Historia
de la Copa América
De la Conmebol a la Copa

Foto tomada
del libro Conmebol 2001 |
Los dirigentes argentinos habían hecho un torneo triangular
con Uruguay y Chile en 1910, y ganado por los locales quedó
como el antecedente del certamen que hoy llega a cuarenta ediciones.
Los argentinos insistieron y organizaron otro, ahora en 1916 para
celebrar el centenario de la independencia de su nación.
E invitaron además a Brasil. Y para el dirigente uruguayo
Héctor Rivadavia Gómez, también periodista
y político, fue la ocasión de ejecutar su idea de
juntar el balompié regional y fundar la Confederación
Sudamericana de Fútbol.
La Fifa llevaba doce años y la Csf. llegaba a agrandarla
cuatro décadas antes de constituirse la siguiente organización
continental de balompié, que fue la Uefa.
El fútbol sudamericano ya marchaba y ahora los dirigentes
le darían apoyo. La Conmebol nació con declarado
espíritu amateur, el mismo que había originado los
Juegos Olímpicos veinte años atrás.
Pero no pasarían dos décadas de la creación
de la entidad sudamericana para que ésta (hacia 1930) se
adecuara a la dinámica del mundo capitalista y se hiciera
profesional; mientras que el Comité Olímpico Internacional
tardó todavía cincuenta años para aceptar
el hecho cumplido, lo que desequilibró los Juegos en decisiones
nada claras de quién era profesional y quién no.
La fecha de fundación fue el mismo 9 de julio, fecha nacional
argentina por su independencia. Buena coincidencia dada la importancia
orbital que iban a tener el fútbol argentino y la Conmebol.
Argentina y Chile, desde 1912, estaban afiliados a la Fifa; Brasil
y Chile sólo lo harían en 1923, después de
Paraguay que en 1921 entraría al tiempo a la Fifa y a la
Conmebol (como quinto miembro de ésta).
El impulso
La creación de la Confederación tuvo consecuencias
inmediatas: se creó la Confederación Brasileña
de Deportes (a raíz del viaje al torneo y para superar
la división entre paulistas y cariocas) y las dos directivas
chilenas se unieron en una sola (aunque habría otro cisma
en 1921).
El fútbol argentino superaba su primera división
(1912-1915) pero tendría una última más larga
(1919-1926) con repercusión en Uruguay (1922-1925). Todo
el problema era en torno a quienes defendían el amateurismo
contra la llegada del profesionalismo "marrón"
o encubierto, en el que los jugadores recibían premios
a escondidas o los dirigentes pagaban para traspasos de club a
club sin que se supiera cómo había cambiado de camiseta
un futbolista de la noche a la mañana.
Más pronto se solucionó el otro problema: el fútbol,
llegado de Inglaterra, sólo era para blancos; los primeros
de otras razas fueron Gradín, Delgado (negros) y Friedenreich
(mestizo), y después de ellos el juego fue para los más
capaces.
Fueron, pues, los sudamericanos los que democratizaron el fútbol
y los que le pusieron ingenio, fundamentos que lo hicieron universal.
Y de simple juego pasó a actividad profesional para millones
de personas.
Esta era se cierra con la inauguración del primer Mundial
de la Fifa en 1930.
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