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El Caguán del fútbol

Estadio Atanasio Girardot

"Señores EL COLOMBIANO: Pongo en consideración del diario El Colombiano, este artículo como educador que nos conduzca a la reflexión frente al fútbol en la ciudad.

Recientemente, fuimos testigos de jugarse un partido de fútbol a puerta cerrada para los aficionados de los equipos Medellín y Nacional, todo esto debido a los actos vandálicos cometidos por aficionados irresponsables o por personas ajenas al espectáculo que se infiltran entre las masas para sembrar el caos y el desorden social. El estadio fue acordonado por la policía para evitar que los aficionados llegaran a dicho escenario, los vendedores retirados unos cuantos metros de sus lugares comunes o más bien desplazados, ya que las medidas de seguridad así lo exigían. Los únicos testigos fuera de directivos, jugadores, árbitros, veedores, eran los medios de comunicación quienes tenían como papel, hacer llegar bien sea por la radio o por la televisión señales de lo que allí estaba sucediendo.

Pero detrás de todo esto la Administración Municipal quería dar una lección para que los hinchas en futuros compromisos tuvieran un mejor comportamiento antes y después de cada partido. Mi pregunta como educador, haciendo similitud con lo ocurrido el 11 de Mayo en el Atanasio Girardot, es que si para controlar a mis alumnos frente al desorden en la clase, debo dar las clases sin la presencia de ellos, o es hacer un trabajo pedagógico al interior de la clase que nos lleve a disfrutar el espacio y la relación que existe entre el educando y el educador para convertir el momento en un disfrute, en un placer por el aprender y desaprender y entender que la responsabilidad se construye en la presencia y no en la ausencia.

Recordemos que lo del Caguán fue concebido como un espacio, donde el diálogo sería el eje central, para iniciar procesos de cambio que beneficiaran al país en general, que no se convirtiera en acciones unilaterales y que allí pudieran converger diferentes sectores dando a conocer las necesidades y pensamientos como característica de un país democrático. Pero cual fue la herencia que nos dejó esta experiencia, este alto en el camino a los colombianos, una nación cada día más arrasada y golpeada por los grupos al margen de la ley, será que la zona de distensión del fútbol llamado Atanasio Girardot no es una voz de alerta, para que retomemos desde la familia, el aula de clase, los medios de comunicación, el estado, la empresa privada, el mismo camino de promover pedagógicamente el espectáculo del fútbol, como un espacio para divertirnos sanamente, para estar con la familia, para tomar conciencia que muchas personas derivan su sustento de una jornada deportiva. Pero para ir logrando poco a poco estos resultados debemos ir desarmando algunos espíritus y comprometerlos con su ética que está implícita en su profesión.

Es comenzar a pedirle a muchos periodistas, que para hacer periodismo no hay que provocar los aficionados de un equipo contra los de su rival.

Es pedirle a las barras que los estadios no se parcelan con manilas, para impedir el acceso de aficionados, ya que este es un espacio público y no territorios o fortines donde otras personas no puedan llegar a disfrutar del partido.

Es hacer un trabajo de equipo con los taquilleros, vendedores y otras personas que tienen que ver con el espectáculo, para que no se vuelvan cómplices de gentes inescrupulosas que logran entrar cientos de botellas de licor a cambio de unos cuanto billetes de recompensa por el favor recibido.

Es evitar al máximo la venta de todo tipo de licor en los alrededores de la Unidad Deportiva, e impedir que personas en casi un estado de embriaguez entren a disfrutar del partido.
Es pedirle a los jugadores que el Gol es algo que se canta con emoción y se comparte con el aficionado sin provocar al adversario, ni lucir vallas en sus camisetas que atenten contra el evento, aquí existe una gran responsabilidad de los directivos de cada equipo, porque ellos saben como salen sus jugadores a la cancha, así como un Padre de Familia comprometido, sabe como sale su hijo para el Colegio.

Es pedirle a la Autoridad Municipal, que los impuestos que genera el espectáculo, se pueden invertir en jornadas de trabajo a través de Escuelas y Colegios, haciendo uso de la asignatura Educación Física y con el apoyo de material previamente editado, de formar al aficionado y más que todo al nuevo aficionado de lo que representa asistir a un escenario.

Es pedirle a los padres de familia, que así como hay tiempo para comprarle la boleta, el álbum deportivo, la camiseta de su preferencia a su hijo, genere espacios para ir construyendo con el diálogo una persona que respecta y valora, que critica pero sin violencia las ideas de su adversario, aquí recuerdo las palabras del Filosofo Estanislao Zuleta cuando dice "El derecho más valioso del ser humano, es el derecho a ser distintos"

Considero que hay que evitar hacia el futuro, este tipo de medidas, que no podemos convertir un escenario que permite un momento diferente al que de manera rutinaria hacemos en el transcurso de la semana, en un monumento a la soledad, porque un maestro sin alumnos deja de ser maestro, así como un estadio sin aficionados deja de ser un espectáculo de masas. Atentamente, Dairon Jaramillo Restrepo"


   


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