

Adiós
a los ídolos Carepa y Córdoba
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Henry Agudelo
Wbeimar Villegas y Yhoner Toro, un duelo entre dos jugadores
grandes y fuertes que se presentó varias veces en el
partido
de ayer entre Envigado y Millonarios. Al final, el equipo
bogotano se llevó los tres puntos. |
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El fútbol
paisa está en decadencia
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No fue sólo
la derrota del Envigado Fútbol Club en su casa lo que
puso de mal genio a los aficionados antioqueños. Esa
derrota naranja frente a Millonarios significa que los envigadeños
pasan a ocupar el último lugar de la tabla de posiciones
del torneo.
Pero también hay que añadir a esa mala tarde,
la que tuvo el
Atlético Nacional el sábado, en el Atanasio
Girardot, donde cayó
por 0-1 ante el Unión Magdalena. Y para completar la
debacle, el Medellín perdió de visitante 3-1
en Bucaramanga. Estas derrotas dejan al fútbol paisa
fuera del octogonal, por ahora, pues Nacional cayó
al puesto once y faltan apenas seis fechas para el final. |
Envigado hizo rico a Millonarios
El equipo paisa no escapa a la mala racha que vive el balompié
local.
Perdió en casa por 1-0 ante Millonarios, y sigue hundiéndose.
La jornada dejó perdedores a los tres equipos: verde, rojo
y
naranja.
Esperanza Palacio
Molina
Medellín
Millonarios, cuyo nombre suena a chiste si se mira el lugar que
ocupa en la tabla, si se estudian sus resultados y se analizan
sus finanzas, salió ayer del Parque Estadio Sur como si hubiera
ganado la final del mundo.
Porque el hoy pobrísimo equipo embajador no sólo arrastra
una
crisis finaciera que heredó después de vivir con ostentación
la bonanza del narcotráfico, sino una pobreza absoluta en
cuestión
de resultados deportivos.
Pero ayer, en un mal partido, de un momento a otro consiguió
un gol que le dio la posibilidad de irse a casa con un triunfo
y eso lo puso feliz.
Era tanta la escasez de Millonarios, que hacía 22 fechas
que
no ganaba fuera de casa. Hasta ayer cuando el Envigado, que
hizo todo el gasto del partido, le dejó en bandeja el gol,
el
triunfo y los tres puntos. Mucha ganancia para un conjunto que
pasó de agáchase en el primer tiempo viendo cómo
su rival se
embromaba buscando un gol que nunca llegó.
Los que aseguran que saben mucho de fútbol, dicen que así
es
este deporte, que el que no hace los goles los ve hacer, y otro
montón de dichos más. Lo que quieran decir, lo cierto
del caso
es que Millonarios se fue de Envigado con una victoria que trabajó
poco, porque su planteamiento fue miserable, y porque el Envigado
se desgastó en producir jugadas, pero nunca las concretó.
Para empezar, cuando iban dos minutos de juego Célimo Polo
se
asustó porque le quedó el balón a boca de jarro,
ahí servido
para fusilar a Burgues y lo que hizo fue botarlo. Esa fue la
más clara, la mejor, la más nítida situación
de gol que tuvo
el cuadro naranja y la dejó pasar.
Después tuvo más, no tan claras, pero sí varias.
Cortés se arrimó
varias veces a predios de Burgues armado para rematar, pero siempre
el arquero bogotano se interpuso en su camino o al delantero envigadeño
se le mojó la pólvora.
Pero no vayan a creer pues que era un ataque constante y definido,
nada de eso, era como una lucha enredada: Millonarios dispuesto
para destruir y Envigado muy enredado para armar. Los azules no
hacían mucha fuerza para arrimarse a la valla de Jaime Gómez,
más bien se empeñaban en destruir, con faltas y roces,
una forma sutil pero directa de cortarle ritmo al partido.
Un chico ahí
Mientras tanto, en ese enjambre de piernas y poco fútbol,
sobresalía un jugador: Edwin Calle, tiene 18 años
y no debe medir más de 1.60 metros de estatura (si es que
los mide). Flaquito, casi enclenque, de pelo parado, pero con un
espíritu de lucha que parecía un Robin Hood criollo.
No se arrugó nunca frente a la potencia física de
los jugadores visitantes, ni siquiera con la plancha y la mala cara
que le puso Omar Rodríguez, un moreno grueso y pesado de
Millonarios que trató de ablandarlo al comienzo.
Edwin puso la nota amable del partido, inclusive puso la técnica,
porque mostró que tiene condiciones excepcionales. Pero ese
aporte fue más anecdótico que práctico, pues
Envigado no lo capitalizó.
En el segundo tiempo Millonarios entró a poner condiciones,
Marcio Cruz se arrimó mucho al área naranja, hasta
que a los 76 minutos le ganó el duelo al arquero Jaime Gómez
y concretó el único gol del partido, que para Millonarios
fue como el botín para los piratas.
Y no fueron sólo los tres puntos, ese gol le significó
a los azules abandonar el sótano de la tabla, "honor"
que le dejaron, precisamente, al Envigado. |
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