La
ilusión hace fila en el Atanasio
Ayer la directiva del DIM sacó 40.990 boletas a la venta para todo el público.
Hinchas rojos amanecieron en los alrededores del Atanasio Girardot.
Jaime
Herrera Correa jaimeh@elcolombiano.com.co Medellín La
clasificación del Independiente Medellín para la final de la Copa
Mustang II frente al Deportivo Pasto dio para todo ayer.
 Jaime
Pérez Aunque el sueño estaba a punto de vencerlos, los seguidores
del Independiente Medellín aguantaron la larga espera para hacerse a la
boleta para la final de mañana ante Pasto. Ayer la fila le daba la vuelta
al estadio Atanasio Girardot. |  |  |
Las
prendas rojas y azules se pusieron de moda, las canciones de Alfredo Gutiérrez
y Gabriel Romero no han parado de sonar desde el domingo en la noche y el estadio
Atanasio Girardot tiene una pinta de circo por todo lo que se vive en sus alrededores.
Al
parecer, conseguir la boleta para el primer partido de la finalisíma de
mañana frente al Pasto se convirtió en el principal objetivo para
muchos. O sino que lo digan aquellos que tenían los ojos rojos, pero del
sueño, porque desde el domingo a las 8:00 p.m. ya estaban haciendo fila
en las ventanillas que apenas abrieron ayer a las 10:00 a.m.
Era una multitud
de cuerpos vestidos de rojo hasta las medias, y también había curiosos
que fueron atraídos por el esplendor de las camisetas coloradas rojas que
estaban por todas partes. Nadie sobresalía en particular, era una masa
de hinchas del Poderoso.
Sin embargo, Diego Jiménez y David Fonseca
se las arreglaron para sobresalir entre los miles de hinchas que había
entre las taquillas de preferencia y oriental. De manera espontánea asombraron
a todo aquel que se hizo presente contando la odisea que vivieron en las afueras
del estadio para pasar la larga noche del domingo y la madrugada del lunes.
"Apenas
terminó el partido en Ibagué nos vinimos a hacer la fila porque
esta es la mejor oportunidad que tenemos para empezar a dar la vuelta olímpica,
porque Medallo le ganará de manera sobrada a los pastusos; armados de unos
pesitos para la boleta de norte, una buena cobija y de un remis para jugarnos
los apuntados, desafíamos el frío de la madrugada, de vez en cuando
cantábamos te quiero rojo, te quiero rojo y así pasamos la noche",
anotaron Diego y David.
Fuerza ecuatoriana Diego y David pudieron
contar la historia gracias a esos tintos cargados que les vendió Sandro
Vélez. Este ecuatoriano de 27 años aprovechó el fervor rojo
para ganarse en una noche lo que se hace en un mes con las ventas callejeras,
actividad que le brinda el sustento diario hace tres años en Medellín.
Quiteño
de nacimiento, desplazado por la violencia en el Urabá antioqueño
y residente en la parte alta de Santo Domingo, Sandro no la pensó dos veces
cuando el domingo escuchó a las 6:00 p.m. por la radio "Tolima 1-Medellín
3, los seguidores rojos ya hacen fila en el estadio para conseguir las boletas
para el miércoles".
Dijo que "estaba medio dormido porque
había trabajado hasta la 1:00 a.m. en los alumbrados del río, pero
apenas oí que el DIM había clasificado le dije a mi esposa, alistémonos
que se nos arregló la navidad con el equipo del pueblo".
Así
fue, a las 8:00 p.m. este ecuatoriano, que llegó aventuriando hace diez
años a Colombia, ya estaba en los alrededores del estadio armado de seis
termos, una chaza llena de cigarrillos, una caneca con cervezas y una canasta
llena de buñuelos grandes.
"En mi país siempre me gustó
el Barcelona de Guayaquil, pero desde que llegué a esta ciudad el Medellín
me cautivó. Lo he seguido hace tres años, pero nunca me imaginé
que me iba a dar la plata para comprarle el aguinaldo a mis tres hijos colombianos.
Gracias a Dios vendí 45 termos de tinto, 150 buñuelos y casi 50
cervezas; que viva el DIM porque me quedaron como $200.000 y ahora me alisto para
hacerle fuerza mañana ante el Pasto", anotó Sandro.
En
Ecuador los familiares no saben de su paradero y lo más seguro es que duden
de su existencia después de diez años. Pero él sí
está seguro de una cosa, de que su felicidad es la misma que sentían
ayer más de 7.000 hinchas que a las 8.00 a.m. hacían final por una
boleta para ver el partido que abre la aventura roja hacia el título.  Jaime
Pérez Sin ocultar sus gustos por el rojo, el ecuatoriano Sandro Vélez
arregló su Navidad vendiéndole tinto a los hinchas del DIM,
entre ellos David Fonseca.
|