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| Juan Carlos Sepúlveda, Santa Fe
de Antioquia | Según la historiadora Marta Elena
Bravo, la religiosidad es uno de los elementos más
evidentes de España en la cultura paisa. "Muchas
de las procesiones que se hacen en pueblos como Santa Fe
de Antioquia recuerdan a las que se hacen en la Madre Patria". |
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| Archivo | El mercado y la acción
de mercar son una muestra clara del legado que los españoles
dejaron en el departamento de Antioquia, donde gran parte
de la vida social ha girado alrededor de estos sitios. |
Los españoles trajeron más
que una lengua
El Habla y los dichos son parte del legado de ibéricos
a los paisas.
Mestizaje es la palabra que resume ese proceso de intercambio
cultural.
Aspectos como la música y la cocina son muestras de ese
proceso.
Los apellidos también hacen parte de la herencia de la
Madre Patria.
Por
Juan
Pablo Tettay De Fex
Mestizaje. Esa es la palabra clave cuando se habla del legado
español que tenemos los paisas. Imposible no pretender
que los conquistadores y los colonizadores que venían de
la Madre Patria nos regalaron un poco de su cultura.
Pero tampoco se puede dejar de lado que la cultura indígena
perdura en muchos aspectos de la vida cotidiana y de la vida moderna.
Sin lugar a dudas, el legado más importante de los españoles
es el idioma. "Aunque se llevaron todo, muchos reconocen
que también nos dejaron todo", explica la historiadora
Marta Elena Bravo. "Ese todo incluye lo más importante,
la lengua, pero también hay elementos en la cultura, en
el comportamiento, en la forma de vestir, de comer".
De ese modo, los españoles lograron permear la literatura,
la música, las artes, la religiosidad y, junto con la idiosincracia
indígena y afrodescendiente, lograron crear una forma distinta
de entender y conocer el mundo.
Pero entender al antioqueño desde la cultura española
puede ser difícil, pues si bien hay elementos claves dentro
de la idiosincracia paisa que son similares a los de la península
ibérica, existe un elemento que dificulta saber qué
tenemos de españoles. "Eso es la fragmentación
de la cultura española de la época colonial",
explica el historiador Roberto Luis Jaramillo.
Fragmentos de cultura
"Es imposible saber qué tengo yo de español
si en la época de la Conquista no se hablaba de una España.
Hacia 1492, la península ibérica era un territorio
fragmentado", dice Jaramillo. El historiador divide la ocupación
de Antioquia en diferentes etapas. De ese modo, en un primer momento
llegan al territorio antioqueño los descubridores, luego
los conquistadores, siguen los pobladores y, finalmente, hay un
nuevo flujo de migraciones hacia el siglo XVIII.
"A Antioquia llegan muy pocos descubridores, muchos conquistadores
y muchos pobladores", explica Roberto Luis Jaramillo.
La ruta usada por los descubridores partía por el Golfo
de Urabá y se adentraba hacia las cordilleras. Los conquistadores,
por su parte venían del sur, de Perú. "Los
conquistadores se reproducían con las indígenas
de las zonas por las que pasaban, por lo que su sangre se mezclaba",
explica Jaramillo.
De ese modo, los conquistadores trajeron a Antioquia su sangre.
Pero mezclada con las de indígenas de todas las zonas en
donde se asentaron previamente. "Antioquia es una región
ciento por ciento mestiza", asegura Roberto Luis Jaramillo.
Intercambio de culturas
Por ese mestizaje es que se puede asegurar que la cultura antioqueña
es un gran intercambio de culturas. Y eso se evidencia más
que nada en la alimentación y en la música. Según
la investigadora del Grupo de Músicas Regionales de la
Facultad de Artes de la Universidad de Antioquia, María
Eugenia Londoño, "hay muchas músicas que se
transforman, que son una síntesis de ritmos españoles
y europeos con las músicas campesinas".
También la cocina y la alimentación reciben la influencia
española y, junto con la indígena, aparece una nueva
cocina criolla que, según explica la antropóloga
Luz Marina Vélez, "tiene como base la cocina mestiza,
los ingredientes españoles y americanos y, además
las técnicas de cocción".
Es así como se evidencia el mestizaje y la mixtura de la
que habla Jaramillo. "No podríamos decir que somos
españoles precisamente por esas mezclas que tenemos de
sangre". Y a eso se le agregan también los elementos
que permiten que a partir de la cultura española y de la
indígena nazca una nueva: la cultura antioqueña.
