Iván,
un mariscal en el área
El zaguero Iván Ramiro Córdoba es considerado por
Jorge Valdano como un jugador completo.
Su nombre es
sinónimo de saltabilidad, velocidad y seguridad.
Le apasionan
los Ferrari y es un desvelado por la causa de los niños pobres.
Por
Oswaldo
Bustamante Escobar
Medellín
Contrariamente a lo que sucede con muchos otros jugadores de
fútbol, este bachiller técnico industrial, con especialidad
en mecánica, alguna vez soñó con hacer parte
de la plantilla de un equipo italiano.
Sus sueños se volvieron realidad demasiado rápido,
tal vez en menos tiempo del que pensaba porque cuando apenas cumplía
23 años ya se había enfundado la camiseta a rayas
azul y negro del Inter de Milán, un equipo colmado de estrellas:
Ronaldo, Alvaro Recoba, Laurent Blanc, Javier Zanetti, Roberto
Baggio, Christian Vieri e Iván Zamorano (hoy en el fútbol
mexicano), entre otros.
Iván Ramiro Córdoba estudió además
dos semestres de computadores y dos más de inglés,
antes de dominar, por arte y gracia de la necesidad, el italiano.
Subió como espuma: en menos de cinco años pasó
de ser un simple jugador de un equipo de segunda división
-Deportivo Rionegro- a jugar en el séptimo club más
rico del mundo del fútbol, el Inter cuyas ganancias, el
año pasado, fueron estimadas en US$76.9 millones, superado
únicamente por el Manchester United, el Real Madrid, el
Bayern Munich, la Juventus, el Newcasttle y el Barcelona español.
Para nadie es un misterio que Córdoba es un defensor central
de lo más completo. Lo ha demostrado cada vez que viste
la camisa tricolor de Colombia así como cuando ha colaborado
con el Inter. Ha jugado como stopper, en línea, con defensa
adelantada y hasta como lateral. Y su calidad se mantiene tal
como lo asegura el propio Jorge Valdano: es completo, inteligente.
Fuera del fútbol este antioqueño, recién
casado y con una pequeña hija que tuvo el honor de recibir
la bendición Papal durante un partido de las estrellas
del fútbol en el Estadio de Roma, es un piadoso creyente
de la fe cristiana. Le nace del alma, por ejemplo, ayudar a los
niños que como él -en alguna época de su
vida- careció de lujos.
Es un empedernido admirador de los autos Ferrari, lee mucho y
ve en la internet una posibilidad de crecimiento personal por
eso la consulta con frecuencia. Es un líder natural, buen
compañero y serio. Excelente como persona, hijo y hermano,
según señalan sus familiares más allegados.
Ahora que tiene alguna posibilidad económica ayuda a los
niños con regalos, especialmente en navidad, demostrando
la nobleza de espíritu que desde niño sus padres
le supieron inculcar.
Pura velocidad
En el campo deportivo, Iván Ramiro Córdoba sobresale
no solo por su gran capacidad de resistencia física sino
por dos grandes cualidades: la saltabilidad y la velocidad.
Una de mis cualidades es la velocidad. Siempre supe correr.
De niño en el colegio fui uno de los más rápidos.
Y cuando llegué al fútbol, los técnicos siempre
se asombraban. Pienso que mi tamaño es ideal para desarrollar
una velocidad aceptable, asegura.
Oscar Ruggeri dijo de él que era el zaguero más
rápido del mundo. De él aprendí mucho
cuando llegué a San Lorenzo y él se hizo cargo del
equipo. Me ofreció una oportunidad de jugar como central,
me enseñó los trucos que él utilizaba cuando
era jugador activo y eso me ha servido mucho en mi carrera. Siempre
tuvo buenos calificativos hacia mí, dice Córdoba,
cuyo registro en prácticas oscila entre los 12 y 13 segundos
para los 100 metros.
Jorge Valdano manifestó algún día que Córdoba
es el único jugador que podría ser capaz de empatar
con el Piojo López en un sprint de 50 metros. Es
rápido e inteligente para correr.
Como la gacela
Y aunque a primera vista su estatura y físico puede engañar,
a la hora de jugar es una verdadera gacela: además de correr,
sabe saltar y lo hace con propiedad. Posee una gran capacidad
de saltabilidad y la complementa con el cabezazo como uno de sus
puntos fuertes.
Javier Álvarez, ex técnico de Selección,
expresó que en él se reúnen velocidad
y anticipo. No le teme a los rivales grandes y los enfrenta con
fortaleza.
Por eso, Córdoba esté o no el patrón Bermúdez,
se nota en la cancha, pone orden e infunde respeto no solo entre
sus compañeros sino en el rival. Experiencia de sobra y
capacidad inigualable.
Este jugador antioqueño retorna a la Selección justo
para afrontar uno de los torneos más importantes del mundo:
la Copa América, que será su tercera participación
ya que antes vistió la tricolor nacional en Bolivia-97
y Paraguay-99.
Su presencia garantiza seguridad y da confianza porque si Bermúdez
es el Patrón, él es el mariscal del área.
En selecciones
-Copa de las Américas Bogotá-94, con la selección
Sub-21
-Torneo Juventud de América Bolivia-95 con la selección
sub-21
-Torneo Esperanzas de Toulon Francia-96, con la selección
juvenil
-Copa América Bolivia-97, con la selección de mayores
-Eliminatorias suramericanas de los Mundiales de Francia-98 y
Japón-Corea-2002
-Mundial de Francia-98, con la selección de mayores
-Copa América de Paraguay-99
Trayectoria
-Supercopa-96 con Nacional
-Campeón con Nacional en Copa Interamericana-97
-Campeón del torneo de verano en Argentina con San Lorenzo-98
-Debut en el fútbol de argentina (febrero 19 de 1998)
-Participó con San Lorenzo en la Copa Mercosur-98
-Jugó con Inter de Milán la Copa Italia-2000 y la
Copa Europa de clubes
Su cotización internacional
San Lorenzo de Almagro dio US$1.800.000 por su pase, en 1998.
Inter de Milán lo adquirió por US$17.3 millones,
en 1999.
Es el fichaje más alto de un defensor colombiano en toda
nuestra historia.
Película: La Vida es bella
Obra de teatro: El hombre de la Mancha
Libro: El Siciliano
Equipos profesionales:
Deportivo Rionegro de la 1a. B (1993-1995)
Atlético Nacional (1996-1998)
San Lorenzo de Almagro (1998-1999)
Inter de Italia (2000...)
Debut profesional: 14 de marzo de 1996, con la camiseta verde
de Nacional, en Medellín, frente al Deportivo Pereira
Debut con selección de mayores: 14 de mayo de 1997, en
Nueva York (partido Metro Star 0-Colombia 2)
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