
Foto Róbinson Sáenz
Hasta que estuvo Mauricio Molina en la cancha, el Independiente
Medellín tuvo ideas y logró meterle miedo al
Atlético Nacional. Cuando el técnico lo sacó
en el segundo tiempo, el elenco rojo pasó a depender
de hombres como Agostinho, Eliécer Díaz y Jaime
Castrillón, quienes aportaron poco. |
Sin Molina y Castillo, se fue
el talento del Atanasio
Con la salida de Molina y Castillo los dos equipos se quedaron
sin ideas.
Por Jaime Herrera Correa
Medellín
Así el clásico 223 entre Medellín y Nacional
haya tenido pocas emociones, una de las cosas positivas fue el
sano duelo quese apreció en la cancha con talento, tiros
libres y posibilidades de gol.
Esa alternativa fue gracias a lo que mostraron Mauricio Molina
y Rafael Castillo, ambos encargados de generar ideas y llevar
a sus equipos a la anhelada victoria que no llegó.
Ambos de mediana estatura, con apenas 22 años e ídolos
de sus aficiones. El primero en recibir los elogios fue Molina,
quien fue saludado de manera especial por la Reixtenxia Norte.
Seguidamente, Castillo estableció una especie de pacto
con Los del Sur al devolverles los aplausos y el coro con un gesto
de agradecimiento.
"Mao" con un mejor comienzo que "Rafa", pero
los dos fueron los que más se mostraron y lucharon para
que sus equipos generaran las alegrías que pidieron a gritos
las fanaticadas en las graderías del Atanasio Girardot.
No debieron irse
Sin exagerar, las tres oportunidades claras que tuvo Medellín
en el arco defendido por Édigson Velásquez tuvieron
que ver con Molina.
En el minuto ocho Diego Álvarez sacó ventaja de
su movilidad y le puso un balón para que rematara en solitario,
aunque le pegó mal.
De nuevo Álvarez lo habilitó en el minuto once
y Molina no fue capaz de superar al portero nacionalista cuando
todos en las tribunas empezaban a cantar la anotación.
Su gran actuación la remató con un tire libre que
casi termina en un gol olímpico. A los 66 cobró
tiro de esquina desde el sector oriental y la pelota se estrelló
en el horizontal generando pánico en la defensa verdolaga
que reaccionó a tiempo.
Hasta el primer cuarto "Mao" fue el chacho, porque
a partir de ahí empezó a aparecer Castillo. Con
buen manejo, cambios de frente y sacrificio (le tocaba recoger
el esférico en su propia área) se echó el
equipo al hombro y trató de sacar ventaja de su habilidad.
Sus mejores acciones fueron en el minuto 27 cuando ingresó
con peligro y forzó un tiro de esquina, en el 35 logró
una buena sociedad con Iván Velásquez, en el 52
fue derribado por Orozco cerca del área y en el 62 forzó
la amarilla para Leal por la falta que le cometió cerca
del predio de Leonel Rocco.
Rafael también insistió en los tiros libres, pero
sus remates salieron desviados y cuando ganó el balón
no tuvo la compañía adecuada para sacar ventaja
de su mentalidad ofensiva.
A ambos les faltó el gol para que redondear su actuación,
pero cuando a los técnicos les dio por sacarlos sus equipos
se quedaron sin talento y terminaron apostándole al pelotazo
para llegar a las áreas rivales.
El primero en abandonar la cancha fue Castillo, quien fue remplazado
en el minuto 71. Recibió un fuerte aplauso en la salida,
pero su equipo no volvió a llegar con propiedad, sólo
por erroes del rival.
Como si se hubiera puesto de acuerdo con Alexis García,
el orientador Reinaldo Rueda retiró a Molina en el 75 y
hasta ahí llegó el Medellín, porque perdió
la brújula, las alternativas no funcionaron y no hubo quién
sacara ventaja del hombre de más que tuvo al final.
|