
El desespero se apoderó del banco del Medellín en el segundo tiempo. Édgar Carvajal, Carlos Álvarez, Johan Cerón y Carlos Ortiz presenciaron desde lejos la forma como a su equipo se le escapaba la oportunidad de la tercera estrella, anoche en el Pascual Guerrero.
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Este año... tampoco
La inspiración
de Édison Mafla iluminó al América con la
undécima estrella.
En la misma fecha, el 19 de diciembre, los americanos celebraron
su primer título.
El DIM terminó superado por la jerarquía del rival;
el subtítulo es meritorio.
Por Wilson Díaz Sánchez
Cali
Ese zurdazo de Édison Mafla, desde más de 30 metros, para iniciar la senda del triunfo del América, fue como un golpe en los pulmones a los pocos hinchas del Medellín que asistieron anoche al estadio Pascual Guerrero, donde el equipo local se iluminó con la undécima estrella en el torneo colombiano.
Mientras el público caleño estallaba en un grito de emoción que hizo temblar el escenario sanfernandino, la afición antioqueña sintió un frío que invadió todo su cuerpo. Transcurría el minuto 34 y el Poderoso había aguantado los embates americanos, pero la genialidad y viveza del volante escarlata fue superior a la ingenuidad de la zaga visitante y, especialmente, a la confianza del arquero Diego Gómez, quien intentó sacar el balón con la mirada.
Hasta ese momento América, a diferencia del juego en el Atanasio Girardot, no era tan contundente, a pesar de crear acciones de riesgo con Mafla, figura de la noche, y Romero. Los vallecaucanos tenían la pelota, pero no acertaban en los remates porque, paradójicamente, Gómez había mostrado seguridad.
El DIM esperaba con cautela e intentaba la salida por el costado derecho con Ricardo Calle, sin la fuerza necesaria para superar la férrea defensa que montó el técnico Jaime de la Pava, el más laureado de los estrategas de esta región, con dos títulos en el rentado y otro en la Copa Merconorte.
Por un momento la tribuna parecía agotada por el esfuerzo realizado en la salida del equipo, pero despertó con los piques del chiquitín David Ferreira, la calidad de Mafla para tratar el balón y las siempre peligorosas intervenciones de Julián Vásquez.
!Goooooool! Campeón, América, Campeón.... La euforia invadió a la hinchada que desde ese minuto inició la Feria de Cali, prevista para comenzar el 25 de diciembre. La inesperada anotación nació en los pies de Pablo Navarro, quien le tocó la pelota al especialista en la media distancia.
El balón volvió a rodar y los anfitriones no bajaban la guardia. Al contrario, alentados por los olés y coros, aceleraron la marcha. El juego se hizo intenso, apareció la pierna fuerte y el árbitro Wilson Ramírez, del Atlántico, llamó a los capitanes Orozco y Mazziri para pedir calma.
El 1-0 no daba tranquilidad para asegurar la victoria y así lo entendieron los locales. El DIM, que lucía desconcertado y sin panorama pese a las ganas que puso David Montoya, apenas se arrimó con peligro en una aproximación de Carlos Álvarez.
Hasta que vino el 2-0 definitivo, el que sepultó las aspiraciones que el Poderoso busca desde hace 44 años, con una palomita de Julián Vásquez. El autor intelectual fue el inspirado Mafla, después de dejar boquiabiertos a Ricardo Calle y David Montoya en un costado, tras otra de sus genialidades. De taquito, los dejó sin reacción y envió el centro para que el cañonero Vásquez, a los 41 minutos, pusiera cifras concretas.
Sin tregua
Para emparejar la serie el Medellín debía marcar tres goles, misión bien difícil por lo visto en la primera etapa. Por eso los organizadores autorizaron encender los juegos pirotécnicos y el Pascual continuó en carnaval.
Los muchachos de Peláez regresaron la campo antes del tiempo reglamentario, se reunieron en la mitad y hablaron. Salieron a darlo todo.
John Javier Restrepo intentó en la media distancia, pero el balón le llegó suave a Luis Barbat. Volvieron los olés y con ellos los cambios del DIM para tratar de equilibar las cargas. Pero Henry y Carlos Vásquezs, quienes ingresaron por Álvarez y Ortiz, no pudieron cambiar el panorama.
Otra vez llegó el susto a la portería de Gómez con un tiro libre de Mafla. Y de nuevo el !1, 2, 3, 4, 5, 6 7, 8 , 9, 10 y once! Se escuchó con fuerza. La fanaticada de los diablos rojos contaba sus estrellas mientras en la cancha su equipo mostraba solidez y equilibrio.
No contento con el 2-0, América estuvo a punto de aumentar la cuenta. Sin embargo, Luis García no atinó en el remate, después de quedar solo frente a la portería ante el cabezazo de Julián Vásquez.
Los hinchas pidió al Tigre Castillo y el técnico de la Pava los complació. El delantero ingresó por Mafla, quien abandonó el campo en medio de los aplausos de los 44.000 aficionados.
El DIM, con todo y las ganas que intentó contagiar Roberto Carlos Cortés, no pudo descontar. Jorge Horacio Serna, quien buscaba un gol para quedarse solo como máximo artillero del campeonato, tampoco logró su cometido.
El sueño de título de los rojos de la montaña se aplazó. La jerarquía del rival superó los ímpetus del joven elenco paisa que llegó muy lejos. Este año tampoco pudo.
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