
Foto Henry Agudelo
Mauricioo Molina empieza a encontrarse con ese nivel que hizo
figura en Envigado. Con los dos de ayer en el Atanasio ajustó
tres goles conseguidos con el Medellín. Vibró
con la hinchada. |
Goles ¡a la lata!
Entre el DIM y Nacional se lograron ocho goles ayer en la Copa
Mustang II.
Medellín le ganó 3-1 a Junior con buen fútbol
y magia de Molina.
Nacional goleó 5-1 al Real de visita, y con buen juego
del "Totono".
Por Jaime Herrera Correa
Medellín
La tripleta conformada por Juan Fernando Leal, Mauricio Molina
y David Montoya, el DIM pintó el balón de rojo en
los 45 minutos iniciales y con muchos argumentos volvió
a ganar en el Estadio Atanasio Girardot después de tres
fechas consecutivas sin lograrlo.
Fue el Junior el que padeció ante los ímpetus escarlatas,
pues tuvo que irse, como el caimán para Barranquilla, con
tres goles encima.
El fútbol exhibido en el primer tiempo fue suficiente
para que el Deportivo Independiente Medellín venciera y
se pusiera a un paso del octavo lugar.
El Poderoso jugó tan bien la etapa inicial que uno de
sus fanáticos dijo a boca llena en la tribuna occidental
"será que les abonaron una nueva quincena que están
mostrando toneladas de fútbol".
Y es que ese aficionado, que en el segundo tiempo se alcanzó
a preocupar por el bajón de su equipo, tenía toda
la razón, porque el equipo tuvo momentos brillantes.
El oportunismo de Montoya y el doblete de Molina en la media
distancia fueron sufientes para que el equipo del pueblo hiciera
respetar ese remoquete y mandara felices a esos 11.961 aficionados
que salieron con cara de satisfacción porque volvieron
a festejar en casa, algo que no hacía desde el 18 de agosto
cuando el onceno escarlata venció 1-0 al Unión.
El técnico Víctor Luna había prometido fútbol
al cambiar su sistema de cinco hombres atrás por cuatro
y salir con una dupla de creativos. Y le dio resultado, aunque
en la parte final el equipo decayó por el desgaste, la
lesión de Amaranto Perea, y la reacción del visitante.
Camino al gol
Con un juego rápido por las puntas, especialmente por el
sector de Jaime Castrillón, la seguridad en la defensa
con Andrés Felipe Orozco y el impasable Amaranto Perea,
el juego adelantado de Leal y el gran entendimiento de Montoya
y Molina, Medellín se adueñó de la pelota
e impuso condiciones.
Motivado por el regalo que le hizo el portero en el primer gol,
el elenco rojo sacó la dinámica, el ritmo, la pausa
y el fútbol ofensivo y profundo de otras jornadas para
llegar con claridad en siete oportunidades antes de irse al descanso
con los tres puntos en el bolsillo.
Esa acertada disposición dio resultados rápidamente.
Apenas se acomodan aquellos que acostumbran llegar tarde, cuando
Jaime Castrillón fue derribado en la esquina derecha del
área. Molina cobró tan fuerte que el portero Pérez
elevó el balón, lo capturó y lo dejó
caer, con tan mala suerte que Montoya, atento al error y abrió
la cuenta a los cinco minutos.
Junior no salió de su terreno de juego y eso motivó
al dominio del DIM, aunque los jugadores locales lucieron faltos
de puntería y claridad en el remate final, como Tressor
Moreno que tuvo todo para aumentar el resultado y no lo logró.
Sin merecerlo porque sólo llegaba a punta de tiros libres,
el elenco tiburón empató en una dudosa jugada en
la que remató Eduardo Moreno y Amaranto Perea colaboró
para que el esférico venciera al joven David González.
El Medellín no bajó los brazos y aprovechó
la magia de Molina para ratificar su superioridad. En el minuto
44 recibió la pelota de Leal, se sacó un contrario
y superó a Pérez. El 3-1 definitivo lo consiguió
apenas comenzaba la etapa complementaria; el balón se lo
pasó Tressor y "Mao" remató fuerte cerca
del área para hacer estallar de júbilo a la fanaticada
roja en el 47.
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