La
era Dunga hace difícil soñar con la resurrección
del "jogo bonito"
Puerto
Ordaz, Venezuela
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| Reuters | Carlos Caetano Bledorn Verri
Dunga, técnico de la selección de Brasil. |
Lo que la selección de Brasil ha demostrado durante
casi el año que lleva al frente de ella el técnico
Carlos Dunga, hace difícil soñar con la resurrección
del "jogo bonito" de su fútbol de antaño,
más tras la derrota 0-2 ante México en su debut
en la Copa América Venezuela'07.
Buenas y afamadas individualidades, con grandes o medianos
nombres, convocados o no a Venezuela, no logran -en evidente
justicia desde mucho antes de que Carlos Caetano Bledorn
Verri Dunga se hiciera cargo de la otrora "verdeamarela",
de la que fue su capitán- conjugar ello con un trabajo
colectivo vistoso, enamorador y efectivo, como el que tuvo
su clímax en México'70.
Muchos técnicos han intentado que la curva en descenso
que se ha ido dibujando desde entonces revierta tal tendencia,
algunos con más suerte y hasta títulos que
otros, pero en definitiva ésta sugiere que sigue
una trayectoria en picada.
En su empeño renovador, en esa lucha contra la ley
de gravedad y por tener claro el diagnóstico, Dunga
ha comenzado por apelar un poco menos a los futbolistas
mundialmente más conocidos de la actualidad, y algunos
de éstos incluso lo han ayudado, desatendiendo sus
convocatorias por cuenta propia.
Además, porque algunas de estas "estrellas"
ya han demostrado en el más reciente pasado que no
logran cuajar del todo como reclama la "saudade"
(añoranza), para así ir intentando fraguar
una nueva era.
Los frutos ya cosechados desde que fue nombrado para el
cargo en julio del año pasado siguen, no obstante,
dejando sabores sosos, aunque en menos de un año
tampoco es justo pedirle más dulzuras, pero sí
un poco más de condumio.
Lo demostrado la noche del miércoles ante México,
por ejemplo, donde Robinho fue generoso en movilidad y gambetas
-de tanto en tanto con una mezcla de caballo de paso, elegante,
y a la vez de potro desbocado, sin brújula- evidencia
que la selección brasileña persiste con su
escasa efectividad ante las porterías rivales.
En los once partidos amistosos y el primero en un torneo
oficial que Dunga ha dirigido, precisamente el de la derrota
del miércoles ante México, la selección
acumula veinte goles, sólo uno de Robinho.
Además, a esa solitaria anotación del jugador
del Real Madrid español, de 23 años, se agregan
las asimismo escasas cuatro de delanteros: dos de Vágner
Love, una de Fred y otra de Rafael Sobis.
Esas cuentas las cierran las dianas conseguidas por defensas
y centrocampistas, y se espera que Dunga logre que sus convocados
las incrementen considerablemente en el transcurso de la
Copa América, primero a costa de Chile y Ecuador,
sus próximos dos rivales, que serán los últimos
en Venezuela'07 si llegaran a no hacerlo.
Solo faltan los goles, pareció decir Dunga tras
el juego ante México, al destacar: "Creamos
muchas ocasiones", no concretadas por mala suerte o
por piruetas casi de circenses de los norteamericanos, según
su evaluación.
"Lo más difícil en el fútbol
es crearlas y nosotros lo hicimos, y muchas veces, pero
no fue un día propicio para marcar", señaló,
lo que llevó a algunos periodistas de su país
presentes en Venezuela a recordar que en una ocasión
su antecesor, Alberto Parreira, utilizó una justificación
casi similar frente a otra derrota, al decir que "el
gol es solo un detalle" en el fútbol.
Efe
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