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Foto Juan Antonio Sánchez

Grito de gol, de felicidad. Es el festejo de Álvarez, Calle y Serna, en la victoria del Medellín 3-0 sobre el Tuluá, con la cual clasificó a la final del fútbol colombiano.
¡Medallo, ya casi!

DIM venció 3-0 a Cortuluá y clasificó a la final con América.

Ricardo Calle, David Montoya y Jorge Horacio Serna marcaron los goles.

Desde anoche los hinchas hacían filas para comprar los boletas para el domingo.

Por Wilson Díaz Sánchez
Medellín
Después de un segundo tiempo de ensueño, el Medellín se metió a la final del torneo colombiano. La ilusión del título, tras 44 años de larga espera, está más viva que nunca, gracias a la inspiración de este puñado de muchachos que tiene delirando a la afición antioqueña.

Bastaron 45 minutos de goles, toque y entrega para que el Poderoso impusiera su clase ante Cortuluá y lo venciera por 3-0, con tantos Ricardo Calle, David Montoya y Jorge Horacio Serna. Fue un segundo tiempo en el que se hizo realidad el sueño de la afición roja, que desde anoche hace fila para adquirir las boletas para el partido del próximo domingo frente al América.

Las 52.236 gargantas estallaron de emoción e hicieron vibrar el Atanasio Girardot, cuando el lateral Ricardo Calle abrió la cuenta, después de 57 minutos de agonía e incertidumbre. Édgar Cataño cobró un tiro libre, no le pegó como lo sabe hacer, pero el balón superó la barrera. El zaguero Carlos Hernández no alcanzó a controlarlo, y ahí estaba Ricardo, el diminuto jugador del Medellín para ponerlo en dentro de la red y empezar a celebrar.

En ese instante revivió la fiesta, que se había apagado después de una etapa inicial de fútbol tacaño por la propuesta defensiva del visitante y por los nervios y ansiedad de los locales.

Medellín, que intentó salir por los costados, no fue contundente porque entregaba mal el balón y a David Montoya le costaba superar la marca escalonada de los tulueños.

De ese primer tiempo, muy poco para destacar: el remate desviado del capitán Andrés Orozco cuando tenía el arco a disposición, después de un tiro de esquina, y el disparo suave de Montoya que controló el arquero Darío Aguirre.

La tribuna, que había esperado ansiosa la salida del equipo, terminó silenciosa. Y sólo despertó cuando el tablero electrónico anunció el gol del Once Caldas, que le abría las puesta de la Copa Libertadora al DIM que, sin embargo, seguía confundido.

Con Roberto Carlos Cortés y Róbinson Muñoz lesionados, los equipos se fueron al descanso.

Quedaban 45 minutos de esperanza, de ilusiones y así lo entendieron los jugadores del Medellín, que desde el regreso a cancha mostraron otra actitud. El DIM encontró más dinámica y salida por izquierda con Jair Benítez, sustituto de Cortés. Choronta y Ortiz tomaron un segundo aire y se batían como gladiadores en la cacha. Pánzer Carvajal imponía seguridad en el fondo, David Montoya se inspiraba y Jorge Serna y Carlos Álvarez enfrentaron con valentía la muralla que montó Cortuluá.

El gol del Calle fue justiciero premio al equipo que proponía fútbol, tras diez minutos de intentos fallidos. Ese tanto, además del triunfo, significaba el paso a Copa porque Caldas seguía ganando en Manizales.

La expulsión de Jorge Victoria y el oportunismo de Calle sacudieron al DIM, que jamás renunció al ataque.

Los hinchas, aún con alientos después de cuatro días de euforia, no lo podían creer cuando David Montoya, en magistral cobro de tiro libre, marcó el 2-0 que daba tranquilidad.

El empate del América en Manizales disminuyó un tanto la alegría en la tribuna, pero el juego del rojo invitaba a gozar. Y la temperatura alcanzó su mayor grado con el gol de Jorge Horacio Serna, quien alcanzó a Carlos Castro en la tabla de artilleros.

Minutos antes Pánzer Carvajal había sacado un balón de la raya, que para los aficionados significaba la suerte del campeón.

Faltaban siete minutos y Juan José Peláez, con la astucia que lo llevó a realizar una destacada campaña este año, ordenó manejo del balón, ahorro de energías y cautela, pues ya estaba pensado en la final con América.

"¡Vamos Medallo, ya casi¡", gritó un hincha a la salida del estadio mientras regresaba a casa pletórico de emoción.

   



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