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"Los diseños de esta colombiana
los tiene que ver todo el mundo", decía la carta que
la invitaba a abrir la pasarela en Milán. Frente a tamaño
compromiso, la diseñadora barranquillera está literalmente
concentrada durante 24 horas preparando su colección.
Entrevista.
Por
Myriam Amparo
Ramírez
La mayoría de sus formas nacen de sus sueños. De su
mirada en lontananza, siempre buscando la libertad de los colores.
De sus ilusiones que no pierden el horizonte.
Sus ideas son capitales que sólo ganan intereses entre las
manos del talento. Y vaya que empezó a recoger jugosos frutos.
Estar en el primer día de la afamada Semana de la Moda en Milán,
es obtener el Óscar para cualquier diseñador
del mundo.
Silvia Tcherassi sabe que la belleza no hace necesariamente feliz
a quien la posee, sino al que puede amarla y adorarla. Por esta razón
viste a sus mujeres como verdaderas diosas, a veces inalcanzables,
etéreas y en esencia deseadas.
"Uso mi ropa, me siento bien con ella y yo deseo seducir también.
Me quiero ver cada día mejor y me baso en mis propias necesidades.
Entonces siento que para mí es mucho más fácil
satisfacer los gustos femeninos".
Y es Berthilda Guerrero, la mayor de sus costureras, quien sabe traducir
esos gustos y hacer que cada puntada sea un dechado de perfección.
Junto con 40 personas más que trabajan en su taller, tiene
la responsabilidad de materializar sobre una modelo la inspiración
de Silvia. "Siempre, le mido la prenda a una modelo rubia y a
una morena", dice la diseñadora.
Mientras Silvia mide en una modelo un diseño en crepé,
organza, lino o georgette, sus materiales predilectos, Sofía,
su hija de 5 años, no viste muñecas sino maniquíes.
"Es su juego preferido. No la he inducido a ser diseñadora,
pero creo que tendrá mucho que ver con este oficio", dice
la orgullosa madre.
Sello inconfundible
Aunque un pensador alguna vez digo que el genio se compone del dos
por ciento de talento y del noventa y ocho por ciento de perseverante
aplicación, en Silvia la cosa es más equilibrada.
También es una mujer de decisiones prontas y ese es un requisito
para el éxito. "Desde que empecé a trabajar sentí
que iba por el camino indicado. Siempre seguí la misma línea,
no es que un día me fui por el barroquismo, por la vanguardia
y otro amanecí minimalista. No quería parecerme a nadie
y ese es el consejo que yo les doy a los nuevos talentos: que traten
de hacer algo diferente", afirma Silvia.
Fue increíble cuando empezó a darse cuenta que en la
calle reconocían sus diseños, no sólo en este
país sino en otros también. "Cuando las clientas
me llamaban y me decían que fulanita tenía un traje
mío...". Deja sin terminar la idea, pero se entiende que
era como si escuchara una dulce plegaria.
Lo importante no es llegar sino mantenerse.
¿Qué es lo más difícil de esto?
Pienso que me he mantenido por mucho tiempo y es estresante, porque
todos los días, hablando internacionalmente, surgen nuevas
estrellas y en las pasarelas buscan permanentemente a una nueva figura.
Igual sucede en Colombia: la gente esta ávida de nombres nuevos
y de pronto aparece uno que sale en una colección y para la
siguiente feria ya no está.
Lo importante no es presentar una colección bonita, sino hacer
un trabajo, estar preparado para tomarte esto en serio y saber que
cada prenda debe ser mucho mejor que la otra. Por eso cada vez que
termino un desfile, estoy pensando cómo va a ser el siguiente.
Para mí, esa colección ya es del pasado.
¿Básicamente qué cree
que hace a los caribeños talentosos y diferentes?
Son muchas cosas. El hecho de tener carnaval y subirte a una tarima
a bailar te permite desinhibirte. Además, vivir al lado del
mar te da tranquilidad y eso lo reflejo en mis diseños. Es
lo que llamas la lontananza que tu no ves; el mar es infinito, eso
te da una visión impresionante. No ver las montañas
de pronto te hace más libre. El azul del cielo, ver el sol
o la luna, te da un espíritu para atreverte a hacer las cosas,
a no tener límites. Reflejo eso mucho en mis diseños.
Luego de haber estado en importantes pasarelas del mundo, ¿qué
significa para usted la de Milán?
Tiene toda la importancia del mundo para mí, es como una segunda
etapa de mi carrera, que es abrir puertas en el mercado europeo. He
estado en pasarelas de Washington y en Miami, me había ganado
el premio de la moda; he tenido desfiles en Santiago de Chile, Buenos
Aires, Caracas y México, donde fui la invitada internacional
a un evento, pero esto es ya un salto cuántico.
¿Qué
otra motivación tiene para hacer la diferencia en esta pasarela?
