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Hechos destacados
del partido
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Los hinchas esperaron hasta el final una victoria que no llegó.
Hubo protestas por los cambios, pero todo terminó en
normalidad, gracias a las medidas de seguridad que implementaron
las autoridades.
Como siempre, la tribuna de popular norte se llenó
y nunca paró de alentar a los jugadores del Medellín,
que no pudieron responderle con un triunfo. Buen comportamiento. |
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El Pecoso respiró
tranquilo tras el empate americano
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El técnico Fernando Pecoso Castro llegó a Medellín
preavisado,
al igual que los jugadores del América. Por eso celebraron
como
una victoria el empate, tras un buen planteamiento táctico
en
el que no faltaron las pruebas actorales de algunos futbolistas
en los momentos de las faltas, como sucedió con Julián
Vásquez.
El contragolpe fue su principal arma, aprovechando la velocidad
de Ferreira. Por poco se lleva los tres puntos, de no haber
sido
por la mala definición de sus atacantes. Extraña
que un equipo
con una nómina de lujo, con Arnulfo Valentierra y Édison
Mafla
en el banco, esté tan presionado. |
Revancha frustrada
Medellín y América igualaron 0-0 ante 17.004 aficionados.
El arquero
Luis Barbat, del equipo visitante, el de mayores elogios.
Los rojos
piensan ya en el juego del miércoles ante el Envigado.
Por Wilson Díaz
Sánchez
Medellín
"Ese Medellín de mitad de cancha hacia adelante, ¡qué
desastre!". La reflexión en voz alta de un hincha
que abandonaba ayer el estadio Atanasio Girardot, tras el empate
0-0 con el América, fue compartida por los demás
aficionados de preferencia.
La romería roja se fue a casa triste, porque la revancha
que esperaba disfrutar frente al equipo vallecaucano, a pesar
de que estuvo cerca, se aplazó "hasta quién
sabe cuando", agregó otro frustrado seguidor.
Y mientras la fanaticada antioqueña quedó decepcionada
por la paridad en el resultado, los jugadores y el cuerpo técnico
del América, que llegaron preavisados por los malos resultados
en los últimos partidos, celebraron la paridad que baja
los ánimos, por lo menos hasta la próxima fecha.
Un respiro para el "Pecoso" Castro que ayer volvió
a hacer su show en la zona técnica, para mantener despiertos
a sus hombres en un juego que por momentos fue de toma y dame,
especialmente en el primer tiempo.
Miradas distintas
Mientras un sector de la afición protestaba por el
rendimiento del conjunto local, el técnico Víctor
Luna y los jugadores del DIM daban su parte de victoria "por
la entrega y la actitud durante el partido".
Mientras las silbatinas daban cuenta de que el público
no estaba de acuerdo con el cambio de Mauricio Molina por David
Montoya a los 63 minutos, el estratega se ratificaba en la rueda
de prensa en la decisión y decía que "si tuviera
que hacerlos de nuevo, no dudaría".
El asistente Pedro Sarmiento volvió a pedir paciencia,
en tanto que Diego Álvarez llamó la atención
al manifestar que al frente había un rival de "mucha
categoría".
Lecturas disímiles de este encuentro en una tarde soleada,
apta para un espectáculo que merecía goles y quea
la postre no aparecieron. Lo cierto es que entre los 17.004 seguidores
del Poderoso que ayer acudieron al estadio, quedó una sensación
de tristeza y desgano, contrario a lo que pensaron sus ídolos
después del trabajo en la cancha.
Medellín empezó alegre, pero sin claridad en el
frente da ataque, constante que se mantuvo hasta el final. Del
primer período sólo quedaron en la memoria de los
aficionados los remates de Mauricio Molina y Édgar Carvajal
que salvó el arquero Luis Barbat, y una pared entre Jaime
Castrillón y Tressor Moreno que no se definió con
aciertos.
Y claro, la buena reacción del meta local, David González,
cuando el pequeño y escurridizo David Ferreira se atrevió
en uno de los repetidos contragolpes de los americanos. El resto,
remates de media distancia de Molina y Carvajal que terminaron
lejos del arco.
En la etapa complementaria, a pesar de que manejó la pelota,
el DIM no tuvo profundidad ni sorpresa. Siempre quiso entrar por
el centro y naufragó ante la buena marcación de
los zagueros del equipo vallecaucanos, de buen rendimiento.
Un pase del Roberto Carlos Cortés que paró con el
pecho Tressor y encontró bien parado a Barbat, más
una incursión de David Montoya, segundos después
de haber ingresado a la cancha, que terminó en las manos
del arquero uruguayo, hicieron soñar a los hinchas, que
despertaron cuando el América pudo irse victorioso con
las llegadas de Julián Vásquez y Óscar Villarreal
en los últimos minutos de juego.
La rechifla de la tribuna por el cambio de Molina y las protestas
por desempeño de Tressor y Leal, fueron los hechos más
sobresalientes en el épilogo de cotejo que premió
el orden del conjunto visitante y castigó la falta de claridad
del local, que perdió la oportunidad de meterse entre los
ocho mejores del torneo (sigue a un punto) y que desde ya piensa
en el clásico de pasado mañana frente al Envigado,
en el Parque Estadio Sur.
Este DIM de contrastes, que gana afuera y deja escapar puntos
valiosos en casa, seguirá en la tónica de hacer
sufrir a su afición que no pierde la esperanza de verlo
metido en la final del campeonato.
La defensa fue lo mejor del Medellín
Si bien el Medellín mostró ayer una actitud positiva
y buscó el triunfo, lució limitado en creación
y ataque, a pesar de tener hombres experimentados. Pesó
la ausencia de John Javier Restrepo, quien no alcanzó a
recuperarse de una amigdalitis aguda.
El arquero González tuvo actuaciones importantes en momentos
claves, pero le faltó decisión y seguridad en dos
balones aéreos que es su fuerte. El resto de la defensa,
especialmente Amaranto Perea y Andrés Orozco, se comportó
a la altura, con salidas permanentes por los costados con Cortés
y Calle, con más presencia y aporte de primero.
En el medio se vio a un batallador y ordenado Édgar Carvajal.
A Juan Fernando Leal le faltó continuidad en su juego,
en tanto que Jaime Castrillón, en una posición que
conoce, pudo darle más al equipo. Mauricio Molina, quien
salió por Montoya, fue egoísta en algunas jugadas
y eso desesperó a sus compañeros. Cuando trabajó
para el grupo se notó más.
Tressor Moreno no tuvo una tarde afortunada, a pesar de una o
dos jugadas claras en las que pudo anotar. Y Diego Álvarez
batalló, pero esta vez la suerte no lo acompañó
con el gol.
Montoya, cuyo ingresó causó reacción, no
tuvo el socio ideal, aunque Eliécer Díaz ingresó
al terreno con muchas ganas.
El DIM de salió claro, con el balón asegurado, pero
cuando encaró a la defensa contraria se nubló. Por
eso el empate.
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