Juan
y Nacho, dicha en Unión
Dos hinchas paisas se gozaron la fiesta samaria el sábado
en Envigado.
El Ciclón
celebró rezando al final del partido ante los naranjas.
Por
Pablo Arbeláez
Restrepo
Medellín
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Víctor Cortés
enfrenta a Fabián Arregocés. El triunfo 1-0
del Unión, le dio la clasificación a los cuadrangulares.
Buen partido se disputó en Envigado. Foto Diego González
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Cuando Juancho y Nacho terminaron de cantar el golazo de Víctor
Danilo Pacheco se dieron cuenta que eran los únicos que
lo hacían en ese sector de la tribuna del Polideportivo
Sur de Envigado.
Extraño que dos paisas de pura cepa, Juan Guillermo Puerta
y Andrés Ignacio Gaviria, sean hinchas del "Ciclón"
bananero, que anteanoche logró el paso a los cuadrangulares
finales a expensas del Envigado, el cual tristemente se hundió
en el fondo de la tabla.
Juancho y Nacho llegaron temprano al estadio para poderse sentar
cerca del banco que le correspondió al elenco que aprendieron
a querer de tanto ir a Santa Marta de vacaciones.
"Fuimos tanto a la capital del Magdalena, que terminamos
haciéndonos admiradores del equipo. Fue en la época
de Jorge Luis Pinto. Le tomamos cariño al Unión
y aprendimos a quererlo a la distancia. Cuando podíamos
viajar nos tomábamos fotos con los jugadores, e incluso
cruzamos amistad con Iturburo", cuenta Nacho, que ayer domingo
no cabía de la dicha, porque el año pasado, ante
Nacional también le tocó ver el paso de su equipo
a la instancia definitiva.
"El sábado por la noche sufrimos mucho. Nos comíamos
las uñas, porque ese balón no quería entrar
en el marco de Bran Gómez. Cuando pegó en el palo
el remate del "Piña" Álvarez, en el segundo
tiempo, casi nos da un infarto. Juancho, que es primo mío
y que se gana la vida arreglando lavadoras, y yo hicimos mucha
fuerza. Era tal el desespero que en el complemento le gritábamos
al técnico Retat que pusiera al "Puya" Zuleta,
porque sabíamos que era quien podía mover la defensa
del naranja".
Ambos sufrieron, pero también pudieron gozar con ese exquisito
tanto de Víctor Danilo Pacheco. "Nos dimos cuenta
del gol, cuando los muchachos del Unión se abrazaban. Brincamos
y gritamos como locos. Le gente se preguntaba del por qué
un par de antioqueños disfrutaban así con esa anotación
de Pacheco. Nos miraron raro, nos dijeron una que otra cosa, pero
nada importaba, porque era el equipo amado el que se había
metido en la pelea", destaca Nacho, quien está a punto
de concluir sus estudios de ingeniería mecánica
en la UPB.
La barra y Retat
En la noche del sábado, Juancho y Nacho no fueron los únicos
"samarios" que vibraron con el triunfo del elenco bananero.
También lo disfrutaron más de 150 seguidores que
se apostaron en las tribunas del Polideportivo Sur de Envigado.
Desde antes de iniciar el partido cantaron "Junior... Junior...
Junior", como queriendo significar que el equipo de Santa
Marta era el único costeño que se había metido
en el baile de los ocho de Colombia.
Otro que alegó y gozó fue el técnico Eduardo
Retat, quien durante el partido recibió los ataques de
un hincha que le gritó de todo. Cansado de tanta insistencia
le dijo: "No me jodás más". Al final,
Retat fue objetivo de los "proyectiles" de algunos seguidores
del Envigado, debiendo ser protegido con escudos por parte de
la Policía, pero el asunto no pasó a mayores, como
tampoco con la expulsión del asistente Eduardo Emilio Vilarete.
Tras la celebración en el campo, con ese 1-0, los samarios
se guardaron en el camerino donde el jugador Yesid Trujillo llevó
la voz cantante: "Señor, gracias te damos por esta
victoria, que es tuya Señor". Enseguida, el elenco
bananero se arrodilló en el vestuario, para rezar el Padre
Nuestro, que finalizó con un fuerte abrazo de Retat con
Pacheco, al que le dijo: "Gracias, hermano mío".
Unión estaba entre los ocho, lo que Juancho y Nacho pudieron
disfrutar en vivo.
Opinión especial
Eduardo Retat no quiso celebrar
Eduardo Julián Retat
Técnico del Unión Magdalena.
"No es el momento de hacer grandes celebraciones, ya que
tuve resistencia de parte de la hinchada. No quiero pasar de ser
un villano a héroe. Cumplimos con el objetivo que nos habíamos
trazado desde comienzos del año, que era estar dentro de
los mejores ocho de Colombia. Esa era nuestra misión. En
los cuadrangulares no queremos estar en el mismo grupo con los
fuertes como son el Cali, Nacional o el América.
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