán esta noche en la Pasarela Movistar,
en el Coliseo de la Universidad de Medellín.
Será una especie de gira cultural, empezando por la Guajira, pasando
por Bolívar, hasta llegar a los asentamientos indígenas
de Nariño y Putumayo. Ah... Y una estación preciosa en el
Carmen de Viboral.
Respeto total
Para Amelia Toro, quien lleva trabajando más de 17 años
con las comunidades de artesanos, lo esencial es mantener el respeto con
la historia y no intentar cambiarlo todo.
"Llevo mucho tiempo trabajando con ellos, llevé a España
una colección con aportes indígenas, que a la Reina Sofía
le encantaron, y por eso sigo con la misma filosofía: enaltecer
la mano de obra y el trabajo del indígena, no cambiarlo ni rediseñarlo,
sino trabajar con la cultura, lo que ellos son y hacen", comenta
Amelia.
Para esta creadora, quien es fiel asistente a Colombiamoda, un error
común entre sus colegas diseñadores está el imponerle
nuevos conceptos a los artesanos.
"Creo que es un error decirles que hagan cosas en colores que no
hacen parte de su cultura, así como otros diseños. Debemos
ser responsables y mantener su cultura y su historia, porque muchos quieren
cambiarle lo que ellos son, y eso es destruir su legado".
Por eso, su trabajo es paciente, de lograr conocer a cada grupo indígena,
apreciarlo con tranquilidad para ver qué puede aprender de él,
"yo me adapto a ellos y no al contrario", dice la creadora.
Para esta pasarela, Amelia Toro sigue por la línea de presentar
una colección para mujeres elegantes y femeninas, pero sobretodo
cómodas.
Para ello, estuvo trabajando de la mano de grupos de artesanos de culturas
como Wayuú, Kunas e Ingas, estos últimos del Putumayo y
su más reciente encuentro cultural.
"Ellos hacen los que siempre han hecho, en los colores y materiales
tradicionales de su cultura, y yo lo adapto a mi propuesta".
Trabajó también con artesanos urbanos, con materiales como
el cacho y la madera, con técnicas como el croché, el bordado
y el calado, con gráficas donde se desarrolla la historia de la
fertilidad o las ofrendas de maíz por las cosechas recibidas, por
parte de estas culturas.
Detrás de cada una de las pasarelas que realiza Amelia, hay un
trabajo social, comunidades indígenas que promueven su cultura
y sostenibilidad, como madres cabeza de familia que trabajan en su taller.
Es el caso de Fanny Iguarán, mujer empresaria de la comunidad
Wayuú, que trabajó en la colección de Amelia, y ha
hecho lo propio para las muestras de Hernán Zajar.
A través de ella, la ranchería que representa, ha tenido
la oportunidad de tener opciones de trabajo por medio de su arte.
"Para Amelia trabajamos cinturones y mochilas. Ha sido un proceso
de retroalimentación porque empezamos a conocer formas de trabajo
y mejoramos nuestra calidad", comentó Fanny Iguarán.
Colonia inspiradora
En esta ocasión, la fuente de inspiración para María
Luisa Ortiz fue la Colonia y la Conquista.
Descubrió que por esa época, en el Caribe colombiano, las
familias prestantes querían imitar todo de Europa, "pero no
tenían revista Vogue en esa época", asegura.
"Y como era difícil traerlo todo por barco, hacían
imitaciones con los materiales que encontraron en el Nuevo Mundo".
Así, halló similitud entre las vajillas de la época
en Europa y las tradicionales, en barro de Carmen de Viboral, que son
esencia de su nueva colección.
Similar ocurrió con los bordados de Cartago, la joyería
de Mompóx y la sombrerería en iraca de Sandoná, Nariño.
"El reto de trabajar con los artesanos es un compromiso adquirido
y al cual soy completamente adicta. Por eso, estas colecciones son producto
de los estudios, de tomar los diseños de las vajillas de Carmen
de Viboral y las plasmé en cuero, índigo y seda", asegura
María Luisa.
Pero la mayor satisfacción para María Luisa no es lo que
aparece en pasarela, sino contribuir para que las comunidades con las
que trabaja, generen nuevos productos.
"Mi visión no es trabajar con una sola comunidad, sino pasear
a las comunidades, que se conozcan entre sí".
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