| Hoy: un buen local ante un mal visitante
Cali
América y Medellín saldrán a jugar esta noche con obligaciones distintas. El local, que tiene la ventaja del 1-0, deberá manejar la pelota y bajarle el ritmo al partido, porque seguramente se encontrará con un adversario que desde el pitazo inicial se irá con todo por el gol.
El equipo de Jaime de la Pava tiene todo para controlar, habida cuenta de las características de Édison Mafla y David Ferreira, jugadores técnicos y de buen manejo de balón.
A lo largo del año los americanos han mostrado jerarquía como anfitriones, pues sólo perdieron con Cali y Millonarios, ambos por 1-0, y 4-2 con Junior. En 25 partidos en casa, ganó 16 y empató 6.
En los cuadrangulares semifinales no tuvieron buen rendimiento en el Pascual Guerrero, pues igualaron con Caldas (2-2) y Santa Fe (0-0), y vencieron a Millonarios (2-0).
El DIM, por su parte, que este año realizó la peor campaña de los últimos diez años a domicilio, deberá imponer condiciones de entrada.
El empate le da el título al local, en tanto que los rojos de Antioquia están obligados a, por lo menos, ganar por un gol de diferencia para obligar al desempate desde el punto penalti.
David Montoya aparece entonces como la clave en el medio campo, apoyado por John Javier Restrepo en los lanzamientos. Pero lo que más necesita el conjunto de Peláez es salir por los costados que son, según el estratega, las alas del equipo. Seguramente buscarán más a Roberto Carlos Cortés por su velocidad y técnica, que a Alexánder Jaramillo cuyo fuerte es defender.
Este año el Medellin jugó 27 partidos como visitante y apenas ganó cuatro: 4-0 con Nacional, 1-0 con Cartagena, 2-0 con Pereira y 2-1 con Tolima. Empató siete y perdió 16.
A pesar de las derrotas, el Poderoso recibió elogios envarias plazas por su propuesta siempre ofensiva. Su mejor balace fue en los cuadrangulares semifnales, en los que triunfó, empató y perdió por fuera del Atanasio.
Independiente de las estadísticas, los jugadores aseguran que final es final y ahí nada vale, sólo la jerarquía y las ganas que pongamos en la cancha. WDS
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