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| Archivo | El Palacio de la Zarzuela tiene
varios salones para atender las visitas protocolarias. Hace
varios meses, los Príncipes de Asturias y los Reyes,
compartieron con el entonces secretario de Naciones Unidas,
Kofi Annan. |
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| Palacio de la Zarzuela. |
La familia en su Palacio
La residencia de los reyes de España es el Palacio de
la Zarzuela.
Juan
Carlos I reina desde 1975, asumió luego de la muerte
de Franco.
Los
españoles lo reconocen por su papel en la transición
a la democracia.
Los
Reyes de España comienzan este viernes una visita de
tres días a la ciudad.
Clausuran
el Encuentro de Academias de la Lengua e inauguran la Biblioteca
España.
Por
Mario
Alberto Duque Cardozo
Colaboración especial
Madrid, España
El Palacio de la Zarzuela es un edificio del siglo XVII, construido
cuando aún el rey, que entonces era Felipe IV, era quien
mandaba en la península ibérica y aún en
el nuevo mundo. Está a una hora del punto cero de Madrid,
la Puerta del Sol, y para llegar hace falta tomar dos líneas
del metro, dos buses más y aún así, faltaría
caminar una media de 30 minutos para llegar hasta el cerco de
seguridad que resguarda el palacio, ubicado al noroeste de Madrid,
en los montes del Pardo.
Sí, un cerco de seguridad, porque en esa construcción
con cuatro siglos de historia vive Don Juan Carlos I de Borbón,
el rey de España y su real familia. Ellos ocupan el tercer
piso de los tres que tiene su hogar, en el segundo están
el despacho del Rey y de sus ayudantes, la biblioteca, el comedor
y la sala de visitas. Y dicen quienes la conocen, que tiene
su propia ermita, una zona deportiva y helipuertos. Allí
viven los reyes desde 1962, cuando se casaron, y a su alrededor
no hay nada más. No hay un barrio que colinde con este
espacio, no tienen vecinos.
El Palacio Real, donde vivieron y reinaron otros monarcas, está
sembrado cerca del centro histórico y vecino de la Catedral
de la Almudena, pero ahora es un espacio para recepciones oficiales
y tiene algunos visos de museo, nada más.
Lejos de Madrid
"¡Venga! ¿Y para qué voy a ir yo a
la Casa Real si no me van a dejar ni entrar? Además que
está bien lejos", responde con una obviedad marcial
Almudena Morillo, bien envuelta en su abrigo frente al Palacio
Real. Los reyes, sin embargo, gozan de una buena reputación
entre los españoles, pero su relación con ella
está cruzada más por el cotilleo sentimental que
por su participación en asuntos de Estado.
"¿Va para Colombia?", pregunta ahora, incrédula,
pues los frecuentes viajes de sus majestades, los de ellos,
no son un tema que revista de mucha importancia en este país,
tanto así que entre las notas climáticas que dieron
cuenta de la fría semana de despedida del invierno (o
bienvenida de la primavera, de acuerdo con los gustos de cada
quien), el rifirrafe entre los partidos socialista y popular
que se roban siempre las portadas de los principales medios
y algún problema doméstico, los periódicos
españoles no tuvieron tiempo ni espacio para despedir
ni a Don Juan Carlos I, ni a Doña Sofía.
"A los reyes se les ve y se les respeta, pero la verdad
no son tan relevantes en la actualidad", opina Joaquín
Redondo, desde atrás de las revistas y periódicos
que cuelgan en su quiosco. Pero sabe también, que es
por los reyes que Hola se vende tan bien. "Por ellos y
por los famosos", agrega.
El legado histórico
"La sociedad española no es monárquica, pero
tampoco antimonárquica", dice el historiador Manuel
Álvarez Tardío. Y lo explica en términos
simples: "Cuando votamos la constitución se aprobó
que fuera una monarquía parlamentaria y por eso la gente
lo acepta, fue nuestra decisión".
Durante la Segunda República, ese momento histórico
español que precedió a la catástrofe de
la Guerra Civil y cuando el monarca era Alfonso XIII, abuelo
del actual rey, los reyes estuvieron en el exilio y se mantuvieron
lejos de España aún terminada la confrontación,
pues Francisco Franco se quedó en el poder, con lo que
el sucesor por naturaleza, Juan de Borbón, se quedó
solo con el título de Conde de Barcelona. Con los años,
el Generalísimo, permitió que el hijo de Don Juan
(el rey sin trono), Juan Carlos I estudiara en España.
Y fue el mismo Franco quien lo señaló como su
sucesor.
"A la muerte de Franco, el rey heredó las atribuciones
que éste tenía. Fue el jefe de las fuerzas armadas
y tenía la potestad para nombrar al presidente del gobierno.
Pero lo que hace el Rey es facilitar el paso a la democracia
y nombra a un presidente con la idea de crear un parlamento
democrático que creara una nueva constitución",
expone Álvarez Tardío.
