 Róbinson
Sáenz
Los hinchas también quisieron tocar el trofeo como
una constancia de que era cierta tanta belleza. Los jóvenes fueron quienes
más gozaron con la victoria del Independiente Medellín, el llamado Equipo
del pueblo. | "Es
muy bonito, es muy hermoso ser un hincha del Poderoso"
Medellín Los
cánticos no paraban. "Es muy bonito, es muy hermoso, ser hincha del
Poderoso". Los jóvenes parecían gozar más que los viejos.
Éstos celebraban a su modo, con nostalgia, pero con una increíble
felicidad porque, al contrario de aquellos, sí sufrieron las angustias
de 45 años sin una Vuelta Olímpica.
En el lote de los veteranos,
Humberto Isaza Vásquez, un hombre de mil batallas, 75 años, jubilado
de los Ferrocarriles Nacionales, ha sido uno de los más "de buenas":
vivió de cerca el título correspondiente al torneo del 57 que terminó
a principios del 58 y éste que acaba de conquistar el DIM.
"Increíble.
En aquella época salimos a celebrar, pero éramos muy pocos. Medellín
era una ciudad que no tenía tanta gente como ahora", recuerda mientras
señala a uno de sus nietos, Luis Fernando Isaza, estudiante del Salazar
y Herrera, y a John Byron Sánchez, sobrino de la esposa de su hijo Gilberto,
quienes al igual que él, son fervorosos hinchas del rojo. "Este es
mi legado. Todos del DIM aunque no tan afiebrados como Gilberto que allá
se fue a gritar como loco cerca del carro de Bomberos".
El rostro
de Humberto no parece emocionarse con el paso de los campeones, sin embargo, los
saluda ondeando una bandera que porta en su mano derecha. Más frío
aún fue el festejo de Luis Fernando, quien para certificar que es rojo
muestra un escudo del DIM en la correa que sostiene sus pantalones, como único
objeto del rojo que carga. Para ellos, lo importante es que "es muy bonito,
es muy hermoso, ser hincha del Poderoso". |