Hockenheim, Alemania / AFP
El alemán Ralf Schumacher (Williams-BMW) se salvó de la hecatombe y salió victorioso en el Gran Premio de Alemania de Fórmula 1, este domingo en Hockenheim.
El alemán se impuso fácilmente ante su público, dejando lejos al brasileo Rubens Barrichello (Ferrari) y al canadiense Jacques Villeneuve (BAR-Honda), y consiguiendo la tercera victoria de su carrera esta temporada.
Ese triunfo habría podido sonreir al otro Williams-BMW, el del colombiano Juan Pablo Montoya, que protagonizó un inicio de carrera impresionante. Pero el destino no contaba con él.
"Para ganar, hay que terminar", advertía el alemán Michael Schumacher (Ferrari) la víspera. Terminar, ese era la apuesta en Hockenheim. El calor, las largas rectas en las que el motor alcanzaba temperaturas elevadas, la mecánica sufre y los abandonos acechan a los pilotos. Y el domingo, salvo Ralf Schumacher, los favoritos no escaparon al desastre.
De la "banda de los tres", McLaren-Mercedes fue el más afectado. El finlandés Mika Hakkinen abrió la serie en la decimocuarta vuelta. El británico David Coulthard abandonaría en la vigesimoséptima vuelta, después de pensar por un breve instante que podía aspirar al triunfo.
Cuando el McLaren-Mercedes del británico quedó inmovilizado envuelto en humo, Michael Schumacher no pudo evitar sonreír. De pronto, sus desgracias eran más llevaderas. El triple campeón del mundo había abandonado unos instantes antes --en la vigesimocuarta vuelta--. Siguió la carrera al borde de la pista e imaginaba que su rival ganaría unos puntos preciosos.
Pero el destino iba a favorecer a los Schumacher. Después de haber escapado a lo peor desde una primera salida caótica, cuando el Prost del brasileño Luciano Burti golpeó la parte trasera de su Ferrari, Michael se veía ya eliminado y Coulthard en órbita para rehacer una parte de su derrota.
La carrera no podía continuar en condiciones de seguridad aceptables, con los restos del accidente en la pista. Después de haber enviado el auto de seguridad, se tomó la decisión de interrumpir el gran premio y dar una segunda salida.
Con los McLaren-Mercedes y Michael Schumacher eliminados, el más favorecido podría haber sido el colombiano Juan Pablo Montoya, quien veía la victoria, su primera en Fórmula 1, después de la "pole" lograda el sábado.
Como en Brasil, esta esperanza iba a esfumarse. En un avituallamiento interminable, en la vigesimosegunda vuelta, el colombiano perdió más de 30 segundos y la esperanza de ganar. Después, el humo, en la vigesimoquinta vuelta, ponía término a la realidad de un podio, premio de consolación.
Desde ese momento, Ralf Schumacher no corría ningún riesgo. A no ser que sufriera una avería. Rubens Barrichello navegaba lejos, muy lejos del alemán. Jacques Villeneuve aún más.
Con una lista impresionante de abandonos, sumado a la calidad de los neumáticos Michelin, estaban todos los ingredientes para ofrecer a los Benetton-Renault --el italiano Giancarlo Fisichella y el británico Jenson Button--, y al francés Jean Alesi (Prost), la formidable posibilidad de marcar puntos.
Pero si los Benetton-Renault podían festejar su triunfo, al ascender a la séptima plaza en la clasificación de constructores, el ambiente era más triste entre los de Prost, pese al nuevo punto logrado por Jean Alesi. Corría el rumor de la posible partida del francés.
Este domingo, en Alemania, los hermanos Schumacher, podían felicitarse. Ralf hacía realidad su sueño al imponerse en su tierra. Y Michael, a falta de una quincuagésimoprimera victoria, veía como se acercaba su cuarto título mundial.