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Sección
de los lectores
Defensa de Iván Mejía
Por
Alexander Barajas M
"Estimado doctor Carreño:
Soy santandereano de nacimiento, pero más de la mitad de mi vida
la he vivido en esta bella tierra antioqueña que me ha acogido grandemente
y me ha brindado la oportunidad de crecer en todos los aspectos. Sin embargo,
mi amor por Antioquia no me ciega como sí sucede con los antioqueños
raizales como usted y muchos de sus lectores en un odio sin sentido, viceral,
instintivo por un periodista como Iván Mejía, quien a mi juicio
es el comunicador deportivo más interesante del país.
He leido en varias oportunidades en su columna comentarios sobre la actitud
pendenciera de Iván Mejía. Todos, sin excepción caen
en la simpleza de criticar la forma -que hay que reconocer es directa, sin
tapujos, polémica y por eso mismo, interesante, a algo sabe- que
el contenido de sus afirmaciones; esto último, mucho más importante.
Veamos:
Que Iván
Mejía critica a los paisas. Eso es una verdad a medias y por lo tanto
una mentira. El critica a los paisas que siguen aferrados a un momento del
fútbol antioqueño y colombiano que ya pasó y que en
el olvido debe quedar: allí están Maturana, Bolillo y toda
esa banda. Cuando a Iván Mejía le corresponde halagar a un
buen futbolista antioqueño, lo hace. Le he escuchado maravillas con
respecto al estadio Atanasio Girardot, que para él es el más
bonito de Colombia, pero que no puede visitar por amenazas de personas que
se creen mejores que él, pero curiosamente prefieren las balas a
las palabras para confrontar los argumentos.
Que el Bolillo
es un técnico con protuberantes errores y como persona es un malhablado,
un grosero, que es rosquero y cohonesta con la indisciplina. A pesar de
que se quiera a un hombre exitoso de la tierra, sus defectos no se pueden
ocultar. El Bolillo fue el técnico que en el mundial de Francia sentó
a Iván Ramiro Córdoba (a ¡Iván Ramiro Córdoba!,
por Dios) por un jugardor de menor nivel. Por él, Barrabás
Gómez siguió jugando en la selección en el Mundial
de Estados Unidos a pesar de sus dos perversos partidos ante Rumania y Estados
Unidos. Fue el técnico que se atrevió a jugar un Mundial,
el de Francia 98, sin un armador de recambio, como si el Pibe fuera infalible
o no se pudiera lesionar. Y de que es grosero, lo es, pero como a él
se le quiere aquí, esa grosería es "desparpajo"
y "vitalidad que se sale de los poros". El manejo del tema Asprilla,
reconocido por la propia Leidy Noriega, es suficiente para hablar del tema
indisciplina y rosca, donde también cabe su hermano Barrabás.
Que Maturana
es un fracasado. Ya pasó el tiempo de Maturana y la Copa América
del 2001 no fue más que un chispazo azuzado por factores externos
(el bajo nivel de otras selecciones, el peso de la localía, la no
venida de Argentina, la lucha por una causa nacional, el excelente momento
anímico de los jugadores, que a propósito no supo conservar
en las eliminatiorias). Fracasó en el Mundial de Estados Unidos con
Colombia, Fracasó luego con las selecciones de Ecuador (o es que
la copa Kirin es la gran cosa), con Costa Rica, con Perú y nuevamente
con Colombia en su meta principal: llevarla por cuarta vez consecutiva a
un mundial (recuerden que su meta no era ganar la copa América, porque
según él, esa copa se ganaba con el solo hecho de ser local).
A nivel de clubes se destacan sus logros con el Nacional (89) y el América
en los 90, pero de resto son fracasos rotundos como con Millonarios y Atlético
de Madrid. No más. Estoy de acuerdo con que hay que desmaturanizar
al fútbol colombiano.
Que la dirigencia
del fútbol está podrida. Lo viene diciendo y denunciando Iván
Mejía desde los tiempos de las vacas gordas, cuando las clasificaciones
a los mundiales salvaban a la dirigencia. Ahora, cuando Maturana no pudo
sostener ni mejorar el quinto puesto que le dejó el Chiqui García
(qué fracaso), toda la podredumbre de la dirigencia salió
a relucir a los ojos de los otros periodistas deportivos. Como en tantas
otras cosas impopulares, el también tenía la razón.
Ojalá hubiera más periodistas como Iván Mejía,
Ojalá los paisas tuvieran grandeza de verdad y no de palabra. Ojalá
los paisas pidan disculpas por su actitud insensata con respecto a este
"gordo loco" que de verdad sabe de fútbol.
P.D. : Si cree que sólo tengo
elogios para Iván Mejía, sí tengo un reclamo grande
que hacerle: No reconocer que fue un error llevar la sede de las eliminatorias
para Bogotá. Ha pasado de agache en este único tema, que en
su momento defendió como un perro al hueso, pero que hasta el momento
no le escuchado retractarse de un verdad tan evidente, como son las que
él suele decir.
De usted, con todo el respeto, Alexander
Barajas M."
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