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Sección
de los lectores
La moral de Coldeportes
Por Andrés Ríos
L.
Editor Nacional Futbolred.com
Protagonista de primer orden es Coldeportes y su presidente Diego Palacios
de la actual situación que vive el fútbol colombiano. El
ente gubernamental se ha convertido en juez y parte de las decisiones
que durante esta semana definirán el futuro del deporte más
importante del país.
Todo el mundo centra sus ataques, comentarios y ojos inquisidores en los
directivos, candidatos y diferentes implicados en la red truculenta que
desgraciadamente envuelve a nuestro balompié. Coldeportes como
máximo regulador y entidad que maneja el deporte en Colombia, se
ha encargado de velar, investigar, juzgar y vetar a los diferentes directivos
que, con toda razón, están enlodados en mares de mentiras,
falsedades y ollas podridas. Pero me asalta una pregunta...
Tiene Coldeportes la moral, la ética y la cara para juzgar y vetar
a otros, cuando en su terruño están ocurriendo cosas que
también rayan con la falta de honestidad y la desconfianza? No
existe duda alguna de que la sanidad institucional del deporte, depende
de la fortaleza de su principal ente y que éste debe estar integrado
por hombres y gestiones caracterizados por su capacidad y honestidad.
Creo que una entidad del gobierno que afronta una investigación
por el mal manejo de 54 mil millones de pesos, no merece juzgar la corrupción
de la Dimayor o de la Federación, cuando en su seno la Fiscalía
le pisa los talones por corrupción.
Eso no tiene piso moral ni ético. Que estamos cansados de los mismos
directivos de siempre, que nos tienen sumidos en un mar de dudas, es cierto.
Que los que se postulan de candidatos para reemplazarlos pueden ser peores
por sus conversaciones con el señor de Palmira, es
más cierto aún. Pero que los que vetan, juzgan e investigan
no tienen capacidad moral, ojalá esto no fuera cierto.
Coldeportes en cabeza de Diego Palacios, afirma que: El ambiente
del fútbol colombiano está rodeado de graves cosas, como
el narcotráfico. El fútbol se convirtió en una sociedad
de unos pocos y no puede ser. Por eso el Estado tiene que intervenir y
rechazar los nombres que el país no quiere ver más en los
altos cargos. Pero si el ambiente del fútbol está
rodeado de cosas feas, el de Coldeportes no se queda atrás. Simplemente
vamos cayendo en la cultura del investigador investigado, una cadena que
en Colombia parece que no tiene fin. Lástima, por que la renovación
con esto se plaga de más plagas y el perjudicado como siempre será
el hincha y el colombiano común y corriente.
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