 Henry
Agudelo Mao Molina se convirtió en el jugador preferido ayer. Todos
sus compañeros se le unieron en la celebración del gol que singnificó
el empate 1-1 ante el Pasto. Al final el jugador salió expulsado y tuvo
que ver el partido desde el camerino, lleno de tristeza. Claro que después
celebró como loco. | Caravana,
vuelta olímpica, coctel y fiesta | El
programa de la celebración del título del DIM, definido ayer por
las directivas del Independiente Medellín, la Alcaldía y el Inder:
-9:00
a.m. llegada del campeón al Aeropuerto Olaya Herrera.
-9:30 a.m.
caravana triunfal hacia el Estadio Atanasio Girardot (salida en carro de bomberos
desde la Carrera 65 hasta la calle Colombia, subiendo hasta la carrera 74).
La entrada al Estadio será por la puerta de maratón norte.
-1:00
p.m. Vuelta olímpica. Presentación del trofeo y palabras del
presidente de la institución Javier Velásquez, del técnico Víctor
Luna y del capitán John Javier Restrepo.
-2:00 p.m. rueda de prensa
y coctel de celebración para jugadores, cuerpo técnico, directivos,
empleados en el Universo Rojo.
-3:00 p.m. fiesta del título en los
parqueadores del Estadio. | Una
vuelta con mucha historia
Jaime Herrera Correa jaimeh@elcolombiano.com.co Pasto Del
banco señalaban que faltaban cinco minutos, los jugadores miraban de reojo
a las graderías y sólo apreciaban la incertidumbre de la fanaticada
nariñense. La cabeza estaba muy caliente, la mente puesta en la historia
que iban a generar y los pies preparados para la mejor carrera de sus vidas.
Ese
tiempo se hizo eterno y el Pasto atacaba como un demonio, pero cuando el llanero
Óscar Julián Ruiz señaló el centro de la cancha para
determinar el final del partido, los jugadores del Independiente Medellín
se confundieron en los abrazos, las lágrimas y las gracias al Creador.
Titulares,
suplentes, cuerpo técnico y los directivos que había en la banca
no lo pensaron dos veces para meterse al gramado y unirse a la locura deportiva
que se generó después de 45 años.
En esta oportunidad
no estaban los legendarios, Efraín Sánchez, Pedro Roque Retamozo,
José Manuel Moreno, Felipe Marino y José Vicente Greco, sino que
ahí estaban David González, Andrés Felipe Orozco, Amaranto
Perea, Roberto Carlos Cortés, John Javier Restrepo, Malher Tressor Moreno
y Mauricio Molina.
Ninguno de los últimos había nacido cuando
los primeros eran los chachos de la película, pero los igualaron porque
la nueva generación también se encargó de darle gloria al
DIM. Con el agrande de que los Perea y compañía tumbaron la frustración
de muchos abriles y pasaron a ocupar un lugar muy importante en la historia del
club porque alcanzaron la estrella que buscaba esta institución desde 1957.
Motivos
tenían para estallar en emoción, abrazar a todo el que encontraron
a su paso y sentirse unos verdaderos héroes. Tan fue así que Mauricio
Molina y Roberto Carlos Cortés encaminaron al grupo a exhibirle con mucho
corazón la camiseta con el anuncio de campeón y la copa que los
acreditaba como nuevo monarcas a esos escasos hinchas que vencieron todos los
obstáculos para llegar desde la capital antioqueña a las frías
graderías del estadio Libertad.
Esa casaca roja, que Molina besó
como un loco en los 41 minutos que permaneció en el camerino por la expulsión,
se convirtió en un imán porque escasos aficionados escarlatas hicieron
cuenta de que no existía la seguridad y se tiraron de una al gramado para
iniciar la vuelta olímpica con sus ídolos, esos que le dieron el
título al plantel como lo hicieron los José Manuel "Charro"
Moreno en 1955 y 1957.
La alegría Muy bien que lució
el rojo y azul con ese escudo que ayer se vio viejo porque tenía dos estrellas
en vez de las tres que empezaron a verse hoy en el uniforme del equipo que nació
en 1913.
La maltrecha pista del escenario nariñense se notó
más pequeña de los que es con el paso histórico y lleno de
júbilo del Independiente Medellín y sus seguidores.
Cortés
y Molina no se cansaban de decir adelante "volveremos, volveremos a ser campeones
como la primera vez", mientras en la mitad de la eufórica procesión
David Montoya, Róbinson Muñoz y William Vásquez Chachón
lloraban por las miles de felicitaciones que surgieron de los hinchas y por los
aplausos que les brindaron desde la tribuna los seguidores del Deportivo Pasto.
¡Lo
logramos profe, lo logramos! Le decía con una voz entrecortada el espigado
Orozco al técnico Víctor Luna, quien no tuvo más de otra
que salir del camerino y soltarse de su timidez cuando sus dirigidos lo hicieron
parte de los festejos y lo contagiaron de emoción con los agradecimientos
y la cargada en hombros que le dieron para que tuviera el lujo de mostrarle
a los existentes la codiciada Copa. Libertad era el nombre del estadio, libertad
gritaban todos los integrantes del Poderoso, porque en el escenario el rojo tomó
un colorido más fuerte y tiñó de tanta gloria las tierras
nariñenses. |