Camisetas
blancas, golazos, opiniones, redes, redecillas y retrasos
Caracas,
Venezuela
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Reuters | El
delantero de Colombia, Hugo Rodallega, terminó
como portero en el partido ante E.U., después
de la expulsión del arquero Robinson Zapata.

AP | Hernán Crespo, de
Argentina, se lesionó después de anotar
un gol de pena máxima ante Colombia. |
Las camisetas blancas que lucieron los jugadores de Colombia
antes de su último partido en la Copa, los goles que
son golazos, las opiniones arbitrales, las redes de las porterías
y las redecillas en la cabeza de algún jugador completan
parte de la historia de las anécdotas de la Copa América.
Todo ello en partidos en los que el comienzo del juego
casi nunca se ha ajustado al horario previsto, lo que ha
servido para que el espectador disfrutara del aperitivo
del espectáculo que se ha mostrado en las alegres
gradas de unos estadios bastante llenos de público.
Varias son las circunstancia caprichosas o poco habituales
registradas en el torneo, aunque la de mayor valor por su
carga extrafutbolística y simbólica fue la
de las camisetas blancas de los colombianos en los prolegómenos
de su partido del pasado jueves.
La delegación colombiana se sumó a los millones
de ciudadanos que se habían dado cita ese día
en la calles de las principales ciudades de Colombia ataviados
de blanco para participar en marchas de protesta contra
la violencia y el secuestro, tras la muerte de once diputados
del departamento del Valle.
Además de por este gesto, la Copa América
se ha caracterizado por otras anécdotas mucho más
triviales y más relacionadas con el fútbol.
Llama la atención la consideración como golazo
por parte de los medios de comunicación y de buena
parte de los aficionados para todas la acciones que terminan
en gol, sin considerar, como ocurre en otros lugares, que
el término golazo se reserva para los goles de calidad
extrema y no para los tantos vulgares o poco brillantes.
Da lo mismo el excelente remate del Pablo García
o el pase magistral de Riquelme a Messi que un balón
rebotado o un gol en propia meta: todos son golazos.
También sorprende el árbitro brasileño
Carlos Eugenio Simón, periodista de profesión,
que opinó sobre aspectos del juego de la selección
de su país, las ausencias de Ronaldinho o Kaká
y la necesidad de mejorar tras la derrota en su debut contra
México.
La de Simón fue una valoración poco habitual
entre los árbitros y más propia de informadores,
técnicos o aficionados, que en Venezuela son conocidos
como fanaticada.
Las redes de una de las porterías en el partido
Brasil-Chile sufrieron desperfectos al final del primero
tiempo del encuentro que se apreciaron al principio del
segundo, cuyo inicio se demoró por estas circunstancias.
La frente del peruano Israel Zúñiga, tras
un fuerte golpe, también sufrió un desperfecto
al poco de saltar al terreno de juego en el partido Perú-Bolivia.
En este caso no se había roto la red, sino que la
redecilla colocada en la cabeza del jugador subsanó
las consecuencias del golpe.
Quizá la imagen más inusual haya sido la
del colombiano Hugo Rodallega con la camiseta naranja de
Miguel Calero, cuando se vio obligado a sustituir al portero
de su equipo Robinson Zapata que había sido expulsado.
Zapata, por cierto, no lucía en su espalda su nombre,
sino el del ex portero nigeriano Peter Rufai, que jugó
entre otros clubes en el Deportivo de La Coruña español,
y con el que guarda un cierto parecido físico. Además,
en la camiseta que llevaba debajo de la oficial también
se leía el nombre de Rufai.
La parte posterior de las camisetas también han
protagonizado la Copa en otros momentos como aquel en el
que al chileno Álvaro Ormeño se le desprendían
letras del nombre o como cuando el venezolano Andrés
Rouga se llamaba Ronga en su uniforme.
Que su compatriota Pedro Fernández saltara al terreno
de juego con el dorsal 23 en lugar del 22 anunciado en las
listas de buena fe, fue otra de las anécdotas de
una Copa en la que se anunció que ningún jugador
podía llevar un dorsal superior al 22, algo que tampoco
cumplió la selección de Estados Unidos.
No es frecuente en cualquier caso que un futbolista se
lesione por la potencia en el golpeo a un balón como
le ocurrió al argentino Hernán Crespo en el
lanzamiento de un penalti ante Colombia, pero menos frecuente
es que una situación muy parecida se hubiera producido
en el partido inmediatamente anterior.
El guardameta Justo Villar, en el Paraguay-Estados Unidos,
se desgarró al darle con fuerza al balón en
un saque de puerta.
Durante el partido de Chile ante México el árbitro
le dijo al capitán chileno Arturo Sanhueza que se
quitará la cadena que llevaba al cuello. El futbolista
cumplió la orden con prontitud y se la guardó
dentro de una de sus medias.
También hubo momentos en los que el técnico
corrió riesgos para algunos innecesarios, como cuando
Jorge Vargas salió como sustituto de un compañero
a pesar de haber visto con anterioridad una tarjeta amarilla
mientras estaba en el banquillo.
¿Qué le habrían dicho al seleccionador
de Chile, Nelson Acosta, si poco después de la incorporación
al juego Vargas hubiera visto una segunda amonestación?
Efe
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