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Ecos de la reunión
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Desde tempranas horas se reunieron el presidente Eugenio Figueredo
con los directivos de la mutual. Figueredo parecía haber
convencido a los directivos de que aceptaran el viaje a Colombia
y trascendió que existía un 90 por ciento de posibilidades
de que la mutual diera "luz verde" a esta posibilidad.
Los dirigentes del colectivo de jugadores se reunieron posteriormente
con el propio embajador del gobierno de Bogotá en Montevideo,
Arturo Saravia, quien les explicó las "medidas de
seguridad" adoptadas para la Copa América.
Heber González, jefe de prensa de la Asociación
Uruguaya de Fútbol, confirmó que "está
todo preparado" para el viaje a Colombia, pero que se esperaba
una resolución escrita de la mutual.
Tras una reunión de directivos y los jugadores seleccionados
se resolvió exigir nuevas garantías e involucrar
directamente a Figueredo y al gobierno.
Precisamente, el presidente uruguayo, Jorge Batlle, había
detenido la iniciativa de Uruguay de organizar la Copa América
porque, dijo, "sacarle la sede a Colombia significaba darle
la razón a la acción guerrillera".
El gobierno se solidarizó con Colombia y reclamó
que se mantuviera la sede tras una conversación de Batlle
con su homólogo Andrés Pastrana.
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