La carta de invitación donde decía que la Cámara
de la Moda de la Moda hablaba de mí como un caso excepcional
y lo pusieron en mayúscula. Todos los días me levanto
pensando en que este es un compromiso muy fuerte para mí.
¿Qué implica esa concentración
para esta colección?
Empiezo el día a las 8:30 o 9 de la mañana y trabajo
hasta las 9:30 o 10 de la noche. Imaginando en todo momento cómo
van a ser los zapatos, el maquillaje, los accesorios, el peinado;
entonces la colección todos los días da una evolución,
uno cree que va ir por un camino y de repente se va por otro que era
inesperado. Entonces todo vuelve y cambia; cambian los zapatos, el
maquillaje, los accesorios, el peinado; es pensar en la música,
en las modelos, es ver todo el día el video de las modelos
que son de la agencia de Ricardo Gay (la más importante de
Milán), es pensar en la coordinación del evento, es
el apoyo de la gente que quiere ir.
¿Tiene ya definidas texturas, colores,
siluetas...?
Estoy trabajando desde la segunda semana de enero en mi colección.
Pero cada día cambia y todavía no se qué directriz
tendrá.
¿Tiene previsto el tallaje europeo?
Mi tallaje es internacional y no he tenido nunca problemas con él.
Aunque cuando vino a Colombia la alemana Claudia Schiffer, con 1.85
metros de estatura, no había una modelo de ese tamaño
y me tocó parar a la modelo de 1.75 metros en un ladrillo para
poderle medir el vestido y saber cómo quedaba.
¿Quién
es esa inspiración, fuerza y consejero detrás de Silvia
Tcherassi?
Es todo un equipo. Pero hay una persona detrás que es mi madre,
Vera Solano de Tcherassi. Trabajamos juntas desde el principio. Ella
tenía un taller de confecciones cuando yo era niña.
Siempre viví entre telas y viajábamos juntas a las ferias.
También cuento con la colaboración de mi esposo, quien
es un aporte fundamental para mi internacionalización. Y mis
asistentes. Pienso que el éxito es de un equipo que te acompaña.
¿Si le hacen un gran pedido está
preparada para responder?
Sí. Aunque no sabes qué te va a llegar en una pasarela
de esta dimensión. Mi mercado va dirigido hacia el Oriente,
hacia pequeñas boutiques y tiendas por departamentos. Por ejemplo,
en Oriente, donde estoy en una tienda por departamentos, se compra
en forma obsesiva y la mujer se viste para las amigas. Es decir, hay
una competencia continua.
¿En el ámbito informativo,
Colombia está subiendo de nivel en el campo de la moda?
Aquí no hay escuela periodística de moda. Los medios
deben empezar a concientizarse de que así como envían
a sus periodistas a cubrir un evento deportivo, también deben
cubrir moda. Los comunicadores tienen que salir y ver lo que sucede
en el mundo, ver cómo es la fuerza de una top model internacional,
sentir la adrenalina de un desfile de un afamado diseñador,
donde se ven grandes políticos, divas y las figuras de la socialité
del mundo sentadas en primera fila.
Pasarela de Milán
La Semana de la Moda de Milán es la segunda pasarela más
importante del mundo, después de la de París. Organizada
por la Cámara Nacional de la Moda Italiana, empieza el 24 de
febrero y se muestran colecciones de alta costura Otoño-Invierno.
Cada día se presentan 10 desfiles y los diseñadores
italianos son los protagonistas.
Sin embargo, desde el 2002 fueron invitados algunos extranjeros (Amaya
Arzuaga, de España y la firma Malhas de Brasil). Este año
Silvia Tcherassi abre la semana con Luciano Soprani y Rocco Barroco.
El año pasado se encontraban entre el público Marina,
hija de Silvio Berlusconi, y la cantante australiana Kylie Minogue,
quien contrató a diseñadores italianos para que diseñen
el vestuario de su gira mundial.
Inicio y evolución
El glamour ha marcado siempre la vida de Silvia y de hecho es la mejor
modelo de sus diseños. Si no se siente bien con uno de sus
vestidos, definitivamente lo vuelve a construir.
Empezó en el colegio asesorando a sus compañeras de
estudio para asistir a las fiestas juveniles. Su presentación
en sociedad como diseñadora, de eso hace más de 10 años,
fue con una camiseta a la cual cosió retales de cuero. Fue
tan novedosa su propuesta que terminó creando camisetas para
sus compañeras de colegio y con pedidos de otras ciudades.
Su presentación en el mundo de la moda fue en la feria de Medellín,
Colombiamoda, en 1990. A partir de este momento Silvia no ha parado
de producir colecciones. Se especializó en el manejo de materiales
como lino, seda, chifón, georget, organza y crepé, los
cuales compra, en su mayoría, en Europa. La decostrucción
de sus prendas y el manejo de color le han dado el sello que ya es
reconocido en cualquier pasarela donde se presenta.
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