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Sección de los lectores
Aclaración: Las opiniones expresadas por
nuestros lectores son libres y en nada reflejan la posición editorial
de EL COLOMBIANO.
Calle esos odiosos
Por
Bernardo Congote Ochoa
Promotor COLOMBIA AMADA
"Periodista Mauricio Bayona, Deportes EL TIEMPO
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Reciba un atento saludo. Su nota de la fecha ("Héroe nacional")
anunciaba esperanzadamente que en efecto le hubiera "callado la boca",
como usted mismo lo anuncia. Pero callada y toda su boca, se ha desbocado
con el editorial que ya tiene de memoria, preñado del mismo espíritu
destructivo que anima la boca y las vísceras de buena parte de
los colombianos.
La pequeñez de alma que nuevamente demuestra su nota hoy, indica
que así como usted le endilga a ciudadanos como Carlos Antonio
Vélez, ejercer el periodismo con y por amigos, a usted le cabe
ejercerlo por y contra sus enemigos. Sobra decir que algunos colombianos
elegimos al primer tipo de profesionales.
Ha cazado usted una disputa con un ciudadano colombiano que como Gómez,
tiene por gran mérito ha sido tener éxito, y ella precisamente
nos indica que el éxito no le cabe a usted ni en su cabeza ni en
su alma. Sigo insistiendo en que las páginas que usted dirige,
nos deben a los lectores que tenemos que leer el periódico monopólico,
varios editoriales desnudando los estropicios que contra el deporte ejercen
colombianos que, gracias a su silencio, siguen mostrándose (¡y
escribiendo!) como los verdaderos "hombres de bien", mientras
usted perversamente distrae la opinión pública señalando
como culpables a los trabajadores y exitosos. ¡Válgame Dios,
Sancho!
El editorial de su periódico (Cosas del Día) de hoy, se
pregunta al final alabando a Gómez: ¿Y qué dirá
el "Chiqui" García?. Vale la pena preguntarle ahora al
editorialista de su periódico: ¿Y qué le dirán
en la junta directiva al periodista Bayona, ahora que eliminados del Mundial
gracias entre otros, a su periodismo destructivo, El Tiempo y todo el
periodismo ha registrado ingentes pérdidas económicas?
Finalmente cabe reflexionar, ahora que dizque callada su boca, sigue espetando
todo tipo de barbaridades, en la frase de Wittman invitando a que "ojalá
el que nada tuviera que decir, no lo dijera"...
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