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Reacciones a favor y en contra
Un proyecto que vibra en múltiples
tonos
Por
su impacto cultural, social y urbano, Ciudad de Botero es tema
de conversación de muchos ciudadanos, especialmente de aquellos
que viven o trabajan en su área de influencia.
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Un
proyecto urbano como este implica cambios fundamentales. Para
construir la Plazoleta de Esculturas, se hace necesario derrumbar
algunos inmuebles. Foto Jesús Abad Colorado
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Mientras
el hotel Nutibara sacaba un nuevo lema que lo identificaba como
“el hotel de la Ciudad Botero”, Emilse Soto, vendedora de tintos
en Carabobo, se pregunta cuándo deberá irse de la esquina en la
que ha trabajado durante tres años. Ambas posiciones reflejan
un hecho cierto: Ciudad Botero ha encontrado a su paso toda clase
de opiniones a favor y en contra que develan la realidad social,
económica y cultural de un tradicional sector del Centro de Medellín.
Rojo carmesí
“Todo esto va a quedar muy bonito y elegante, pero sé que a mí
me tocará irme de aquí y buscar otro sitio para trabajar”, dice
con cierta tristeza Victoria, una trabajadora sexual que esde
hace un año se ubicó en las afueras de la Iglesia de La Veracruz.
Al igual que ella, muchas de sus compañeras de oficio ven con
cierto escepticismo los adelantos de las obras y lo único que
les preocupa es hacia dónde trasladarse.
En la Corporación Primavera están las hojas de vida de 1.500 mujeres
dedicadas a la prostitución y en su mayoría trabajan cerca al
Parque Bolívar y a la Iglesia de La Veracruz (áreas de influencia
de Ciudad Botero). En las capacitaciones y talleres de la Corporación
han aprendido a operar máquina plana, a hacer traperos y cepillos
y a encuadernar, entre otros oficios, pero según Blanca Nubia
Gutiérrez, directora de esa entidad, “mientras no les brinden
oportunidades de empleo, de nada sirve que aprendan. Ellas ya
están echadas del sector porque les quitaron los hoteles cercanos;
pienso que necesariamente, se moverán a otros sitios de la ciudad”.
Y muy a propósito, en días recientes Pilar Velilla, directora
del Museo de Antioquia, tuvo una reunión con más de cincuenta
trabajadoras sexuales que laboran en el sector, con el fin no
sólo de ponerlas al tanto de los detalles de las obras y su repercusión
sino también de anunciarles que dentro del nuevo personal que
se contratará, algunas de ellas serán seleccionadas, según los
lineamientos del gerente del proyecto, Tulio Gómez, quien está
interesado en vincular el Museo con los programas de Bienestar
Social del Municipio.
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| Foto
Jaimar |
Azul cielo
Cuando Elkin Quiroz, director de mercadeo, ventas y comunicaciones
del Hotel Nutibara supo que Ciudad Botero se ubicaría en el espacio
del antiguo Palacio Municipal, lo primero que se le ocurrió decir
fue que al hotel se le apareció la virgen. “Fue la mejor noticia
que nos pudieron dar. La principal debilidad del hotel, que es
el deterioro del entorno, va a desaparecer”, asegura.
Dentro de los planes del Nutibara figura la creación de una nueva
imagen corporativa con el lema “el hotel de la Ciudad Botero”;
se agregarán nuevos servicios como actividades culturales nocturnas
complementarias a la programación del Museo de Antioquia y una
galería alterna con exposiciones de diferentes artistas. “El turista
se deleitará con la Plazuela de Ciudad Botero desde la ventana
de su propia habitación”, dice Elkin Quiroz.
“Vendrán nuevos tipos de turistas”, añade Liliana Restrepo, directora
de mercadeo del Hotel Amarú. Para ella, también resulta una ventaja
la ubicación del proyecto y asegura que las 84 habitaciones del
hotel se verán copadas con ejecutivos, artistas y académicos a
los que -como valor agregado a su estadía- se les programarán
visitas al museo.
Blanco y negro
Para los comerciantes que por años alquilaron locales en los sectores
de Luna Park, Calibío y Colombia para montar sus peluquerías,
carnicerías, droguerías y relojerías, la situación ha tomado varios
matices desde que les anunciaron las obras. “El cuadro general
es de incertidumbre”, advierte Juan Fernando Ramírez, asesor jurídico
de 35 negocios que fueron desalojados el 24 de agosto de este
año; “conozco personas que llevaban hasta veinte años trabajando
en el sector y ahora no saben qué hacer”.
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Foto
Jesús Abad Colorado
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Al respecto, Argemiro, quien administra un almacén de ropa desde
hace cinco años, opina: “nosotros no nos oponemos al proyecto,
sabemos que será de beneficio para la ciudad, pero nos hubiera
gustado que contaran más con nosotros y que nos hubieran indemnizado
por los perjuicios causados”.
De hecho, una de las quejas más frecuentes entre los vecinos al
proyecto es la falta de información sobre sus avances e implicaciones.
“Queremos que Ciudad Botero repercuta positivamente en nosotros,
pero no sabemos si el hecho de que hagan la Plazoleta obligará
a los delincuentes a retirarse de la zona”, asegura Daniel Neira
Cuéllar, responsable del local que ocupa Servientrega sobre Carabobo.
Según él, hasta ahora no saben si la vía donde están ubicados
sufrirá cambios; “creo que falta más información sobre el proyecto”.
Pese a sus dudas y a la de tantos vecinos, hay algo de lo que
sí están seguros: Ciudad Botero traerá profundos cambios urbanísticos
al sector.
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