Colombia
da pena
Las promesas tras la caída ante Paraguay se fueron
lejos con el 4-2.
Una
nueva derrota, otra vez por goleada, dejaron el ánimo
por el suelo.
En ambos sentidos, la selección da vergüenza y
pesar por su desempeño.
Por
Jaime
Herrera Correa
Enviado especial Venezuela
Opinión
Una
Selección que no tiene alma
Pinto
acepta errores y guarda ilusión
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AP | Iván
Ramiro Córdoba, zaguero de la selección
Colombia. 
AP | Los rostros de Iván
Ramiro Córdoba y David Ferreira (imagen) muestran
el desconsuelo de un plantel que ha fallado en dos partidos
y que está cerca de quedar eliminado de la Copa
América de fútbol. Aunque el técnico
Jorge Luis Pinto guarda las esperanzas, el panorama
es poco alentador para los colombianos.

AP | Jaime Castrillón,
del Deportivo Independiente Medellín, sembró
un halo de esperanza. |
La reacción que prometió el técnico Jorge
Luis Pinto y el repunte anímico que ofrecieron los
jugadores solo se le notó a Colombia 18 minutos del
primer tiempo y los últimos 10 de la complementaria
y por eso se vino la segunda derrota consecutiva y el desastre
que ha vivido el equipo en la Copa América de Venezuela-2007.
Esa luz de esperanza que nació a los nueve minutos
con el gol de Edixon Perea y con el cabezazo de Jaime Castrillón
(76) no pasó de ser un destello fugaz debido a que
la marca que buscó el estratega con la línea
de tres no funcionó y se quedó corta ante
la magia de Lionel Messi.
El volante no hizo los goles, pero fue el que sacó
provecho de la pasividad del medio campo contrario para
generar el penalti que cobró Crespo (20) y las jugadas
para el cabezazo y tiro libre de Riquelme que terminaron
en el fondo de la red con la complicidad de Miguel Calero
(33 y 45), quien no pudo hacer nada para evitar el cuarto
porque sus compañeros desviaron el remate hecho por
Diego Milito a los 91.
Eso de que su equipo se iba a parar del piso como aquel
boxeador que noquea a su contendor con el último
aliento no le salió por muchos pasajes del encuentro
al estratega colombiano porque el combinado patrio no tuvo
continuidad en una propuesta ofensiva clara y careció
de una estrategia efectiva para controlar el fútbol
agresivo de los albicelestes que en el primer tiempo generaron
cinco opciones claras de gol y cuando su rival estaba jugado
por el empate lo supo rematar.
Los ajustes realizados en los tres días no surtieron
el efecto esperado porque muchos de los hombres de confianza
de Pinto no viven un buen momento. Eso se evidenció
en la mala entrega y el bajo estado físico de Fabián
Vargas y John Viáfara y en los escasas aproximaciones
de los laterales.
Lo peor de todo es que ayer cuando Argentina se le montó
al partido y le comenzó a mostrar el camino de la
eliminación el estratega nacional se demoró
en los cambios y permitió que el nerviosismo y la
falta de ritmo continuara haciendo de las suyas en un grupo
que es mejor que se ponga a pensar y planear muy en serio
la eliminatoria porque en Maracaibo demostró que
anda por un camino muy equivocado.
Haber reaccionado tarde para sacar a los jugadores que
no rendían ni fueron capaces de quitarle el esférico
a Argentina, que parecía la Colombia de Pacho Maturana
con el toque-toque que le dio al balón con Messi,
Riquelme, Verón y Tévez, condujo al orientador
Pinto, quien dijo anoche que todavía le queda un
20 por ciento de vida, a fracasar en su primer gran examen
con Colombia porque es muy normal perder con los argentinos,
pero cuando se cae demostrando pocos argumentos son muchas
las dudas que quedan sobre el compromiso que prometieron
todos cuando iniciaron este proceso.
La Selección de Colombia no aprovechó haber
jugado de local en Maracaibo y aunque ayer mejoró,
empujado más por el orgullo patrio que por la claridad
en el juego, ese que no ha parecido porque la nómina
no ha funcionado, los de experiencia no se han visto y la
táctica empleada parece no ser la indicada.
De manera tempranera la Colombia, que había prometido
ser campeona se va de la Copa porque luce desordenada, juega
de manera partida y le apostó a los chispazos para
enfrentar a sus rivales que lo pasaron con fútbol,
goles y más ideas en territorio patriota. Haberle
apostado a los mismos de siempre y brindarle pocas oportunidades
a los nuevos talentos del país, le significaron a
Colombia el primer fracaso en la era Pinto y prácticamente
la eliminación de la Copa.
Castrillón sembró
un alo de esperanza
Minuto 9: Ferreira cobró una falta
y se la puso corta a Edixon Perea, quien anotó por
el centro en medio de las piernas.
Minuto 18: Rodallega elevó el pie
y el juez no le perdonó al ver la caída de
Messi para decretar el penalti. A los 20 cobró Crespo
y Calero no pudo hacer nada.
Minuto 33: Colombia perdió el balón
en el medio campo, la ganó Messi, se la puso a Zanneti
quien centró y Riquelme con la complicidad de Calero
la metió de cabezazo.
Minuto 45: Una falta al borde del área
sobre Messi generó el cobro libre de Riquelme para
el 3-1 con un remate al otro palo de Calero.
Minuto 76: En un tiro libre Castrillón
sorprendió con un cabezazo para apretar el partido
y ponerlo 3-2 de manera parcial.
Minuto 91: Diego Milito vio salido a Calero
y remató, con tan buena suerte que el balón
lo desviaron los centarales colombianos y gol.
Razones para una casi segura
eliminación
1 Dos goleadas en dos partidos, inaudito
Un equipo que recibe 9 goles en dos partidos no puede aspirar
a jugar una segunda ronda. Colombia encajó cinco
goles de cuenta de Paraguay y cuatro de Argentina por sólo
dos anotaciones propias. Es debilidad defensiva y poca efectividad.
2 El técnico ha sido terco para cambiar
El técnico Jorge Luis Pinto asegura que no hay hora
exacta para hacer los cambios, pero él ha sido lento
y terco para modificar el equipo cuando, por las circunstancias
del partido, debería mover las fichas para buscar
soluciones en momentos críticos.
3 Se percibe un ambiente enrarecido en el grupo
La Selección de Colombia no es un equipo alegre ni
comunicativo, ni cercano ni emotivo. Al grupo le falta la
cohesión de los equipos que llegan lejos. Se percibe,
a la distancia, que no hay mucha empatía entre todos.
Algo no está claro adentro.
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