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Foto Jaime Pérez / EL COLOMBIANO

El delantero Carlos Álvarez fue el más punzante del Medellín anoche. La suerte no lo acompañó en la puntada final. El Poderoso resignó dos puntos valiosos y ahora deberá recuperarlos en Ibagué.
Noche de resignación

DIM y Cali empataron 0-0 anoche en el Atanasio Girardot.
Taquilla de $334.424.000 dejaron 45.641 aficionados.
Los rojos visitarán el próximo domingo al Deportes Tolima.

Wilson Díaz Sánchez
Medellín

La que empezó como una noche alegre y optimista para los aficionados que asistieron anoche al estadio Atanasio Girardot, tuvo un epílogo de rabia y desazón por el empate sin goles entre Medellín y Cali.

Era la mejor oportunidad de asomarse al liderato del cuadrangular B y tomar ventaja sobre los rivales, pero los nervios del comienzo, la mala suerte en los remates de Carlos Ortiz, Carlos Álvarez y David Montoya, que pegaron en los palos, las oportunas intervenciones del arquero Rolando Vargas y los errores arbitrales, frustraron la fiesta que se había preparado.

Si bien el empate y los demás resultado de la jornada mantienen vivo al Medellín en su lucha por el cupo a la Copa Libertadores y el título del 2001, la igualdad dejó muchos sinsabores.

En el arranque del compromiso los rojos fueron víctimas de los nervios, tanto que por momentos la tribuna parecía contagiada, pues los cánticos pararon y un silencio raro invadió el Atanasio. Y mucho más con esa primera llegada del Cali al minuto uno, cuando Jairo Patiño estrelló un remate, de cabeza, en el vertical.

Otra vez el visitante asustó la zaga roja, con el mismo desenlace, pero esta vez con el rápido Leonardo Mina como protagonista, a los 30 minutos.

Los anfitriones, confundidos y sin brújula en la mitad, intentaron por los costados, pero no fue el mejor partido de Alexánder Jaramillo.

La dinámica y aplicación táctica de los caleños acabó con cualquier intento de creación de los escarlatas. Sin embargo, en las pocos momento de claridad que tuvo el conjunto de Juan José Peláez en la etapa inicial, llegó certero con un remate de Ortiz que salvó el arquero Vargas y en la doble acción que no concretaron Javier Martínez y Jorge Horacio Serna.

Reacción
Para la complementaria la historia cambió de trama. El DIM recuperó la pelota, fue punzante y mereció mejor suerte. El monólogo rojo fue tal que en 20 minutos creó cinco opciones claras.

La primera y que los hinchas todavía lamentan, fue el golazo que marcó David Montoya, tras eludir a varios contrarios, pero que ante el asombro general el asistente dos, el santandereano Carlos Gil, anuló, al considerar que había fuera de lugar. El central, el caldense Jorge Hernán Hoyos, dio crédito a la apreciación de su compañero y privó al volante creativo del Medellín de celebrar una de sus mejores anotaciones en su carrera.

Luego vinieron los disparos de Carlos Álvarez y Montoya que pegaron en los palos. Y el tiro libre del 10 de los rojos que salvó Vargas, y el cabezazo increíble de Serna que milagrosamente desvió al tiro de esquina el golero visitante, tras un pase magistral de Montoya.

Con el paso de los minutos la angustia se apoderó del Poderoso, ante un rival que utilizó todo tipo de mañas para ganar tiempo, apoyado por los miembros del cuerpo técnico que fingió agresiones de la tribuna.

Al final hubo tres expulsados, John Javier Restrepo y Elkin Murillo por agresión mutua, y Hernando Patiño, por juego fuerte.

Los hinchas, que llegaron con al ilusión del una victoria, abandonaron el Atanasio Girardot resignados, con el consuelo de que el DIM mantiene vivo su sueño de título.

   



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