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| Manuel Saldarriaga | Los jóvenes
han sido protagonistas de primer orden en esta celebración
académica que tuvo como sede a Medellín. Llenaron
escenarios, teatros, auditorios. |
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| Manuel Saldarriaga | No importaron las
incomodidades. Todos quisieron escuchar, así no pudieran
ver, la charla encabezada por Juan Gossaín. |
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| Manuel Saldarriaga |
Fueron muchas las personas que ayer se quedaron por fuera
del conservatorio en la Estación Medellín.
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| Manuel Saldarriaga | No importaron las
incomodidades. Todos quisieron escuchar, así no pudieran
ver, la charla encabezada por Juan Gossaín. |
No hubo silla pa tanta gente
Conversatorio de Periodismo y Literatura rebasó las expectativas
en materia de asistencia.
Los
jóvenes han sido los protagonistas de las diferentes
charlas, en la Semana de la Lengua.
Por
Jaime
Horacio Arango Duque
Medellín
Con Policía, como si se tratara de una revuelta, fue
necesario controlar el ingreso de los asistentes al conversatorio
Periodismo y Literatura.
Adentro, sentados en el piso, recostados contra las paredes,
de pie, por fuera de auditorio y en las escalas, más
de 300 personas -la mayoría de ellos universitarios-
seguían la charla de Juan Gossaín, Mauricio Vargas,
Gustavo Gorriti, Antonio Muñoz Molina y Juan José
Hoyos.
Afuera, en medio de la lluvia, otras 30 personas alegaban,
pedían y exigían al personal de seguridad de la
Estación Medellín, del Ferrocarril de Antioquia,
el derecho de ingresar al auditorio del segundo piso.
En el claustro, Sara Mejía, estudiante de periodismo
de la U. de A., apuntaba textualmente, a la velocidad de un
secretario de un juzgado, cada palabra o frase de los conferenciantes.
Su velocidad era tal que le quedaba tiempo para destacar, con
resaltador verde, frases como "todo el que escribe en un
periódico es un escritor".
A su lado, en el piso, casi amontonados unos contra otros,
otra docena de estudiantes tomaban nota, grababan y hacían
fotos.
En los exteriores, Johnatan Montoya, estudiante de periodismo
de la U. de A. intentaba convencer al Policía que guardaba
la puerta de ingreso, que lo dejara entrar. "Tengo que
entregar un informe del encuentro", insistía mientras
el agente se limitaba a decir "no se puede, no se puede".
A esa hora, 3:15 de la tarde, en medio de la constante lluvia,
seguía llegando público, que ante la frustración
de ingresar al conversatorio, decidía cruzar la calle
San Juan y asistir a la charla La novela negra en español.
Allí, en el edificio Vásquez, Mario Mendoza hablaba
ante otro numeroso auditorio, esta vez no tan joven.
La autoridad
Cansado de intentar, sin suerte, entrar al auditorio donde Juan
Gossaín hacía gala de sus dotes de buen conversador,
Johnatan decidió, junto a otras diez personas más,
sentarse en las escalas exteriores de la Estación Medellín
a esperar que terminara la charla y comenzara el encuentro programado
para las seis de la tarde con la escritora Ángela Becerra
y sus colegas Santiago Gamboa, Pablo de Santis y Rosa Beltrán.
"Ahora verá que la gente se queda allá y
tampoco podemos entrar", replicó un joven de pelo
parado y piercing que atravesaba su labio inferior.
En el auditorio, parado en una de las tres puertas exteriores,
intentando mirar por encima de por lo menos 20 personas más,
Juan Guillermo Romero no dudó en afirmar "comenzó
el show Gossaín", justo cuando la risa y los aplausos
acompañaban el discurso del hombre de la radio.
Sobre las 4:30 de la tarde y cuando la lluvia había
cesado, los libreros ubicados en el pasaje Carabobo volvieron
a su lugar de trabajo.
Allí, volvieron a recibir la visita de muchos curiosos,
aunque pocos compradores, tal como lo dijo una de las vendedoras
de Planeta.
Lo visto ayer en la tarde en la Estación Medellín
del Ferrocarril de Antioquia, en el edificio Vásquez,
en Carabobo, se ha repetido a lo largo de toda la semana a lo
largo y ancho de Medellín, donde no solo los académicos
y escritores han sido los protagonistas, sino donde los jóvenes
han dicho ¡Presente!
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