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Oración rojiazul del optimismo

Reinaldo Spitaletta
Hoy es el día más anunciado, la época de adviento, la llegada del milagro. Hoy, a partir de las ocho y treinta de la noche, estaremos en una conjunción astral, en una oración unánime, los
creyentes, los ateos, los del partido único, a los que sólo nos une la esperanza, es decir, los hinchas del todopoderoso Medallo.

Llegó la hora más ansiada, y todos, aquí, desde este altar de las expectativas, sabemos que el DIM nos dará el mejor regalo de navidad, la mejor noticia, la más exquisita natillada. La muy anhelada y esquiva estrella, labrada en tantos caminos tortuosos, brillará esta noche sobre la tierra.

Porque, mirá, que esos muchachos sin pretensiones, los del equipo de Juan José, juegan como si estuvieran en una cancha de barriada, con el espíritu de los que todavía no han ganado nada y quieren conquistar el mundo; con la pasión de los que creen en una causa y mueren por ella; con la alegría de los que saben que no han perdido nada.

Porque, con certeza, bajo los tres palos estará un Diego lleno de seguridad; porque atrás parecerán una muralla china los orozcos, los cataños y los amarantopereas; porque armarán tremendas incursiones filibusteras los cortés y los calles, que Medallo pulverizará a los diablos caleños, con la fuerza y sapiencia de Choronta, con las ganas de Ganiza, con los golazos de Serna y el Chumi y las jugadotas del rey David.

Hoy nos acompañarán los espíritus de Kid Chance y la vieja Merceditas; los de el Charro y Corbatta; los de los hinchas rojos idos sin poder ver campeón al Medallo; y las energías de todos los que nacimos con sangre azul, ah, claro, y roja, los que sabemos que el DIM es una enfermedad incurable.

Hoy Dios se ha vestido de rojo y azul. Hoy las brujas realizarán sus aquelarres con invocaciones supremas para que el Medallo sea otra vez campeón ¡Campeón! Y los feligreses del Equipo del pueblo elevarán sus plegarias para que la gloria nos asista a todos.

Hoy podés vos, hincha del DIM, el de La Toma y Buenos Aires, el de Bello y La Milagrosa, el de Belén y Envigado, el de Castilla y Copacabana, el del infierno y el paraíso, el de todos los lugares, hoy podés, digo, estar seguro de algo: esos pelados lo darán todo en la cancha, porque saben que están a punto de ser héroes. A lo mejor, el jueves lleguen todos aquí coronados de laureles.

Lo sabemos. Es ardua la tarea. Cuánto tiempo estuvo Ulises lejos de su patria y volvió. Es el tiempo de la vuelta. Después de 44 años de ayunos y estoicismos, de cargar una pesada cruz de tantos dolores, es la hora de volver. Al contrario de los gladiadores, nuestro saludo de hoy es: ¡los que vamos a vivir te saludamos!

No demos más largas a la epopeya. Los que vamos a vencer te saludamos. Escuchemos los tambores de victoria. Ahí están en todas las esquinas. Sí. Necesitamos que estés arriba, para quererte más, glorioso DIM.

   



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