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Un minuto con los pelos erizados

El DIM volvió a mostrar dinámica y calidad en el juego.
Vibrante partido vieron los 32.000 aficionados en el Atanasio.
Un angustiante final, con suspenso, protestas y la soledad del árbitro.

Por Reinaldo Spitaletta
Medellín

Los hinchas del DIM tenían los cabellos erizados, las uñas comidas, el corazón en bandolera, cuando arrancó por la derecha Becerra, enfrentó al arquero Gómez, que le desvió el balón. El delantero cayó y el árbitro Russi, a unos cuarenta metros de la jugada, pitó penalti.

Faltaba un minuto de los tres de reposición.

En ese instante era el clímax de un partido que ganaba Medellín 2-1, tras haber encontrado su identidad futbolística, con juego a ras de la grama mojada, desdoblamientos rápidos, llegadas con peligro al arco de Torres.

Quizá en ese momento del pitazo fatídico a muchos se les vinieron imágenes definitivasdel primer tiempo: Medellín atacando por los costados con Cortés y Alexander Jaramillo, con Álvarez y la inspiración de David Montoya. Con las voladas del guardavalla tolimense Torres y los disparos de Ganiza Ortiz. Una sensación.

Y recordarían, tal vez, el minuto 11 del primer tiempo, con el gol del Tolima, de Jorge Banguero, tras un tiro libre cobrado por Siciliano. Pero qué va. Cuatro minutos después llegaría la fantasía.

Choronta Restrepo se llevó la pelota por la derecha, se la puso a Serna y éste, de taquito, se la dejó servida a Montoya. Qué golazo. El estadio ya no hacía caso del aguacero, ni de los jugadores empatanados; sólo había un grito colectivo: "¡Te quiero Rojo¡".

O posiblemente recordarían esa espeluznante jugada de Becerra, con pase preciso a Siciliano, que se lo "comió", solo frente al arquero del DIM, que achicó bien.

Ese Medellín del primer tiempo, con un variado repertorio futbolístico, no era para olvidar. Cómo no recordar ese cabezazo de Montoya, tras centro de Cortés, que rechazó el arquero y luego Montoya, otra vez, de tacón, tiró por encima del horizontal.

No podía ser que Medellín, luego de mostrar tanta calidad, le fueran a empatar por una mala sanción de Russi. Pero parecía que el DIM estaba ligado al sufrimiento.

En el segundo tiempo, la tocata roja calentó las tribunas. En el minuto 13 Montoya ya estaba frente al balón para cobrar el penalti. Siciliano lo molestaba, lo acosaba. Pero el 10 del DIM pateó con calidad, el arquero a la izquierda y el balón casi por el centro. ¡Gol! Otra vez la algarabía de los 32.000 asistentes.

El DIM tocaba y tocaba, una orquesta con Choronta, Cortés, Montoya y Serna. Incluso con Amaranto Perea, que eludió rivales y disparó de 30 metros para que Torres enviara al tiro de esquina.

Entonces, cómo era posible que, prácticamente, en la última jugada del partido el Tolima fuera a empatar por un penalti inexistente. Claro, como también había sido muy dudoso el que sancionaron contra los "pijaos".

La muchachada de la Rexistenxia Norte acababa de cantar, mirando al cielo plomizo del Atanasio, "¡vamos, vamos, vamos Medellín!", cuando Becerra, después de un mal pase de Choronta, arrancó por la derecha e intentó eludir a Diego Gómez.

El arquero corrió hacia el juez de línea, Darío González, mientras Russi señalaba el punto penal. El partido agonizaba. Y la hinchada y los jugadores del DIM, también. De pronto, previa consulta con el asistente, el árbitro decretaba que no había penalti. Un rugido rojo brotó de las tribunas.

En el pitazo final los del Tolima corrieron a rodear al árbitro. Entró la policía a la cancha. Pasaron cinco minutos y nadie se salía del estadio.

Cuando los vencidos se retiraron, mascando su rabia, el árbitro, bajo los escudos de la policía, desfiló en su inmensa soledad. De la tribuna de Preferencia lo aplaudieron. La hinchada del DIM sonreía, mientras algunos cantaban: "¡Grita el pueblo clamoroso`!: ¡Viva el DIM, el Poderoso!".

Opinión general
Peláez resaltó a su equipo

"Quiero destacar la gran actitud del equipo, que jugó bien al fútbol. Por momentos, el Medellín tuvo lucidez frente a un rival muy ordenado. Vi a mi equipo fortalecido, con más autoestima, que se apoya en un gran trabajo de los directivos".
Juan José Peláez, director técnico del DIM

"Felipe Russi se equivocó, pero esta es una situación que le puede suceder a cualquier ser humano. Ojalá las determinaciones que tuvo en el partido lo dejen bien parado".
Elson Becerra, jugador del Tolima

"Lo importante fue que ganamos, respiramos y viajaremos a Cali con más tranquilidad. Después de la salida de Jorge Horacio Serna, el equipo tuvo que aguantar mucho, porque él es un jugador muy importante para el esquema del equipo".
Amaranto Perea, jugador del DIM

   



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