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Con una Caja de Pandora, Silvia Tcherassi presentó su moda
en Milán.
El acento deportivo
de las prendas se inspiró en las Olimpíadas.
La creadora asegura
que ya se ven los frutos de su presencia en Italia.
Por
Beatriz Arango
Sepúlveda
Tres pasos de la modelo japonesa Aj Tominaga sobre la pasarela de
piso pintado como una mesa de ping pong, fueron suficientes para
que Silvia Tcherassi se sintiera satisfecha al abrir La Caja de
Pandora.
Al contrario del personaje de la mitología clásica,
la primera mujer de la historia que en su necedad abrió la
vasija en la que Prometeo había logrado encerrar todos los
males del mundo, la apertura de la colección primavera-verano
de Silvia Tcherassi fue un sueño, según sus palabras.
Hubo pocos males y mucha esperanza, al fin y al cabo éste
es el único don que permanece en la caja después de
la impertinencia de la bella Pandora.
Silvia Tcherassi aseguró, siete horas después de haber
finalizado su desfile, el primero de la mañana en la agenda
de Milano Moda Donna, que se feliz con su regreso a Milán,
pese a que el salón no estuvo lleno. “La sección
destinada a los periodistas sí se ocupó por completo”,
señaló la creadora y agregó que al final le
encantó ver que las editoras de moda se acercaban a mirar
las texturas y los terminados, al tiempo que dejaban escapar uno
que otro ¡Bravissimo!
Detalles
Para la barranquillera de 36 años, que lleva 10 años
dedicada a la moda, la colección La Caja de Pandora fue la
que más trabajo les demandó a ella y a su equipo.
“Pandora tiene muchos detalles. Además de trabajar
con materiales desconocidos para mi, las prendas exigieron una alta
elaboración. Por ejemplo, hay camisas que llevan 18 y 20
cortes. Es una colección con mucha estructura”.
Y parte de ese génesis del actual trabajo de Silvia Tcherassi
está en el closet de su pequeño hijo Mauricio. Un
vistazo a sus camisetas deportivas, a las telas que se emplean en
estas prendas y la paleta de colores de las mismas hicieron que
Silvia se acercara a lo deportivo con más confianza.
Por eso hay mezclas atrevidas de turquesas, rojos ladrillo y amarillos
cercanos al bronce. Juegos de color en los que ella volvió
a apostarle a lo suyo: el contraste. Sólo que ahora, mas
que contrastar materiales, cumplió el ejercicio con prendas
de noche y deportivas.
Faldas elegantísimas con las chaquetas
tipo chompa que se ven en los gimnasios (elaboradas en sedas y sofisticados
satines), que las modelos desfilaron al ritmo de la música
compuesta por el antioqueño David Espinal.
Pandora vive
Con el trabajo de colores brillantes, la adaptación de las
medallas y la alusión a las sandalias griegas, Silvia Tcherassi
fusionó en La Caja de Pandora los acentos modernos y contemporáneos
del deporte.
Las telas de microventilación le ayudaron a dar los toques
de modernidad, mientras que el calzado y las medallas revelaron que
es tiempo de recordar que las Olimpíadas nacieron en Grecia
y que en unos meses vuelven a su origen.
Silvia Tcherassi terminó la jornada con una sonrisa. Le quedan
dos días para los contactos con clientes internacionales, pues
ya hay dos que quieren llevar la marca a España y Estados Unidos.
Ella tiene claro que “hay que engrandecer la marca Tcherassi,
pero sé que es algo que no se da de la noche a la mañana”.
Otra certeza la acompaña: que desde Italia proyecta mejor su
trabajo, y que no descarta ver su nombre en la lista de desfiles del
Bryant Park, en la semana de la moda de Nueva York.
Opinión Especial
“Es lo mejor que le puede pasar”
Martha Cálad*
“La secuencia al presentar colecciones otoño-invierno
y luego primavera-verano es un logro enorme. Para Silvia, en su carrera
internacional, es lo mejor que le puede pasar, pues puede mostrar
su talento y evolución.
El hecho de estar en dos pasarelas le dará mayor reconocimiento.
Si regresó fue porque su primera participación fue buena.
Quiere decir esto que Silvia genera inquietud y expectativa. Percibo,
además, una evolución en sus diseños, especialmente
en el manejo de los drapeados”.
*Coordinadora del ISCI, Inexmoda.
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