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compras con empresarios venezolanos
Teodoro Colasante y su esposa, Shirley Suárez, llegaron de Caracas el lunes en la noche y una hora después de abiertas las puertas de Colombiatex, entraron a buscar lo suyo. Ellos son los fundadores y dueños de la empresa Inversiones Shiorfi, que opera con 18 empleados en San Fernando de Apure (Estado de Apure), en Venezuela, que produce camisetas informales en tejido de punto para colegios y empresas. Antes de pasar revista a la primera muestra de telas y tendencias, en el pabellón blanco, a la entrada del Palacio de Exposiciones, Teodoro, dejó claras sus intenciones: "Vinimos a hacer negocios... Ya habíamos estado en la feria el año pasado, pero en exploración y, ahora sí vinimos a concretar algunas compras... Tremenda ciudad esta y desde el año pasado habíamos prometido volver". Su esposa, diseñadora de modas y quien dirige gran parte de la producción de la empresa, no se perdía detalle de cada uno de los stand y tomaba nota con cuidado en su agenda electrónica. Eran las 11:45 de la mañana y ya habían repasado toda la oferta textil en este pabellón, donde encontraron algunas cosas interesantes. "No hemos comprado nada en Colombia, todas las materias primas las adquirimos en Venezuela, incluidas algunas telas para ropa deportiva, pero fabricadas por Lafayette", afirmó el empresario. Y agregaba: "Uno no puede quedarse con lo tradicional en maquinaria, hay que estar innovando para mantenernos en el mercado". Con ello, dejaba entrever el interés por conocer la oferta de maquinaria en esta feria de las Américas. Sin embargo, reconoce que una de las dificultades para hacer compras en Colombia, aunque la oferta sea competitiva en calidad y precios, es el control de cambios que impera en Venezuela y que dificulta la adquisición de dólares. "Aquí encontramos buenos precios, pero los que nos embroma es la importación", afirmó la señora, mientras observaba la oferta de una de las empresas brasileñas. Ellos, que vinieron por cuenta propia a la feria, aparte del grupo de 264 compradores invitados por Proexport, son conscientes de que el sector de la confección es muy vasto... Todos los días conoce uno cosas nuevas, pero hay que salir y ver lo nuevo del mercado". Esta presencia se explica por el crecimiento de las exportaciones de textiles y confecciones hacia Venezuela. Según datos de Proexport, las exportaciones de este renglón hacia el vecino país marcaban 221,7 millones de dólares, con aumento del 25,2 por ciento frente a septiembre de 2005. Y, de ellas, 145,1 millones de dólares corresponden a confecciones e insumos, con aumento del 43,6 por ciento y 76,5 millones de dólares a textiles. Buscando valor agregado "Nuestro interés es entregarle al cliente lo que quiere y lo que busca, con valor agregado", afirmó Teodoro. En este pabellón visitaron los stand de Tex Cintas y Eka Cierres. También estuvieron en Estampados Modatex y en Industrial de Marcas, especializados en estampados. Paula Andrea Vásquez los atendió en la primera y María Adelaida Osa, en la segunda. "A Venezuela podemos exportar muy fácil y siempre estamos para servirles", les dijo Paula Andrea. Y en cada una recibieron amplia información, catálogos, muestras y algunos regalos. Tras el riguroso intercambio de tarjetas, prometieron mantenerse en contacto para cerrar posibles negocios. Y se fueron con "sonrisas gratis", que fue el mensaje impreso en un botón, que la empleada de Marquillas les colgó en la solapa. A ver maquinaria Aún así, lo recorrieron y recibieron amplia información técnica sobre las máquinas circulares para tejido de punto, de la marca alemana Beck. Cada una tiene un valor unitario de 75.000 dólares y se estima que se podrían vender unas seis en esta feria. Salvatore Giustolici y Simone Balconi, directivos de esa firma, les entregaron algunos datos pero, para hacer rendir el tiempo y atenderlos mejor sus necesidades, prometieron ampliar el diálogo a través de la representación de esta firma en Caracas. Más adelante, en el mismo pabellón de maquinaria -donde en forma constante fallaba el fluido eléctrico por la sobrecarga que se origina en la operación de los equipos- se encontraron con un empresario de Venezuela, también comercializador de maquinaria. Iván Alfonso Poleo, de la firma Dextra Tecnológica Textil, les dejó una recomendación que les quedó sonando a los esposos Colasante- Suárez: ¿En qué debo invertir?, se preguntó el señor Poleo. "Pues, obviamente, en lo que me ayude a mejorar lo que hago y más barato, para ser más eficientes". Y agregó: "Hay que invertir en este año, cuando hay muy buenas oportunidades de negocios... En el entrante, no sabemos". También mostraron interés por las mesas y equipos de corte, en el mismo pabellón y hasta alcanzaron a hacer algunas cuentas... Pero no se decidieron. Sólo cuando el reloj marcaba la 1:30 de la tarde y cuando el calor ya se hacía insoportable, los empresarios de Venezuela decidieron hacer una pausa para almorzar, aunque las filas y la congestión en los exteriores del Palacio de Exposiciones no permitían pronosticar que lo fueran a hacer muy rápido. No habían recorrido aún ni la tercera parte de la feria, pero tampoco se gastan mucho afán. "Nos quedamos una semana en Medellín, explorando otras cosas y para ver otras posibilidades... Aún no hemos cerrado negocios, pero sí tenemos la intención de hacer algunas compras en Colombiatex", repitió Teodoro Colasante, de Inversiones Shiorfi. |
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