Pudo haberse quedado en el poder, como el nuevo dictador, sostienen
algunos, pero en cambio dio un paso al costado para que se llevaran
a cabo elecciones y España entrara en la democracia nuevamente.
"Eso es lo que más se le reconoce a Don Juan Carlos,
por eso los españoles sienten por él esa simpatía
y le recuerdan su papel en ese momento importantísimo
de la historia de España", afirma el historiador
y profesor de la Universidad Rey Juan Carlos.
Lo que pase con la monarquía luego queda en manos de
Felipe de Borbón, que por ahora, está en el imaginario
como el príncipe que le cumplió el sueño
a una plebeya, Letizia Ortiz, en una boda que paralizó
a España en su momento, pero la historia tiene ya un
sitial para el Rey Don Juan Carlos de Borbón.
La Constitución Española de 1978 establece en
su artículo 1, apartado 3 que "la forma política
del Estado español es la Monarquía parlamentaria".
El Título II de la Constitución trata de "La
Corona" en sus artículos 56 a 65:
1. Es el Jefe de Estado de España
Es el Jefe del Estado, símbolo de su unidad y permanencia,
arbitra y modera el funcionamiento regular de las instituciones,
asume la más alta representación del Estado español
en las relaciones internacionales, especialmente con las naciones
de su comunidad histórica, y ejerce las funciones que
le atribuyen expresamente la Constitución y las leyes.
2. La corona es hereditaria
La Corona de España es hereditaria en los sucesores de
S. M. Don Juan Carlos I de Borbón, legítimo heredero
de la dinastía histórica. La sucesión en
el trono seguirá el orden regular de primogenitura y
representación.
3. Algunas de las funciones del Rey
Sancionar y promulgar las leyes. Convocar y disolver las Cortes
Generales y convocar elecciones en los términos previstos
por la Constitución. Convocar el referéndum en
los casos previstos en la Constitución.
4. Algunos derechos que le competen
Ser informado de los asuntos de Estado y presidir, a estos efectos,
las sesiones del Consejo de Ministros, cuando lo estime oportuno,
a petición del Presidente del Gobierno. El mando supremo
de las Fuerzas Armadas.
Análisis
Reyes y Académicos
 |
Por
Alberto Velásquez Martínez
A pesar de lo que sostiene el iconoclasta Fernando Vallejo,
la presencia de los Reyes de España en Medellín,
enaltece el Congreso de las Academias de la Lengua y le da mayor
publicidad a un territorio que requiere a toda costa, mostrar
que no somos el país de cafres, ojos con los cuales nos
ven amplios sectores de la comunidad europea.
Si bien los Reyes podrían aparecer como simples figuras
decorativas, más que como actores para repartir recursos
económicos en un medio tan pragmático como el
paisa, su visita despierta interés al constituir estímulos
para traer a estas jornadas intelectuales, a periodistas del
exterior.
Analistas y comunicadores foráneos valorarán desde
esta capital, las fortalezas que la ciudad va adquiriendo, después
de haber sido durante muchos años laboratorio de muerte
o de hechos extravagantes llevados al cine no pocas veces en
forma desproporcionada.
Los Reyes de España representan la vigencia del Estado
Español, democrático y legítimo. Juan Carlos
de Borbón supo sofocar con tenacidad el famoso golpe
militar del Coronel Tejero, cuando apenas España comenzaba
a superar el régimen autocrático que congeló
el desarrollo económico y la apertura civilizada de esta
nación por muchos años.
La Corona ha sido un factor de estabilidad en el arisco temperamento
peninsular, carácter que a través de su convulsionada
historia resume el irónico escritor Díaz Plaja
en el libro Los siete pecados capitales del español.
Pero en Medellín no solo estarán los Reyes de
España sino los intelectuales que harán de esta
ciudad la sede de la lectura y del diálogo. De una lectura
rica y variada que abre opciones para la comprensión
del conocimiento y para la discusión en los disensos.
De una lectura que desarrolla talento perspicaz a través
de esa caja mágica que como el libro sorprende como milagro
cotidiano.
Con la presencia de los miembros de las 22 Academias de la Lengua
Española, de los Rectores de las grandes Universidades
de Ibero América, de calificados escritores y periodistas
convocados alrededor del llamado "Universo de Gutemberg"
se aprobará la Nueva Gramática Española,
que recoge y mejora la herencia dejada hace más de quinientos
años por Antonio de Nebrija, en Granada España
y que fue como una de las cartas de navegación de Cristóbal
Colón para llegar a los territorios conquistados por
España.
Con esta nueva gramática sellada en Medellín,
se permitirá ensanchar y perfeccionar la lectura, enriquecer
el vocabulario, expandir el conocimiento y clasificar muchas
ideas democratizando la crítica, la sensibilidad y el
uso de la inteligencia. |