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Ciudad Botero, alternativa que revitaliza la ciudad
La cultura en palco de Honor
Las entidades culturales de Medellín están ansiosas por ver terminado
el proyecto, vincularse y beneficiarse de él de manera directa.
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En
términos generales, los directivos de las entidades culturales
ven el proyecto Medellín, Ciudad de Botero, como la posibilidad
de tener mayores opciones para realizar su trabajo, siempre
y cuando el apoyo estatal y privado se irradie a todas ellas.
Foto Henry Agudelo
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Cuando
se asiste al comienzo de un hecho histórico y trascendente, los
inconvenientes del camino se justifican y se pasan por alto esperando
la meta. Así parecen entenderlo la gran mayoría de las entidades
culturales de Medellín y que, varias veces han manifestado su
inconformismo porque el Municipio no destinó el presupuesto acostumbrado
a los eventos y actividades que anualmente se programan en la
ciudad.
Sin embargo, aclaran que las expectativas son tan grandes y los
beneficios que recibirá su actividad podrán ser altos, que este
sacrificio se verá recompensado.
“Hay algunos que se sienten afectados, pero no por Ciudad de Botero,
sino por la difícil situación económica que se agravó este año
con el cambio en la destinación de recursos; sin embargo, son
conscientes de que a futuro podrán estar muy fortalecidos con
los beneficios que traiga el proyecto a la ciudad”, indica María
Soledad Londoño Soto, directora ejecutiva de Asencultura, la Asociación
que reúne a cuarenta y cinco entidades culturales de la ciudad.
De hecho, el término jalonar es el preferido por los directores
y promotores culturales a la hora de referirse al proyecto. “Los
visitantes que llegarán a Medellín, sin duda, van a querer visitar
las otras entidades. Nosotros nos estamos preparando con una programación
de altura. Las diferentes entidades que hay en Medellín tienen
una vocación muy definida y creo que cada una se va a fortalecer”,
dice Marta Ligia Jaramillo, directora del Museo El Castillo. Lo
mismo opina Rodrigo Saldarriaga, director del Pequeño Teatro,
escenario que durante veinte años ha estado ubicado en el Centro:
“Ciudad de Botero va a acentuar la vocación cultural de la zona”.
Las galerías, museos, teatros y escuelas de arte se preparan para
dar cursos, ofrecer exposiciones y exhibir obras que llamen la
atención del público y se integren al despertar cultural que Medellín
está logrando gracias a la donación de Fernando Botero. “Nosotros
queremos seguir disponiendo de reproducciones de las obras del
Museo para llevarlas en exposiciones itinerantes por municipios
de Antioquia, que de otra forma, no tendrían acceso a estas obras
de arte”, dice Luis Fernando Hoyos, coordinador del área cultural
de Comfama.
Otro argumento a favor es la transformación urbanística que se
logrará en el Centro. Así lo explica Juan Alberto Gaviria, curador
de la sala de arte del Colombo Americano, para quien el proyecto
es la recuperación del Centro con conciencia y humanismo. Además,
siente que ésta será la oportunidad de trabajar en conjunto, de
asumir proyectos colectivos para generar una red continua de eventos.
Y así lo han entendido las directivas de Comfenalco, una entidad
que tiene un proyecto muy concreto para trabajar cojuntamente
con el Museo. La programación de todos los domingos correrá por
su cuenta con actividades lúdicas, musicales y plásticas y además,
el patio central del edificio, lo tendrá como un escenario para
destacar proyectos como el del Parque de Piedras Blancas, en la
vía de Santa Elena, según dijo Marco Antonio Mejía, coordinador
de Fomento y Divulgación Cultural.
“Es que el Palacio es un monumento nacional”, agrega John Jairo
Acosta, arquitecto de la Fundación Ferrocarril de Antioquia, “y
por sus condiciones considero que es muy adecuado para albergar
obras de arte. A partir de él se pueden generar desarrollo y ejes
culturales que revitalicen el Centro. Lo único que veo difícil
es el mantenimiento del edificio a largo plazo”.
Esta debe ser una circunstancia única y un llamado de apoyo “a
los gobiernos municipal, departamental y nacional, así como para
el sector privado para que no se olviden de las instituciones
que también se la están jugando con ahínco y entusiasmo por sacar
esta ciudad adelante”, indica Marta Elena Bravo, integrante del
Consejo Directivo del Museo de Arte Moderno de Medellín.
De manera que si la proyección urbanística y cultural del nuevo
Museo de Antioquia y su plazoleta alcanza las dimensiones esperadas,
y si al mismo tiempo se dinamiza la actividad cultural de Medellín,
de ahora en adelante habrá que sumar un ingrediente a las descripciones
que se hagan sobre la ciudad: la capital de Antioquia es también
capital del arte y la cultura.
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