
Transformación
de una ciudad
La base está en la educación y
la cultura
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El
maestro Botero siguió paso a paso la intervención del antiguo
Palacio Municipal, hoy Museo de Antioquia y se encargó directamente
del montaje de las obras de su donación. Foto Robinson Sáenz
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Fernando
Botero asegura que la colección del Museo tiene buenas obras y está
convencido que esta nueva etapa generará una especie de reacción
en cadena, como ha ocurrido en otros museos del mundo.
Y de hecho, ya comenzó a darse. En los últimos meses, la entidad
ha recibido donaciones y obras en préstamo. Y Fernando Botero advierte
que donó “dos salas de arte internacional con la esperanza de que
esto sea una semilla para la gran colección que debe existir un
día en el Museo. Esa gran colección se dará como se hicieron los
museos de Caracas y de Sao Paulo, en los cuales la industria y los
particulares hicieron donaciones de obras importantes”. Si bien
reconoce que Medellín no es la gran ciudad cultural, piensa que
puede llegar a serlo, que tiene todas las posibilidades para que
se desarrolle en ese sentido, sobre todo, si tiene el apoyo oficial
y de ciertos particulares. Afirma que esto es vital y no da espera:
“Se crea una necesidad de darle empuje al hecho cultural porque
hay una imagen terrible que tiene esta ciudad en el mundo. Ya no
es una cosa de querer o no querer, sino una obligación de hacer
un esfuerzo en ese sentido”.
Piensa que el edificio es el marco ideal para mostrar el arte, “parece
hecho para un museo”, lo que unido a la plaza de esculturas, hará
de Medellín una ciudad atractiva para el turismo, donde haya un
verdadero contacto con el arte. Sueña una Medellín de cara amable,
pacífica y mucho más interesante, gracias a la cultura y a la educación,
“única forma de salir adelante”, lo que implicará un cambio moral
y un compromiso de ciudad.
El arte para el escultor y pintor es una forma de dar placer, es
la posibilidad de que la imaginación se enriquezca y el día tras
día se llene de imágenes poéticas de la realidad. Hace énfasis en
que su deseo es que el Museo sea de todos. “Que todos sepan que
esas obras son para contemplarlas, para tener el placer de mirarlas
cuantas veces se desee”. Gracias a su donación, Medellín tendrá
la colección más completa del artista, por eso la ciudad será punto
obligado para aquellos que quieran acercarse a su vida y obra. Este
es el comienzo de un proyecto de ciudad que va mucho más allá del
renacer de un Museo. |