 Henry
Agudelo, Pasto Tres hombres claves en el Medellín campeón 2002:
John Javier Restrepo, capitán y líder; Mauricio Molina, técnica
y entrega, Roberto Carlos, calidad. | Volvió
con sus certeros remates | Mauricio
Molina llegó a préstamo al Medellín luego de su paso por
el Santa Fe, equipo en el que rindió mientras estuvo en buena forma
física. En poco tiempo se convirtió en ídolo de la afición santafereña,
pero la operación a que fue sometido mermó su rendimiento y tuvo
que dejar de jugar.
La muerte de César Villegas, principal accionista
de los cardenales y quien lo había llevado a ese club, fue otra causal
de su regreso a tierras paisas.
Ante las buenas relaciones que existen
entre los directivos rojos y los del Envigado (elenco en el que debutó
como profesional), se puso la camiseta del Medellín y terminó como
titular en una posición que no es la suya, pero con esfuerzo y sacrifico
pudo rendirle al equipo.
Antes brillaba por su talento individual, ahora
es un jugador que piensa en el colectivo y por ende es más valorado.
En
las semifinales marcó goles definitivos y el último, el que selló
con una estrella la temporada roja. Sus remates de pierna izquierda ya tienen
fama internacional. | Mao, tocado
por la fortuna
A sus 22 años ha sido campeón con Antioquia, Colombia y el DIM.
Quiere seguir en el Poderoso para enfrentar al Boca Juniors, en Copa.
Dice que lo hecho en este semestre es su gran reivindicación.
Wilson
Díaz Sánchez wilsondi@elcolombiano.com.co San Juan de Pasto Mauricio
Molina, autor del gol del empate frente al Pasto que le dio el título al
Deportivo Independiente Medellín, parece perseguido por la fortuna. A sus
22 años recuerda con orgullo que dio las vueltas olímpicas con los
seleccionados prejuvenil y juvenil de Antioquia en los torneos nacionales aficionados,
con la Selección de Colombia en los Juegos Bolivarianos de Perú,
con el combinado patrio en Toulon (Francia) y la última la había
dado en la Copa América, hasta el domingo, cuando celebró con el
Poderoso de la montaña.
Después de la victoria 3-1 en Ibagué,
que le dio el cupo para la final, su compañero Andrés Rodríguez
lo llamó y le dijo: "hombre Mao, vos si tenés una estrellita.
Al equipo que llegás sale campeón y ahora estás a punto de
coronar con el Medellín y hacer historia en este club".
Molina,
todavía emocionado y mientras sus compañeros departían con
directivos, periodistas y algunos aficionados , no sabía qué responder.
"Creo
que es un regalo divino de Dios. O el talento y las condiciones, pero algo debe
haber de cierto en todo esto".
Su deseo es continuar en el Medellín
y jugar la Copa Libertadores de América porque sabe que es una gran vitrina
enfrentar al Boca Juniors de Argentina.
¿Qué piensa ahora
después de conseguir el título? "Todavía no la
creo, no salgo de ese sueño. En Pasto no se sintió el ambiente que
debió vivirse en Medellín, pero sé que hemos hecho algo histórico.
Antes de la final con el equipo nariñense les dije a los compañeros
que los hombres que marcan historia en la vida son los que aceptan retos grandes
y nosotros nos dimos el lujo de hacerlo con esta institución tan importante
en Antioquia".
¿Algún día se imaginó
que sería campeón con el Medellín? "Cuando llegué
a este equipo expresé que con la nómina que había, comparándola
con las demás, si el DIM no era primero jamás lo alcanzaría.
El grupo que se conformó lo tenía todo para la victoria".
Aparte
de lo técnico, ¿cuál es la principal virtud del conjunto
que orienta Víctor Luna? "La madurez que consiguió.
No es fácil empezar en el puesto 14, tener que replantear su situación,
empezar a subir, sostenerse y llegar a lo máximo. Gracias a Dios todos
tiramos para el mismo lado y no sólo llegamos a la final, sino que fuimos
campeones".
¿Siente que es un ganador? "Por
fortuna he vivido cosas importantes. Me faltaba un título en el torneo
colombiano, pero nunca me imaginé que fuera con el Poderoso".
¿Lo
que hoy vive con los rojos es una reivindicación como jugador profesional? "En
un aspecto esta es una revancha para mí. Después de la operación
de pubalgia el Envigado me ofreció para un equipo del cual no quiero decir
el nombre y la respuesta que dieron fue que yo estaba desechado para el fútbol,
que no servía y que no iba a ser el mismo de antes. Lo que estoy viviendo
me satisface y me permite demostrarles que estaban equivocados. Empecé
de cero, me ha costado en confianza y ritmo, pero estoy cerca del nivel que me
dio un nombre en el fútbol colombiano".
¿En quién
pensó mientras celebraba su gol en el estadio Libertad? "En
mi mamá (Silvia Uribe) y en mi hermano Juan, en la alegría que estarían
sintiendo. Luego en los compañeros que me abrazaban y cuando se iba a reanudar
el juego, en la gente de Medellín que debería estar feliz".
¿Cómo
vivió los minutos que no estuvo en la cancha por la expulsión? "Fueron
los momentos de más angustia que he sentido en mi vida. No sabía
qué hacer, me movía por todos lados, pues el corazón parecía
que no iba a resistir. Se experimenta angustia porque a pesar de que había
marcado el gol y provoqué la expulsión de un jugador del Pasto,
me sentía responsable de las dificultades por las que estaban pasando los
compañeros en la cancha. Pero los muchachos se batieron como leones para
conseguir un resultado favorable".
¿Cuál es su gran
deseo hoy? "Quiero seguir en el Medellín, jugar la Copa y tener
la oportunidad de continuar con esta misma camada de jugadores que hizo realidad
el sueño de la afición escarlata".
Ayer, Mao y sus compañeros
celebraron como debían, con los aficionados rojos en el estadio Atanasio
Girardot.
El sueño quedó cumplido, gracias a ese gol de Mao. |