1918-1929,
la guerra y los problemas internos tratan de opacar la fiesta
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La Copa América es el torneo
más importante del continente y se juega como
preámbulo a las eliminatorias mundialistas. |
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Brasil debía realizar en 1918 la segunda Copa América,
sin embargo, la Primera Guerra Mundial que por esos días
seguía latente en el continente europeo, influyó
en la realización de la cita continental la cual
debía jugarse en el mes de mayo en la bella ciudad
de Río de Janeiro.
La miseria, la muerte y las enfermedades que se extendían
por el viejo continente por culpa de la guerra, llegaron
hasta a América del Sur, siendo Brasil uno de los
países más afectados.
En 1919 el torneo se realizó finalmente en la ciudad
carioca con la participación de Chile, Argentina,
Uruguay y el país anfitrión, en el mes de
mayo.
El campeón fue Brasil, que celebró de manera
estruendosa. La nota triste fue la muerte del guardameta
uruguayo, Roberto Chery, apodado el Poeta, jugador del club
Peñarol, quien sufrió una lesión de
hernia y no fue atendido adecuadamente. Falleció
el 23 de mayo.
La copa de 1920 se realizó por primera vez en Chile.
La idea era rotar de sedes la competencia. Sin el actual
estadio Nacional de Santiago, el evento se realizó
en el Valparaíso Sporting Club, que a pesar del nombre
estaba situado en Viña del Mar.
El campeón fue Uruguay, que ganó al tener
el mejor puntaje. Los charrúas empataron con Argentina
1-1, derrotaron 6-0 a Brasil y vencieron a los locales 2-1.
En 1921 el torneo regresa a su lugar de origen, Argentina.
En ese campeonato no participó Chile, pero sí
lo hizo Paraguay, que en ese año entró a hacer
parte de la Fifa.
Todos los juego se disputaron en el estadio Sportivo Barracas,
de Buenos Aires, y los campeones, de manera invicta y sin
recibir ningún gol en contra, fueron los gauchos.
En 1922 la ciudad de Río de Janeiro, en Brasil,
es nuevamente sede del evento continental, que contó
con la participación de cinco selecciones: Argentina,
Paraguay, Chile, Uruguay y Brasil.
Paraguay tuvo la oportunidad de alzar su primera copa,
pero una serie de cambios, lo llevaron a jugar un partido
extra contra los anfitriones, quienes a la postre se coronaron
campeones en el estadio Das Larangueiras.
En 1923 Paraguay debía ser la sede, pero problemas
económicas y de infraestructura obligaron a los guaraníes
a cederle su condición de organizador a Uruguay.
Los charrúas, que por ese entonces pensaban en su
participación en los Juegos Olímpicos de Francia
en 1924, donde se quedaron con el título de campeones
olímpicos en París, utilizaron la competencia
para prepararse, y después de dejar en el camino
a Argentina, Brasil y Paraguay, alzaron nuevamente la copa.
En 1924 Uruguay fue nuevamente la sede del torneo en el
que tomaron parte los combinados de Uruguay, Argentina,
Paraguay y Chile, Brasil no asistió por problemas
internos en su federación.
Uruguay y Argentina se enfrentaron nuevamente en el juego
decisivo el 2 de noviembre que terminó sin goles,
lo que le significó a los charrúas levantar
por quinta vez la copa, al estar por encima en la tabla.
En 1925 y con la participación de solo tres selecciones,
la más pobre en su historia, los combinados de Argentina
(país anfitrión), Brasil y Paraguay, disputaron
el torneo en dos rondas, entre fines de noviembre y pasada
la navidad de 1925, en los estadios de Boca Juniors y el
club Sportivo Barracas.
Argentina se coronó campeón, pero la nota
destacada del evento fue la despedida del público
rioplatense después de largos años de actuación
internacional, del ídolo brasileño, Arthur
Friedenreich, y del paraguayo Gerardo Rivas, un delantero
fino y eficaz.
En 1926 Chile es el anfitrión de la cita futbolística,
en donde se produjo el debut de Bolivia. El escenario fueron
los llamados Campos de Nuñoa, un suburbio residencial
de Santiago.
Jugaron aquel torneo Argentina, Uruguay Paraguay, Chile
y Bolivia y faltó Brasil, nuevamente con problemas
en su confederación.
En el equipo uruguayo sólo quedaban Nasazzi, Andrade,
Scarone y Romano de la formación olímpica
que dos años antes se había consagrado en
París, pero su potencial permanecía intacto.
Ganó el campeonato con 8 puntos, 17 goles y sólo
2 en contra; Argentina fue el subcampeón, Chile tercero,
Paraguay cuarto y Bolivia quinto.
La siguiente cita fue en 1927, año en el que Perú
se incorpora a la Confederación Suramericana de Fútbol
y de paso se convierte en la sede del evento. Concurrieron
Argentina, Bolivia y Uruguay y la selección local,
y estuvieron ausentes Chile y Brasil.
El campeonato, que otorgaba dos tiquetes para los olímpicos
de Ámsterdam de 1928, fue ganado por Argentina, el
equipo que comandaba aquel jugador notable que fue Manuel
Nolo Ferreira, el estratega, el cerebro de una fenomenal
delantera que integraban el veloz Carricaberry; el ingenioso
Ochoa, al que llamaban Ochoíta, el rey de la gambeta;
Ferreira; Manuel Seoane, un futbolista completo, y el provinciano
Segundo Luna.
El campeonato de 1928 fue suspendido. Las elecciones de
Argentina y Uruguay, comprometidos a asistir a los Juegos
Olímpicos de Amsterdam, que se celebraron ese año,
fueron el factor determinante de este decisión de
los dirigentes, y entonces la Copa América volvió
a disputarse en 1929, esta vez en Buenos Aires, Argentina.
Se hicieron presentes Argentina, Paraguay, Uruguay y Perú,
y nuevamente los gauchos fueron los campeones. Los escenarios
elegidos fueron la cancha del club River Plate, en el barrio
de Palermo Chico; la del Gasómetro de San Lorenzo
de Almagro, en Boedo; y la del club Independiente de Avellaneda,
inaugurada en esos días.
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