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era la estampa del capitán rojo en 1982. Álvaro Escobar jugó
mas de 300 partidos con la Roja y marcó, recuerda él, 25 goles.
Era todo un líder. | "Polaco",
el lider de siempre
Medellín Cuando jugaba
con la camiseta del Deportivo Independiente Medellín, por allá
a comienzos de los años ochenta, pesaba 72 kilos. Hoy tiene casi noventa,
y aunque ya no cuenta con la melena de antes, sí usa el mismo bigote grande
y tupido por culpa del cual los periodistas de la época lo apodaron El
Polaco, pues era casi idéntico al malacaroso y, sin embargo, carismático
líder sindical de Polonia Lech Walesa.
El miércoles, previo
al partido contra el Deportivo Pasto, se le vio nervioso minutos antes de que
su equipo del alma saltara a la cancha y se acercara al sueño de ser campeón,
una dicha que le fue esquiva a él cuando llevó el brazalete de capitán.
Y eso que se esforzó como loco por conseguir la tercera estrella, tanto
que llegó a ser el central con más goles del torneo nacional y,
por su nivel, el mejor en su puesto del país.
Recuerdos ¿Es
más dura la ansiedad ahora como técnico? "Es diferente.
Ahora es duro porque uno no está en la cancha y todo se limita a hacer
fuerza y a esperar que los muchachos muestren en la cancha el trabajo de la semana.
De todas maneras se sufre igual. El Medellín es una pasión, un dolor
y una alegría que se lleva en el alma".
¿Cuál
es su papel en este Medellín del 2002? "Estoy vinculado al
equipo desde el comienzo de este proceso, en 1999. Ahora trabajo las divisiones
inferiores. Es una labor muy bonita porque se trata de sembrar para el futuro.
De todas maneras también estoy pendiente de los muchachos del equipo profesional,
especialmente de los defensas".
¿De qué les habla? "Dios
me regaló la virtud de ser un defensa con técnica y mucha fortaleza.
Con el DIM jugué más de 300 partidos, marqué como 25 goles,
fui selección Colombia, en fin, tengo un bagaje y ahora trato de aportarles
lo que sé a los muchachos, de darles confianza, de corregirles errores
que uno les ve, de arroparlos".
Los hinchas lo recuerdan por su liderazgo
en la cancha, por la seriedad y disciplina con la que jugaba los partidos...
"Sí, es verdad. Eso me emociona mucho. Cuando yo tenía diez
años venía al estadio a ver al Poderoso y a sus estrellas. Mi ilusión
siempre fue ser jugador del DIM y me lo propuse con tanto fervor que finalmente
lo logré y debuté con su camiseta a los 17 años de edad.
Yo soy Rojo en cuerpo y alma y la única alegría que no tuve actuando
para él fue salir campeón. Ahora estamos muy cerquita y la satisfacción
es enorme, enorme, enorme". |