28-05-2006
| 6:45 p.m.
Los que ganaron y los que perdieron
Colprensa
Bogotá
Luego de los comicios presidenciales, en los que fue reelegido
el presidente Álvaro Uribe Vélez, estos son algunos
ganadores y perdedores de la jornada.
Los ganadores
La reelección: El país le dio el aval a esta
nueva figura constitucional, con la que seguramente convivirá
de hoy en adelante. Tras el duro tránsito que debió
vivir tanto en el Congreso como en la Corte Constitucional, la victoria
de la reelección se consolidó este 28 de mayo.
Álvaro Uribe Vélez: Si bien, de
acuerdo con las encuestas, se esperaba una victoria del Presidente
de la República, su triunfo fue categórico. Desde
el comienzo hasta el final de los escrutinios marchó a la
cabeza y dejó en claro que en el próximo periodo presidencial
tiene todo a su favor: amplio respaldo popular y mayorías
en el Congreso. Pocas veces en la historia nacional un Presidente
ha tenido tal escenario.
La Registraduría: Apenas una hora y 25
minutos después de cerradas las votaciones, el organismo
ya había escrutado el 82 por ciento de las mesas instaladas.
Las quejas sobre inconvenientes de algunos electores a la hora de
votar, el debate sobre la tinta indeleble y el sufragio con pasaporte
no ensombrecieron la tarea cumplida por ese organismo.
Las encuestas: Puestas con anticipación
en el limbo por los candidatos y criticadas por algunos analistas,
las encuestas demostraron su validez científica. Hubo aciertos
de sorprendente exactitud, como la de Invamer Gallup. Nadie discute
hoy su importancia.
La abstención: Las campañas para
incentivar el voto volvieron a fracasar. No se sabe bien si fue
el puente, la apatía o las dos opciones. Pero nuevamente,
Colombia confirma su espíritu poco participativo a la hora
de acercarse a las urnas.
Carlos Gaviria: En su primera incursión
en una elección presidencial, el ex magistrado y senador
logró superar de largo la votación de Luis Eduardo
Garzón hace cuatro años y se proyecta como la figura
representativa de la oposición en el nuevo período
de Álvaro Uribe.
El Polo Democrático: Con una votación
histórica para la izquierda en Colombia, el Polo Democrático
se ubica por primera vez como la segunda fuerza política,
al superar por amplia diferencia al Partido Liberal. Ahora, la gran
incógnita es si se mantendrá unido de cara a su papel
de oposición o surgirán de nuevo las divisiones que
se hicieron evidentes en marzo.
La seguridad: Sólo dos hechos, la muerte
de tres militares en Norte de Santander y la retención de
un grupo de jurados en el Chocó, alteraron un día
de elecciones en el que predominó la tranquilidad en casi
todo el territorio nacional.
La campaña virtual: Blogs, líneas
directas 24 horas, información en tiempo real y mecanismos
para facilitar la difusión de la publicidad, entre otros,
lograron captar la mayor atención entre el electorado. El
presidente y su equipo asesor supieron usar la tecnología
y el tiempo en los medios de comunicación con mucha habilidad.
Los perdedores
Horacio Serpa: Tres y van cero. El candidato del
Partido Liberal apenas pudo superar la votación que alcanzó
en la consulta de su partido. Los temores expresados en los corrillos
políticos se hicieron realidad y la figura del dirigente
santandereano luce más desgastada que nunca.
El Partido Liberal: La crisis tocó fondo
y la tan esperada renovación no da más espera. Ya
en los comicios de Congreso el presidente del partido, César
Gaviria, había calificado los resultados como "modestos".
Ahora, rezagado en el tercer puesto de las preferencias, la continuidad
del ex presidente y quién asumirá las riendas de las
toldas rojas será uno de las incógnitas a resolver
en los próximos días.
El Polo Democrático: Aspiraba a la segunda
vuelta y no le alcanzó. Los efectos de sus disputas internas,
que prevalecen a pesar de la imagen de unidad que mostró
en la campaña presidencial, pudieron restarle algún
respaldo, aunque está claro que tampoco con eso le hubiera
alcanzado.
Antanas Mockus: Confirmó el mal resultado
de las elecciones parlamentarias. Aunque el país deberá
contar con él para aprender de su filosofía de cultura
ciudadana, su proyecto político deberá arrancar de
cero.
La guerrilla: Dentro de los márgenes normales
de abstención, el país salió a votar. Las promesas
de que no interferiría en el proceso electoral resultaron
falsas, como de costumbre. Una vez más, se confirma que su
ideal político es cada vez más reducido.
La plaza pública: Las mediciones hechas
con base en las manifestaciones políticas parecen estar mandadas
a recoger y se demuestra que la relación entre masas y votos
no es directamente proporcional. "Agitar el trapo", sea
del color que sea, ya no es una garantía para captar electores.
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