Y de esa cultura antioqueña se empiezan a extraer elementos
que permiten identificar claramente un legado ibérico.
La cultura paisa
"Dicen muchos críticos y estudiosos de la literatura
que leer a Tomás Carrasquilla es como adentrarse en el
rincón más puro de Castilla", explica Marta
Elena Bravo. El comentario se explica en el habla, en las costumbres
de los antioqueños al expresarse, al dialogar.
"Si algo tenemos de españoles es lo conversadores
y lo dicharacheros", explica Bravo. Pero no solo esa simbiosis
se evidencia en las formas de comportarnos. "España
es un pueblo bastante religioso, como lo somos los paisas",
agrega la historiadora.
De ese modo nace una nueva cultura con una idiosincracia similar
a la española, pero bastante distinta.
Según Marta Elena Bravo, también debemos a los españoles
el sentido del humor, la picardía, las exageraciones, algunas
cosas en la forma de vestir, el amor por la tradición oral,
la arquitectura y la estructura de los pueblos y "a pesar
de nuestro mestizaje, seguimos siendo muy españoles".
Roberto Luis Jaramillo, por su parte aclara que los antioqueños
no son españoles, que si bien tienen su sangre es imposible
decir qué tan español es alguien. "Lo que uno
debe coger es mirar su árbol genealógico y partir
de él, descifrar no qué tan español se es,
sino qué tan vasco, qué tan gallego es uno",
explica.
El mestizaje lo resume todo, los paisas somos lo que somos gracias
a esa unión de sangre indígena y negra con española,
que crea una nueva cultura, una nueva idiosincracia que caracteriza
al pueblo paisa, una cultura que Antioquia comparte con Caldas,
Risaralda y Quindío. Una cultura del café, de la
arepa, del pasillo, del aguardiente, de la ruana y de la fe.
El legado español
El habla y la cultura
Según la historiadora Marta Elena Bravo, el amor que tienen
los antioqueños por la palabra oral es algo que se debe
a los españoles. "Los refranes, los dichos, la gesticulación
al hablar" son todas costumbres muy españolas. Palabras
como mercar o topar, que dan cuenta de una actividad, son muy
españolas, lo mismo que la acción que ellas denotan.
"El léxico antioqueño y la construcción
gramatical da cuenta del legado español en el habla y en
la literatura. También el humor y la picardía son
elementos claves de la cultura española que los paisas
llevan en la sangre. "Son trazos de las expresiones culturales",
dice Marta Elena Bravo.
Los apellidos
A pesar de que la sangre española se pierde al mezclarse
con la de los indígenas, los apellidos españoles
aún perduran. "Decir qué tanto de español
se es por los apellidos es muy difícil", explica el
historiador Roberto Luis Jaramillo. Pero, a pesar de ello, los
apellidos supieron perdurar y hoy son un claro ejemplo del legado
español que aún perdura. Según el genealogista
Rodrigo Escobar Restrepo, existen en Antioquia 38 apellidos de
Andalucía, 35 de Castilla, 23 del País Vasco, 21
de Asturias, 3 de Canarias y 2 de Aragón. Sin embargo,
es imposible decir a partir de los apellidos cuán españoles
son los paisas.
La cocina y la comida
"Cuando los españoles se establecen en Antioquia en
el siglo XVI, encuentran una variedad de técnicas, sabores
y saberes que aceptan y que enriquecen con lo propio", explica
la antropóloga Luz Marina Vélez. De ese modo, mientras
los indígenas dan a los españoles técnicas
de preparación como el hervir los alimentos, los españoles
comparten los envueltos y a partir de esa unión aparecen
alimentos como los tamales. "Las arepas se usaban también
como tapas", explica Vélez. Los españoles también
trajeron la forma de servir y de consumir los alimentos, los condimentos
y las técnicas de conservación.
La música
Explica la investigadora María Eugenia Londoño que
la música europea se transformó en América
cuando se juntó con los ritmos campesinos. "El vals,
por ejemplo, tuvo una transformación hacia el pasillo".
Las coplas y las trovas antioqueñas también son
muy españolas pues, como dice la señora Londoño,
"su estructura métrica es la misma que la de las coplas
españolas". La investigadora agrega que la armonía
que utilizan las músicas criollas es la misma que tienen
las músicas europeas. Además, y sin dejar de lado
la música, las danzas también recibieron elementos
de la tradición española según explica la
historiadora Marta Elena Bravo.
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