
Pasto apenas empieza su historia, tiene tiempo
para ganar títulos, el DIM, con 90 años, lo
merece ya. |
Análisis
Este año sí puede
ser, nunca estuvo tan cerca
Por Esperanza Palacio Molina
Hablar de 45 años atrás es hablar de historia patria,
y esa historia ha dado mil vueltas y revueltas. En su carrusel
han subido y caído presidentes, en el país se han
tumbabo montañas y hecho túneles. El mundo vivió
guerras y postguerras. La violencia sigue siendo la misma y la
esperanza de paz no ha cambiado nada.
En aquel ayer, para ir a fútbol había que pagar
$3.00. Sólo tres pesitos para preferencia y $1.50 para
populares. No había discotecas, sino que se anunciaban
los bailes en el Club de Profesionales, en el centro. Los diarios
invitaban a la ópera, para el 22 de diciembre de 1957 (es
decir, hace 45 años), Margarita de la Noche era el espectáculo
para ir a ver. Y la muerte también estaba presente: un
bus cayó por un precipicio en el Alto de Minas y murieron
14 personas.
El fútbol no era prioridad, sino el plebiscito nacional
y las declaraciones del Papa Pío XII. EL COLOMBIANO registraba
noticias de baloncesto, de la Otan, de la Iglesia y de la literatura.
Poco fútbol y mucha vida social, linaje y trabajo.
Sin embargo, quienes vivieron ese 1957 recuerdan que aquel año
fue la última vez que el Medellín quedó campeón.
De ayer a hoy han pasado 45 años, hoy hay otra generación
de hinchas, aunque los que quedan de aquel 57 siguen siendo más
hinchas que nunca.
Aquellos de ayer viven con la ilusión de celebrar la tercera
estrella , y los que no saben de títulos sueñan
con tener esa experiencia nueva, claro, con menos traumas que
sus abuelos, padres o tíos.
Los últimos 45 años del Independiente Medellín
han pasado en medio de emociones intensas: frustraciones, rabias,
decepciones, alegrías fugaces y sueños efímeros.
Sin embargo, la fanaticada roja jamás se ha entregado al
dolor.
Si algo caracteriza a los hinchas del DIM es el estoicismo, la
confianza, la decisión para no claudicar.
La institución roja ha tenido más hichada que buenos
equipos. Y ni eso ha desilusionado a sus seguidores que cada año,
como un ritual, repiten la misma frase con fe: "este año
sí".
Hoy, 45 años después, la frase sigue en pie. Y
el tercer título, por lo que parece, está más
cerca que nunca. Ojalá sí.
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