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Hechos del juego
entre rojos y blancos
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Juan
Carlos Henao fue definitivo en el empate caldense
Caldas tuvo un comienzo alegre y en dos
ocasiones inquietó al arquero David González.
Pero se olvidó del arco contrario en la mayor parte
de la primera etapa. Hay que abonarle que sus hombres del
medio y del fondo se pararon bien y evitaron las
llegadas del local. El mejor de los blancos fue el arquero
Juan Carlos Henao, quien evitó más goles en
su valla. También sobresalió por su despliegue
físico el volante antioqueño Raúl Marín.
Al igual que quince días atrás en Envigado,
los dirigidos por Javier Álvarez salvaron un punto
en la agonía. |
Víctor
Luna quedó tranquilo con el rendimiento del DIM

Víctor Luna debutó ayer como
técnico titular del Medellín, tras la renuncia
de Reinaldo Rueda de quien era su asistente. Fue el comienzo
de su tercera era con el Poderoso. Dijo que no le gustó
el rendimiento del equipo en el primer tiempo y que no hizo
cambios para darle confianza a los muchachos, que reaccionaron
en la complementaria. Acertó al enviar a la cancha
a Diego Álvarez, David Montoya y Ricardo Calle. Infortunadamente
se le escapó de la manos la victoria, por falta de
serenidad en la cancha. Ya vendrá tiempo para la revancha. |
Javier
Álvarez movió bien sus fichas y celebró
el 2-2
La acción del empate nació
en los pies de Julián García -el hijo de Alexis,
técnico de Nacional-, quien ingresó por César
Hernández. Y la concretó Edwin Muñoz,
otro suplente, que jugaba su tercer partido profesional. Fue
el primer gol en el historial del delantero que viene de ser
campeón con Caldas en el torneo Nacional Juvenil. Es
decir, que ayer Javier Álvarez acertó en el
movimiento de sus fichas para llevarse otro punto de Antioquia.
Bien por el candidato de Selección. |
Empate y desencanto rojo
DIM igualó 2-2 con el Once Caldas ayer en el estadio Atanasio
Girardot.
A diez
minutos del final, el Poderoso ganaba 2-0 con sobrados méritos.
Juan
Carlos Henao fue clave en el punto que se llevó el equipo
caldense.
Wilson Díaz
Sánchez
Medellín
Los hinchas del Medellín tuvieron ayer otra fuerte razón
para manifestar que su equipo del alma "está rezado
o tiene una maldición", como sugirió al final
del empate 2-2 ante el Caldas el lateral Roberto Carlos Cortés.
"Yo no entiendo por qué cada vez que hacemos méritos
suficientes para celebrar una victoria nos empatan en los últimos
minutos", se preguntaba en medio de la indignación
el popular Choto.
Cortés sustentó sus argumentos en el trámite
del compromiso, pues a diez minutos del finalizar el marcador
estaba 2-0 a favor del DIM, que había anotado por intermedio
de Tressor Moreno (74´) y Diego Álvarez (80´),
y era el dueño y señor de las acciones en el gramado
del estadio Atanasio Girardot. Justo vencedor hasta ese momento.
Pero el tiro libre de Rubén Darío Velásquez
(81´) y la pesca milagrosa del juvenil Edwin Muñoz
(86´), acabaron con la ilusión del equipo y de la
hinchada roja que se aprestaba para salir triunfante del estadio,
luego de soportar un primer tiempo soso y sin brillo, y una etapa
complementaria emotiva por las constantes llegadas a los arcos.
"Con este resultado al Poderoso no le va alcanzar para meterse
a los cuadrangulares semifinales", comentó un hincha
que, con el radio pegado a la oreja, abandonaba el escenario.
Concepto totalmente opuesto al expresado por el asistente técnico
Pedro Sarmiento y por el entrenador Víctor Luna durante
la rueda de prensa, al destacar la comunión entre equipo
y los hinchas, y la recuperación futbolística de
sus dirigidos en el período final.
El Poderoso continúa en el puesto 13, a tres puntos del
octavo, Tolima, y mantiene su fe en la clasificación, cuando
quedan once fechas para que finalice la fase clasificatoria de
la Copa Mustang II.
De menos a más
El primer gol de Tressor Moreno con el Medellín merecía
otro desenlace, pues el agridulce 2-2 opacó un poco la
genialidad del jugador chocoano, quien después de recibir
el pase de Diego Álvarez, encaró a tres rivales,
los dejó en el camino y a la salida de Juan Carlos Henao
cruzó la pelota para poner a celebrar a los 10.311 hinchas
que acudieron a la cita.
"Vamos, vamos DIM...". El estribillo, nacido en popular
Norte, recorrió todo el estadio y los rostros se tiñeron
de alegría, luego de tantos desencantos, como en las acciones
de Tressor a 54 y 63 minutos. En la primera, Juan Carlos Henao
salvó al Caldas tras una media volea del delantero y en
la segunda otra vez se lució el meta visitante al enviar
el balón al tiro de esquina un remate que venía
precedido de un "ocho" y una mano involuntaria de John
Viáfara.
Diego Álvarez, quien ingresó por Róbinson
Muñoz, consiguió el 2-0 parcial, de cabeza, después
de una jugada en la que participaron Ricardo Calle, Mauricio Molina
y Tressor.
En ese instante, al minuto 80, todo era felicidad en el Atanasio
porque el Poderoso, que estrenaba a Luna como técnico titular,
hacía mejor trabajo ante un rival que sufría el
castigo por su vocación defensiva. Nadie recordaba que
el DIM se había ido silbado al descanso.
Pero la desconcentración y la "inocencia" de
los jugadores locales para bajarle ritmo al juego, sumado al mérito
de adversario de no darse por vencido, dieron como resultado un
empate que celebró el equipo blanco y que lloró
el rojo.
Faltó experiencia en el momento clave
El Medellín de ayer, excepto los diez minutos finales en
los que lució inexperto, es el equipo que la gente quiere
ver: dinámico, atrevido y punzante en ataque.
Importante el despegue goleador de Tressor Moreno y la efectividad
que muestra Diego Álvarez cada vez que ingresa a los partidos.
David Montoya también entró enchufado y se asoció
bien con Mauricio Molina, quien tuvo buena presentación.
Roberto Carlos Cortés se mostró por su costado,
pero no tuvo el respaldo y el acompañamiento que buscaba.
A Jaime Castrillón nuevamente le faltó más
decisión para definir y presencia ofensiva. Cuando John
Javier Restrepo apareció en el compromiso, el equipo se
contagió de buen fútbol y se fue arriba en el marcador.
Los cambios que ordenó el técnico Víctor
Luna dieron buenos frutos y pudieron ser antes, sólo que
en la cancha faltó manejo y serenidad, es decir, que aparecieron
los hombres de experiencia para tocar el balón y desesperar
al rival que parecía derrotado.
El equipo escarlata deberá acelerar si no quiere quedarse
por fuera de la fiesta de fin de año. El juego de ayer
le dio un claro panorama a Luna de cuál debe ser la formación
inicialista, pues tendrá que jugársela con los hombres
de más trayectoria. Utilizar dos sub-19, a veces, no favorece.
Para el juego con Tuluá podrán volver Amaranto Perea
y Agustín Julio.
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