1953-1975,
por la consolidación del torneo
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La Copa América es el torneo
más importante del continente y se juega como
preámbulo a las eliminatorias mundialistas. |
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El viejo campeonato suramericano, antes un torneo tan
famoso, había perdido el prestigio que el organismo
rector del fútbol suramericano trató de reconquistar
en 1953, y para tal efecto citó a sus afiliados a
una nueva disputa de la Copa América y fijó
la sede en Lima. No jugaron Argentina y Colombia.
Paraguay, el aguerrido equipo rojiblanco, venció
al poderoso conjunto de Brasil, lo superó por un
punto al finalizar el programa de partidos y resultó
el campeón.
La cita de 1955 fue en Santiago de Chile en una fecha muy
propicia, ya que el torneo comenzó en otoño,
y se produjo en esa ocasión un caso sin precedentes:
que la delantera de una selección estuviese formada
por los cinco jugadores de un mismo equipo, en este caso
el Independiente de Avellaneda, de Argentina.
Aquellos jugadores eran Micheli, Cecconato, Bonelli, Grillo
y Cruz, a los que se sumaron Borello, del Boca Juniors,
Labruna, un genio del fútbol y caso un prócer
riverplatense, y Tito Cucchiaroni, un jugador excepcional
que terminó su carrera en Italia.
Aquel equipo argentino, en el que sus futbolistas jugaban
casi sin tener la necesidad de mirarse unos con otros en
el campo de juego porque manejaban la pelota y los espacios
de memoria, fue campeón.
En 1956 se jugó un campeonato extra en Montevideo,
Uruguay, que le permitió a Brasil presentar en sociedad
a un grupo de jugadores que años más tarde
arrasaría con cuanto elogio se podía expresar
sobre el balompié y sus cultores. Gilmar, Djalma
Santos, Mauro y Zito.
En el equipo de Uruguay ya se iban borrando los nombres
de los mundialistas del 50 y de aquellos sólo quedaban
el moreno Rodríguez Andrade y el centrodelantero
Miguez. En Argentina aparecía Enrique Omar Sívori,
un chico que hacía maravillas con la pelota. Uruguay
ganó el torneo y subcampeones fueron los argentinos.
En 1957 la ciudad de Lima, Perú, albergó
por quinta vez el torneo sudamericano. Colombia, al lado
de Argentina, Brasil, Uruguay, Perú, Chile y Ecuador,
estuvieron presentes.
El equipo más deslumbrante fue Argentina con sus
juveniles Corbatta, Maschio, Angelillo y Sívori que
hicieron cosas geniales, generadoras de victorias que le
dieron al revitalizado conjunto albiceleste el título
de campeón.
Argentina fue designada para organizar el torneo del 59,
donde Brasil, campeón de la Copa del Mundo en Suecia
fue recibido con todos los honores en Buenos Aires, en el
estadio Monumental. Nilton Santos, Garrincha, Djalma Santos,
Gilmar, Zagalo y Pelé se convirtieron en la máxima
atracción de la competición. Sin embargo,
los anfitriones con un equipo renovado, se quedaron con
el título después de superar al “poderoso”
Brasil.
El partido Argentina-Brasil fue la cumbre del programa
del torneo. Los locales tenían 10 puntos y los brasileños
9. Fue una auténtica confrontación de campeones
y una de las notas para el recuerdo fue el estricto y triunfal
marcaje de un modesto jugador como Murúa sobre el
imprevisible Garrincha. Juan José Pizutti y Pelé
marcaron los goles y el 1-1 permitió al conjunto
local alzarse con el trofeo.
Ese mismo se jugó un torneo extra en Ecuador, donde
el vencedor fue Uruguay, y que sirvió para que los
ecuatorianos presentarán el estadio Monumental de
Guayaquil. Aquel campeonato en el que sólo participaron
cinco equipos, se disputó en diciembre. Los charrúas,
entre los que destacaban Silveyra, Sasía, Douksas
y Mesías y Troche, entre otros, conjugando talento
y fuerza, ganaron la final que jugaron con Argentina por
un 5-0 abrumador.
El Altiplano reclamó sus derechos y pese a algunas
objeciones muy serias por la gran altitud de La Paz, le
fue conferidoa Bolivia el honor de organizar la Copa América
de 1963.
Colombia estuvo presente en el certamen y fue la peor selección,
de los seis partidos jugados perdió cinco y empató
uno.
El campeón fue el país anfitrión,
que con sus históricas victorias sobre Argentina
3-2 y Brasil 5-4, consiguió su primera Copa, la única
que tiene hasta el momento.
La fiesta del fútbol continental volvió a
Uruguay en 1967 con la participación seis selecciones,
ocasión en la que se puso en evidencia que el campeonato
ya no tenía el lustre ni la atracción de otros
tiempos. Jugaron en la capital uruguaya el conjunto anfitrión,
Argentina, Bolivia, Chile, Paraguay y Venezuela.
Como ha ocurrido en la mayor parte de los suramericanos,
la máxima atracción ha constituido el enfrentamiento
entre argentinos y uruguayos, y como en tantas ocasiones
anteriores ambos equipos jugaron la final. El 12 de febrero
se enfrentaron en el estadio Centenario con una diferencia
de un punto a favor de Argentina, que había ganado
todos los partidos que jugó mientras que Uruguay
había logrado tres victoria y un empate ante Chile.
Fue un "clásico" jugado con la pasión
de siempre, con luces y sombras, que ganó Uruguay
por 1-0 con un tanto de Pedro Rocha, famoso jugador de renombre
internacional.
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