Claridad en la propia lengua
El
escritor colombiano, radicado actualmente en Alemania, habló
desde allí para Generación:
Opinión de Héctor
Abad Faciolince
¿Qué le significa el español como escritor,
como miembro de esta gran comunidad de hispanohablantes?
"Un idioma, cualquier idioma que uno haya aprendido durante
la infancia, es la herramienta mejor afinada para traducir en
palabras nuestro pensamiento. Por motivos prácticos y de
comunicación es mejor hablar una lengua compartida con
muchas otras personas que una lengua que sólo hablen unos
cuantos individuos. Los que solo hablan yiddish, por ejemplo,
sólo se pueden comunicar con eficacia sentimental y lógica,
con pocos centenares de personas. Los idiomas también mueren.
El español está muy vivo y eso es una riqueza, como
lo es también la tradición literaria, que ha pulido
y afinado el instrumento con los giros y las palabras más
eficaces. En este sentido el español es una lengua privilegiada
porque muchos nos entendemos en ella, en dos continentes y en
decenas de países, a miles de kilómetros de distancia.
Después del inglés, es la gran lengua internacional
del mundo".
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| Luego del Congreso de la Lengua Española
realizado en Sevilla en 1992 y de los Congresos internacionales
de Zacatecas (México, 1997), Valladolid (España,
2001) y Rosario (Argentina, 2004), Cartagena abrirá
sus puertas a los académicos. |
¿Cuáles son los
retos del español, como la lengua viva que es?
"Tiene sentido enriquecerlo con las realidades y variantes
que cada región le aporte según su propia experiencia
e historia. Pero al mismo tiempo debe cuidar (hasta donde esto
sea posible) que las fuerzas de la diversidad no nos conduzcan
a la incomunicación. Creo que debemos mantener un núcleo
duro de español transnacional, el español que
usan los mejores escritores de la lengua a los dos lados del
Atlántico, como modelo de comunicación para todos.
Las innovaciones deben ser algo que se añade al patrimonio,
no algo que sustraiga del acervo común de la lengua.
Propiciar el intercambio ayuda a mantener la unidad, pues es
el aislamiento el que crea los dialectos, el que acelera la
entropía (el desorden en el sistema) de lo distinto.
¿Por qué pensarlo,
analizarlo, indagarlo, desde este tipo de reuniones de académicos
y escritores?
"Yo no soy académico ni asisto a las reuniones en
esa calidad. Como escritor tengo el deber de ser claro en mi
propia lengua. De contarles a mis colegas cómo lo digo
y escribo yo mis cosas, y enterarme cómo escriben y dicen
ellos las suyas. No estar aislados, sino en contacto permanente,
es lo que garantiza que el idioma no llegue a una dispersión
tal que desaparezca como lengua común".
¿Cómo lograr que
las conversaciones de los académicos trasciendan al común
de las personas?
"Espero que cuando las puertas se abran los académicos
nos cuenten a qué conclusiones llegaron mientras cerraron
la puerta. Y de ahí tomaremos lo que nos sirva".
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