
Foto Juan Antonio Sánchez, Jardín
Todo fue fiesta en el parque principal de Jardín. La
afición roja se tomó la localidad muchas horas
antes de iniciarse el juego ante el Unión. El esfuerzo
se vio justificado con la victoria
del equipo antioqueño. |
Mancha roja pasó por
Jardín
Los hinchas del Medellín invadieron
las calles y parques de la
localidad.
El castigo se convirtió en una verdadera fiesta roja a
la distancia.
Hubo gran control por parte de la Policía y el Ejército
para evitar desorden.
Por Wilson Díaz
Sánchez
Jardín
Una mancha roja invadió ayer el parque principal y l as
calles de Jardín, tras el arribo de buses y vehículos
particulares que transportaban a los seguidores del Medellín,
que volvieron fiesta y paseo el castigo que le impuso la Dimayor
al equipo por mal comportamiento de algunos hinchas el pasado
4 de agosto en el estadio Atanasio Girardot.
El fervor empezó a sentirse con mayor intensidad desde
las primeras horas de la mañana, cuando las bocinas de
los buses de Sabaneta, Envigado, Manrique, Bello y diferentes
sectores de la capital antioqueña y su Área Metropolitana,
se enrutaban por las autopista sur, rumbo al suroeste.
Sonrisas de satisfacción invadía a los dueños
de restaurante y fondas del camino, porque hacía rato que
no recibían tanta clientela.
El rojo de las banderas y camisetas contrastaba con el verde de
las montañas de esta zona que hace esfuerzos por recuperar
el turismo y que encontró en el partido entre Medellín
y Unión Magdalena la mejor estrategia para lograrlo.
"Esto era lo que necesitábamos, alegría y entusiasmo.
Independiente del comportamiento de la gente, no hay duda de que
el nombre de Jardín volvió a mencionarse con fuerza
en todos el país", dijo un mesero al observar un tanto
extrañado la marcha de los integrantes de Rexixtenxia Norte,
cantando, por los alrededores del parque.
Gran control
Por un momento todo fue confusión por parte de algunos
campesinos venidos desde las veredas y corregimientos a mercar,
pues al verse entre muchachos con pintas citadinas, aretes, cabellos
de colores, banderas en mano y coreando canciones alusivas al
Poderoso, evocaron la tranquilidad de otros días. También
por la presencia de soldados y policías que acertaron en
el control.
Una gran insignia rojiazul recorrió el pueblo y se apostó
en la plaza como testimonio de amor y fidelidad al equipo en exilio.
Los viejos, de sombrero y carriel, apenas si miraban de reojo
a los entusiastas visitantes, que se convertían en objetos
extraños.
Lo que para el Unión Magdalena pudo ser una pesadilla,
por el accidente del bus que lo transportaba el pasado sábado,
sin consecuencias graves, y po r la derrota 1-0, para la fanaticada
del Independiente Medellín fue fiesta con tinte montañero,
en un escenario lleno de calor y hospitalidad.
Y para los habitantes de Jardín fue un domingo distinto
en los 139 años de vida municipal.
Desplazamiento de familias enteras
Familias enteras, venidas de Medellín y poblaciones vecinas,
se desplazaron hasta Jardín y esperaron pacientes la hora
del encuentro.
Camino hacia el estadio Citará, los transeúntes
encontraban, sentados en las aceras, corrillos de personas degustando
los fiambres preparados desde la madrugada y el día anterior.
Los turistas, mientras tantos, disfrutaban del viaje posando para
las fotografías de rigor frente a la Inmaculada Concepción,
en la fuente y, obviamente, al lado de las rosas y flores de todos
los colores que adornan a Jardín.
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