Para
un país triste, una derrota humillante
Por
Esperanza Palacio Molina
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| Esperanza Palacio Molina. |
El fútbol, que siempre ha sido un paliativo, una ayuda
para aliviar los malos momentos, ayer se convirtió
en limón y sal para las heridas del país que
ya estaba adolorido y triste con la muerte de los once ex
diputados del Valle del Cauca.
En su estreno en la Copa América de Venezuela 2007
Colombia cayó goleada (5-0) por Paraguay como resultado
de una mala presentación.
Como si fueran novatos, los jugadores colombianos no tuvieron
ni arrestos ni carácter para afrontar a un rival
que se mostró práctico, simple y efectivo.
Lo peor de Colombia anoche fue la defensa, desde su arquero
Miguel Calero hasta los cuatro hombres del fondo, dos de
ellos veteranos (Córdoba y Yepes) y dos con menos
experiencia (Vallejo y Arizala).
Los imprevistos, como el penalti fallado por Álvaro
Domínguez a los 28 minutos y el segundo gol paraguayo
cuando apenas iban 26 segundos de la etapa complementaria,
pueden ser, quizás, dos razones de peso para el inicio
del desastre. Dos situaciones que el grupo no pudo digerir
y de ahí surgieron errores siguientes que mostraron
a un equipo colombiano sin brújula, pasivo para reaccionar
en la zaga e inoperante para crear y definir.
Jorge Luis Pinto, un director que sabe cómo defenderse,
que está curtido de partidos, que domina bien a su
grupo desde la zona técnica, no pudo detener a tiempo
la debacle. Este era su estreno oficial en el banco colombiano,
era su bautizo, y para su desgracia, el debut no pudo ser
peor.
Roque Santacruz y Salvador Cabañas resolvieron a
favor de Paraguay con la simpleza de los buenos goleadores.
Y Colombia se comió cinco anotaciones que no dejaron
dudas, en todas hubo complicidad de los jugadores nacionales
mientras el técnico trataba, sin éxito, de
encontrar un correctivo.
El marcador duele en el corazón, porque el país
tenía grandes esperanzas en este grupo que conjuga
madurez y juventud. Esperanzas que el propio Pinto alentó
diciendo a los cuatro vientos que Colombia está allí
para buscar el título. Hoy, a la luz de esta derrota
humillante ese objetivo parece un chiste.
Queda, y es justo decirlo, tiempo para enmendar. Aún
le restan al equipo dos partidos más, nadie puede
decir que no puede revertir este resultado y lograr el primer
objetivo que es la clasificación a la segunda ronda.
Pero lo que no tiene discusión es que por lo que
mostró Colombia ante Paraguay, no queda mucho espacio
para la esperanza.
Pinto ya anunció que revisará posiciones
y hombres, ojalá se ilumine en la escogencia y se
recuperen anímicamente los jugadores, porque si no,
ante Argentina podemos volver a llorar.
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