El
brindis de la Copa
Coldeportes dice que Pastrana aprobó la gestión
deportiva.
La principal conquista: el deporte, un gasto público social.
El presidente electo le pidió a Diego Palacios seguir en
el cargo.
La copa América puso el punto más alto, el fútbol
el más bajo.
Por
Esperanza Palacio
Molina
Medellín
La administración de Andrés Pastrana tiene un estandarte
para esgrimir orgullosa cuando el asunto a tratar es el deporte:
la realización de la Copa América de Fútbol
y por consiguiente, el título que alcanzó ahí
la selección nacional por primera vez en su historia.
La calificación para la gestión presidencial en
materia de relaciones internacionales fue, durante el cuatrenio,
cinco admirado. Y en esas relaciones entran también las
que movió y tocó para conseguir que el país
organizara la Copa América. La Copa, que murió y
resucitó varias veces entre los meses de mayo y junio de
2001, se salvó finalmente por las gestiones directas que
realizó la presidencia de la República.
No escapa a esta racha buena el aporte económico que el
Gobierno le brindó al programa Altius, que involucra a
los deportistas de élite. Su máxima conquista, que
también pasará a la historia, fue la medalla de
oro olímpica que consiguió María Isabel Urrutia
en los Juegos de Sydney, Australia. La pesista dorada pudo hacer
la mejor preparación de su carrera gracias al apoyo que
tuvo de Coldeportes Nacional y el Comité Olímpico,
sin olvidar el aporte de la empresa privada.
A la hora de los balances, Pastrana quedará en la historia
del deporte colombiano con dos sellos dorados: la Copa América
y el oro de María Isabel Urrutia, porque su gobierno puso
el dinero y la gestión necesarios para que ambos fueran
posibles. A estos dos sucesos tangibles se suma otro acierto,
haberle dado al deporte la categoría de "gasto público
social", con lo cual esta actividad puede tener los recursos
suficientes cuando el Estado, a su vez, los tenga disponibles.
Para quienes viven y trabajan para el deporte, esa reforma constitucional
que modificó el Artículo 52 de la Carta, tiene un
peso específico incalculable, pues pone al deporte al nivel
de lo prioritario, tan urgente y valioso como la educación
y la salud.
Para Diego Palacios, director de Coldeportes Nacional, vocero
del Gobierno en materia deportiva "la gestión que
se logró fue en su mayoría buena. Esta vez, faltó
plata para realizar todo lo que se proyectó".
Malo
Pero como no todo es bueno, Pastrana cargará como cruz
la cancelación de dos eventos internacionales, los Juegos
Suramericanos que debía organizar Bogotá en abril
de 2002 y los Juegos Universitarios Centroamericanos y del Caribe,
que tenían como sede la Universidad de Antioquia en septiembre
de este año. Ambos se cayeron por la inseguridad. Ahí
no hubo gestión diplomática directa y entonces el
deporte colombiano agachó la cabeza por culpa de la violencia.
Otro lunar fue la forma como el gobierno afrontó la crisis
del fútbol nacional. Nombró una comisión
de notables inoperante, fue apenas un paño de agua tibia
para un problema que sigue sin resolverse y que heredará
el Gobierno que entra.
Antecedentes
La mala hora de Urrutia y Fina
La pesista María Isabel Urrutia ganó la primera
medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Sydney, en la
categoría de los 75 kilogramos, el 20 de septiembre de
2000.
El
29 de septiembre de 2001, se anunció que la atleta dio
positivo en un control al dopaje en el Suramericano de pesas celebrado
en Cali. Fue sancionada por la Federación Internacional
con dos años, por el consumo de efedrina y nandrolona.
La
Selección de fútbol de mayores logró el título
de la Copa América, el domingo 29 de julio de 2001, en
Bogotá, al vencer 1-0 a México.
El
28 de noviembre de 2001, el Tribunal Deportivo de la Federación
abrió investigación contra el presidente Álvaro
Fina , por contratación indebida.
Fina
fue sancionado con 100 salarios mínimos legales por Coldeportes
Nacional el 23 de julio de este año.
El
9 de abril de 2002 la Odesur, canceló la realización,
en Bogotá y Medellín de los Juegos Suramericanos.