| Locura
roja
DIM venció anoche 1-0 al Bucaramanga, en el Atanasio Girardot.
El gol
lo anotó David Montoya, quien ingresó en segundo
tiempo.
Los rojos
enfrentarán el próximo domingo al Tolima, en Ibagué.
Medellín
Por Wilson Díaz
El estadio enloqueció cuando David Montoya ingresó
por el centro del área y, cayéndose, marcó
el gol para el triunfo del DIM sobre el Bucaramanga, que lo deja
a un paso de la clasificación a la final.
Faltaban 30 minutos para el cierre del encuentro y la angustia
se había apoderado de los hinchas. El rojo no tenía
puntería porque, de manera equivocada, buscaba ingresar
por el centro ante una muralla humana, vestida de amarillo, que
montó el técnico visitante Orlando Restrepo.
Pero el negro Tressor Moreno se inspiró y, con su clase
y talento, puso a correr a William Vásquez por la punta
derecha. Éste envió el centro a ras de piso y David
Montoya, a quien el público había pedido desde el
primer tiempo, le adelantó el aguinado a la fanaticada
roja que tenía el corazón en la mano de tanto sufrir.
"Y dale, y dale y dale rojo dale...". La tribuna despertó
y, guiada por los saltarines de Rexixtenxia Norte, como por arte
de magia, olvidó el juego improductivo que el equipo realizaba
hasta ese momento. Después del sufrimiento llegó
la alegría en el Atanasio.
"Se prendió diciembre", gritó un eufórico
aficionado que tras el pitazo del árbitro Óscar
Julián Ruiz (impecable desempeño), como la mayoría
de asistentes, se quedó en las graderías cantando
al son de Alfredo Guitérrez hasta que los jugadores del
Medellín ingresaron al camerino: "jugando fútbol
del bueno, el Poderoso no engaña, de Comesaña a
Moreno y de Moreno a Comesaña...Grita el pueblo clamoroso,
viva el DIM el Poderoso". La noche fue un canto de victoria
escarlata.
Merecido
La presencia de 34.525 hinchas en el Atanasio sorprendió
a muchos, pues el 1-1 con Cali dejó un pequeño sinsabor.
Aferrada a la esperanza del primer triunfo en casa en este cuadrangular
semifinal, la fanaticada acudió en masa y obtuvo su merecida
recompensa.
La fiesta empezó con la salida del equipo, en medio de
humo blanco y luces de colores. Y parecía prolongarse con
las llegadas de Agostinho, William Vásquez y Tressor Moreno,
pero el gol no llegó en el período inicial.
"Una aquí viene es a sufrir", dijo una dama
en preferencia, tras las sendas y frustradas llegadas de Juan
Carlos Quintero y Andrés Sarmiento.
Quedaban 45 minutos para resolver y la ilusión se mantenían.
A los 29 segundos Mao Molina quedó mano a mano con Daniel
Vélez y éste alcanzó a desviar. Agostinho
tampoco acertaba, mientras el oxígeno en los jugadores
empezaba a faltar. Hasta que apareció el David de los rojos
para espantar los "leopardos" y poner a gozar a la afición.
|