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| Donaldo Zuluaga | "La vida ha sido una elegancia.
Espiritualmente somos ricos. Materialmente somos pobres", expresa Óscar
Germán Yepes Vásquez. |
Por Germán Jiménez
Morales
Medellín
En un bolso negro, Óscar Germán Yepes Vásquez protege su
valioso capital de trabajo. Un par de sandalias de cuero café, un reloj
de pulso, un radio, anillos y una máquina de motilar. Toda su mercancía
la vende en el "local" sin muros que tiene en la Plazuela Nutibara,
en el corazón de Medellín. En un día "bueno" este
negocio le deja de 2.000 a 3.000 pesos, suma con la que, afirma, logra sobrevivir.
Con tan variables y precarios ingresos este hombre, de 65 años de edad,
se mueve entre dos mundos. Un día podría ser clasificado por el
Banco Mundial como un individuo que está en la línea de pobreza,
al ganar menos de dos dólares diarios. En otra jornada, menos afortunada,
podría quedar entre los 1.100 millones de indigentes que en el mundo se
las arreglan con un miserable ingreso de un dólar diario.
"La magia está en la economía", expresa este antioqueño,
nacido un 20 de enero de 1943, en el Barrio Trinidad. "Con ese dinero compro
una libra de arroz y una panela y con eso como".
La dieta no la resistió su esposa, quien se fue hace 25 años. "Seguramente
no aguantó el arroz con huevo y desde entonces Dios no me ha puesto más
mujeres de compañera. Seguramente no me tiene para eso". Su único
hijo ronda los 30 años, trabaja en un banco en Pereira y mensualmente le
envía dinero para pagar los servicios públicos.
Óscar Germán no pasó de tercer año de primaria y toda
la vida se la ha pasado trabajando. No exagera. ¡Desde los cuatro años
su papá lo llevaba al taller de unos amigos para que aprendiera mecánica!
Después recogió bolas durante ocho años en el club El Rodeo.
Fue tejedor durante siete años en Vicuña y durante otros cuatro
en Tejicóndor. Dejó ese empleo para probar suerte en Estados Unidos,
pero le negaron la visa. Su plan B fue irse a vivir a Venezuela, en donde permaneció
12 años.
Al volver de la hermana república bolivariana lo único que encontró
a su disposición fue el duro y sucio asfalto como escenario del rebusque.
¿Y la pensión? Nada. Y su razón suena extraña. Óscar
Germán recuerda que en los once años que alcanzó a trabajar
en el llamado sector formal (léase Vicuña y Tejicóndor),
sólo cotizó 203 semanas. "Lo otro no me lo reconocieron, dizque
porque del 69 para abajo no había seguro".
Al mismo ritmo que crece su relato, crece la audiencia en la Plazuela Nutibara.
Muchos de los curiosos que le escuchan la historia son, como él, hombres
y mujeres que a punta de cambalaches se levantan de 2.000 a 4.000 pesos diarios
para intentar llenar con algo sus barrigas. Siempre sonriente, el personaje declara
que ni fuma, ni bebe, ni mete droga. Tampoco se queja de su existencia: "La
vida ha sido una elegancia. Espiritualmente somos ricos. Materialmente somos pobres,
pero llevamos en la mente a Jesucristo y él nos da la paz".
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| Donaldo Zuluaga | Mónica Hincapié M.,
tiene dos carreras, busca empleo desde hace 10 meses y ha entregado 50 hojas
de vida. |
¿Expulsados del paraíso?
El caso de Óscar Germán confirma los resultados de una investigación
que adelanta el profesor Hugo López Castaño sobre el ciclo de vida
laboral en nuestro país: "En las cabeceras municipales de Colombia
la población que carece de estudios superiores está sujeta a un
ciclo de vida laboral que la lleva, con la edad, de los empleos asalariados a
los no asalariados, y que significa que el empleo no asalariado, informal, constituye
para esa población un empleo terminal".
Lo que sorprende es que esa expulsión del Paraíso que para algunos
pueda ser el empleo formal, se esté dando a edades tempranas, poniendo
en riesgo, de paso, el logro de ese seguro para la vejez que es la pensión
de jubilación. Al fin y al cabo, para los cuenta propia o independientes
no es fácil hacer sus aportes pensionales.
A sus 35 años, Mónica Hincapié Moreno acumula más
de diez meses sin empleo y le ronda en la cabeza la idea de montar su propio negocio.
