Ilusiones
sin sustento
Antioqueños soñaron con más obras y menos
promesas.
En materia de proyectos viales, recursos faltantes no llegaron.
La deuda del Metro, el palo en la rueda de las finanzas regionales.
A Uribe le corresponderá asumir proyectos inconclusos.
Por
León
Jairo Saldarriaga
y Juan Diego Restrepo E.
Medellín
En deuda quedó el presidente Andrés Pastrana Arango
con Antioquia tras cuatro años de gobierno; en ese período
las buenas intenciones y las ilusiones estuvieron por encima de
las ejecuciones.
Al iniciar su mandato, la campaña de Pastrana notificó
que la Nación tendría un "protagonismo indiscutible"
en varios proyectos que requería Antioquia para lograr
un mayor desarrollo social y económico.
Entre los prioritarios aludió a la construcción
de la carretera Santa Fe de Antioquia-Puerto Valdivia, para acercar
la Costa Atlántica al centro y sur del país, así
como al desarrollo del proyecto vial entre los valles del Aburrá
y del Río Cauca.
Salvo con la conexión vial entre Medellín y Santa
Fe de Antioquia, donde hubo inversiones del orden nacional superior
a los $100.000 millones, los demás proyectos sólo
recibieron un compromiso gaseoso y quedaron tal cual hace cuatro
años.
También planteó la construcción del Puerto
Seco de contenedores y terminal de carga en el Municipio de Bello,
el puerto privado del Golfo de Urabá, la Térmica
de Amagá y la Troncal del Nordeste.
Poca efectividad
Sin embargo, no fue efectivo el apoyo financiero que con insistencia
solicitaron las autoridades regionales para apalancar las obras
de la conexión vial Aburrá-Río Cauca, que
requieren con urgencia $50.000 millones, lo que pondría
en duda su terminación en diciembre del 2003.
Tampoco, hasta hoy, se escuchó respuesta a la petición
de vincularse al proyecto de la doble calzada Bello-Hatillo, que
requiere $40.000 millones. En octubre del año pasado, el
ministro del Transporte, Gustavo Canal Mora, exigió el
cumplimiento de algunas condiciones para participar en la financiación
de las obras y pese a que se cumplieron no se ha tomado ninguna
decisión.
Otras alternativas se quedaron en la liviandad de los anuncios,
como las soluciones a la región del Suroeste, golpeada
por la crisis cafetera, donde, según él, "se
han perfilado grandes proyectos de agroindustria". No fue
menos evasivo en los compromisos para el Oriente antioqueño
con la Zona Franca de Rionegro. Al respecto dijo: "debe convertirse
en el complejo urbano industrial y de servicios más importante
del país", sin embargo, persiste la subutilización
del 50%.
Algo similar ocurrió con las 150.000 hectáreas
potenciales para la producción de frutos exóticos
de exportación, "que llaman al estímulo a la
agroindustria", pero que se quedaron ahí, como muchos
otros proyectos, en la mente de un ilusionista que miró
a Antioquia tan sólo con buenas intenciones y pocas realizaciones.
Contracara
"Es el primero en el Plan Colombia"
En materia de realizaciones, la Consejería Presidencial
para Antioquia destacó la adjudicación de 1.244
subsidios para vivienda de interés social por $8.500 millones
y el impulso a proyectos que se ejecutan entre el el gremio constructor
y la Administración Municipal.
Sobre el Plan Colombia, subrayó que Antioquia ha sido
el primer departamento del país en cobertura de sus tres
programas: Jóvenes en Acción, con 10.248 beneficiados
y una inversión superior a $18.000 millones; Familias en
Acción, que alberga a 31.000 grupos familiare, con $7.600
millones en subsidios entregados en 90 municipios; y Empleo en
Acción, con 420 proyectos que representan aportes por $24.000
millones en 78 municipios. En el propósito de buscar proyectos
que generen empleo, valoró la fundación de la Empresa
Reforestadora de Antioquia que este año sembrará
17.000 hectáreas de las 100.000 del programa total.
Frente a la efectividad de su tarea, la Consejería planteó
que sería más útil si recibiera la autorización
para coordinar a todos los entes nacionales, como quiera que en
muchos casos hay repetición de funciones.