Estudios tiene. Es tecnóloga en Administración documental y micrografía
del Tecnológico de Antioquia y administradora de Negocios de la Universidad
San Buenaventura. También tiene experiencia: 11 años y medio en
Suramericana de Seguros y un año en Banacol, comercializadora de banano
en la que trabajó hasta el 6 de julio de 2007. De esa fecha para acá
nada que logra emplearse.
Ha entregado unas 50 hojas de vida, se ha recorrido de pi a pa los avisos clasificados
de los periódicos y la han llamado a siete entrevistas. En varias de esas
citas le han dicho cosas como estas: Que está "sobreperfilada"
para el cargo; que le falta experiencia para puestos administrativos; que su hoja
de vida es muy buena y la volverán a llamar, pero el bendito teléfono
no suena; y que no pueden satisfacer sus altas expectativas salariales.
En ninguna parte le han dicho, de frente, que a sus 35 años está
"viejita" para encontrar trabajo. Pero así pareciera, pues las
empresas se inclinan por gente más joven, a la que remuneran con modestos
salarios.
Así le digan que tiene un perfil alto, Mónica quiere seguirse educando.
Economía, seguros o comercio exterior están en su agenda. Todo dependerá
del tipo de empresa en la que, finalmente, logre emplearse. Está en la
vía correcta. El profesor López Castaño dice que en materia
de trabajo a los profesionales y a las personas más capacitadas termina
yéndoles mejor en el mundo laboral. A eso, justamente, le apuesta Mónica.
A los más educados les va mejor con el trabajo
Las
personas pobres y sin educación la ven más dura para volver al mundo
laboral formal.
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| Donaldo Zuluaga | Hugo López Castaño,
un investigador que ha estado muy enfocado en el análisis del mercado
laboral. |
Profesor Hugo López Castaño, ¿hay evidencias empíricas
sobre la muerte laboral temprana, o la dificultad que tienen las personas mayores
de 35 años de encontrar trabajo?
"Las encuestas de hogares del Dane permiten saber qué hace la gente
por edades, si está inactiva, ocupada, desocupada y en dónde está
empleada.
Las personas que no tienen formación superior, o solo hicieron hasta
bachillerato, se insertan menos al mercado laboral que la gente con formación
superior. Los menos educados comienzan trabajando de asalariados, pero con la
edad eso va bajando y terminan laborando como independientes. Cuando están
muy jovenes sufren mucho desempleo. Tienen una muerte laboral en el sector asalariado
moderno, pero con la edad ellos tienen que trabajar, principalmente, en el sector
informal. Ese ciclo de vida que lleva a la gente pobre y sin formación
superior de los empleos asalariados, cuando están jovenes, a los empleos
independientes, cuando están viejos, se ha venido acentuando con el tiempo,
sobre todo con el cambio técnico que se ha producido con la apertura,
la globalización y las transformaciones de esta década en favor
del empleo calificado muy profesional. Con este cambio, la gente de abajo, que
nunca tuvo eso, va a terminar cada vez más en el tarro final del trabajo
informal independiente".
¿Se podría pensar que las personas altamente calificadas
tienen menores tasas de desempleo?
"El empleo se les ha duplicado frente a 1995. Para los que no tienen estudios
superiores, la ocupación es menor hoy que en esa fecha. Para la gente
con calificaciones elevadas hay empleo, de un lado, y de otro, hay empleos mejores,
tanto asalariados como independientes, y su vinculación al mercado laboral
es mayor. Su desempleo también es menor, aunque es alto para los jóvenes
cuando salen de la universidad, pero a medida que pasa la edad ese problema
prácticamente desaparece".
¿Qué es una persona vieja para los investigadores?
"No, uno puede ordenar los datos por edades, 20, 21, 22 y así hasta
60. Para la gente de abajo el empleo asalariado empieza a bajar desde los 35
años. Ellos están trabajando en gran proporción en el sector
informal. Los rotan las empresas y los reemplazan por jóvenes más
educados y después ya no tienen posibilidad de engancharse con la edad.
Los 35 años es una buena edad para marcar que a partir de ahí
no consiguió puesto como asalariado y les toca dedicarse a oficios informales".
¿Y cómo es el ciclo laboral para los más capacitados?
"Primero, los empleos asalariados para la gente profesional son mucho más
importantes. Los empleos no asalariados también crecen, pero son de buena
calidad; se jubilan primero y luego montan sus oficinas, cuando están
viejitos".
¿Hay diferencias en el mercado laboral de hombres y mujeres
viejos?
"Francamente no he mirado las cifras. Se sabe sí, que los hombres
siguen siendo más activos hasta una edad más avanzada, trabajando
en bobaditas; hablo de la gente de abajo. A la mujer, por lo menos los hijos
la sostienen en la casa y se retiran más temprano".